Memoria y reclamo por el genocidio armenio en el Luna Park de Buenos Aires


La conmemoración por el centenario del genocidio armenio en Buenos Aires culminó el 29 de abril con un acto multitudinario en el estadio porteño Luna Park, donde la memoria se conjugó con la emoción y el arte para recordar al millón y medio de personas asesinadas por el Imperio Otomano y para reclamar a Turquía el reconocimiento de su responsabilidad y culpabilidad en ese exterminio.

Fue un acto singular, si lo observa desde un punto de vista argentino. No todos los días en una misma reunión se aplaude desde el papa Francisco hasta el juez federal Norberto Oyarbde, en ambos casos por su postura favorable y activa, más allá de las palabras, a los reclamos de la comunidad armenia; pasando por el ex presidente fallecido Néstor Kirchner y la UCR.

Estuve con mi hija Agustina en la reunión, que incluyó varias partes musicales y artísticas, a cargo de descendientes de armenios sobrevivientes del genocidio y de personas que simpatizan con la causa armenia.

El acto se inició con el himno nacional de la Argentina, interpretado por el cantante lírico Marcelo Kevorkian:

Luego fue el turno del himno nacional de Armenia, cantado por Alla Avetisian:

El acto, que duró algo más de dos horas, fue conducido por el respetuoso Alejandro Fantino, algo descoordinado en la lectura del guión con la solvente locutora Laura Yorghanjian.

León Arslanián, ex presidente de la Cámara Federal porteña que condenó a los jefes castrenses de la última dictadura cívico-militar y ex ministro de Justicia, tuvo a su cargo el discurso político de la noche.

Con voz clara y firme, recordó cómo sus abuelos Garabed y Ebruhi huyeron de Aintab, el pueblo donde vivían, por el desierto hacia Siria.

En un relato similar a muchos de mis entrevistados en esta serie de notas que realicé por el genocidio armenio, Arslanián recordó:

“Mi padre y sus hermanos quedaron huérfanos y lograron refugiarse en un asilo en Alepo. Más tarde mi papá y mi tío Artín, gracias a la Cruz Roja Internacional, en 1923 lograron embarcarse hacia nuevos destinos, pero tuvieron que dejar en el asilo a sus hermanos menores. Años después pudieron rescatarlos y reconstruir los cuatro su vida en la Argentina. Se habían quedado sin nada, pero lejos de perder su identidad y su memoria, se dedicaron a fortalecer la cultura armenia e integrarla a la cultura universal, participando activamente en la preservación de la memoria sobre el genocidio y su reconocimiento por otros estados”.

Arslanian, al igual que varios de los oradores del acto, citó al papa Francisco, quien el 12 de abril, en una misa en el Vaticano junto a autoridades religiosas armenias, dijo:

“Recordar es necesario e incluso obligatorio porque allí donde no persiste la memoria significa que el mal mantiene aún la herida abierta. Esconder o negar el mal es como dejar que una herida continúe sangrando sin sanarla”.

Arslanián finalizó su discurso así:

El actor Patricio Contreras recitó el poema “Existimos, perduraremos” de Barúir Sevág, mientras el artista Alejandro Bustos dibujaba los versos con arena sobre una pizarra.

Luego hubo un espacio colectivo para el recuerdo, con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del genocidio:

Como me anticipó Marina Hairabedian, una de mis entrevistadas, en esta nota, se presentó el coro “100 voces para el centenario“, que en rigor fueron 160 voces, dirigidas por Adriana Torossian y acompañadas en el teclado por Florencia Haladjian.

El coro cantó primero el réquiem “Ktá Der” de Alexandr Harutiunián:

Luego interpretó “Zartir Iao”, de Jachadúr Kevorkián:

El coro cerró esta parte con “Hai Abrink“, de Jorén Narbey:

Luego de la lectura de decenas de adhesiones de políticos y organizaciones sociales, Jairo, el famoso cantante argentino, desgranó su talento interpretativo con “Los hermanos“, de Atahualpa Yupanqui:

Jairo continuó con una emotiva interpretación de “La cigarra“, de María Elena Walsh:

La sección de música latinoamericana finalizó con “Gracias a la vida” de Violeta Parra, que Jairo cantó junto a su hijo, en francés y en español:

Jairo vivió en Francia, donde conoció a su célebre colega galo descendiente de armenios Charles Aznavour, y sobre el cual contó la siguiente anécdota:

El acto cerró de una manera muy emotiva con la canción “Por ti Armenia”, que Aznavour compuso para las víctimas y damnificados por el terremoto que destruyó Armenia en 1988. Jairo y el coro la cantaron así:

La reunión fue el punto culminante de una serie de actividades conmemorativas del centenario del genocidio armenio, en varias de las cuales participé y que puedes ver en esta lista de videos propios.

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