Volver a Armenia: monasterios, un choque y un nuevo país


Mi cuarto día completo en Armenia fue dedicado a un largo viaje de unas 11 horas y media de duración para una distancia de unos 450 kilómetros.

La mayor parte de ese tiempo no lo perdí en embotellamientos, aunque algo más de dos horas se extraviaron por culpa de un accidente de tránsito.

Junto a mi hija Agustina, quien reside en Armenia, la nación de mis abuelos paternos, partimos a las 9.00 de Ereván, la capital de este país de Asia menor.

Por supuesto, no me privé de la foto tradicional de la parejita viajera.

El número se refiere a los 100 años de la creación de la República de Armenia.

En las avenidas de Ereván seguían los homenajes a Charles Aznavour, quien falleció el 1 de octubre.

La primera de las paradas que provocaron ese tiempo de viaje tan largo fue el increíble monasterio de Khor Virap, que se encuentra a pocos kilómetros del monte Ararat, símbolo de Armenia que está en Turquía.

Luego fuimos a otro sitio religioso muy diferente de Khor Virao por su contexto natural: el monasterio de Noravank, que se encuentra encajonado en en estrecho cañadón.

Cuando faltaban apenas 50 kilómetros para nuestro destino siguiente, el monasterio de Tatev el automóvil en el que viajábamos embistió a un vehículo manejado con imprudencia por un hombre que viajaba con su mujer y su hermano.

El accidente no tuvo consecuencias personales pero devino en una comedia del mejor cine italiano.

En la fotografía, las sombras de Agustina y este servidor, y el policía y el chófer del automóvil en el que viajamos.

Luego de dos horas y media en las que desfilaron discusiones de los chóferes, la llegada de habitantes de un pueblo rural vecino, los empleados de las empresas de seguros, un camión de bomberos, una decena de curiosos que se detenían a observar las consecuencias del choque, otros que aminoraban la velocidad para mirar los autos y casi generaban otros accidentes, y la policía, retomamos el viaje a nuestro destino final: Stepanakert, la capital de la República de Artsaj.

Este joven país nació luego de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán por la región conocida también como Nagorno Karabaj,a fines del siglo XX.

La gran mayoría de la población de Artsaj es de origen armenio. Se usa la misma moneda, el dram, y el idioma, entre otras muchas cosas.

Para entrar a Artsaj hay que gestionar previamente una visa.

Ya de noche, hicimos nuestro ingreso a este país, sólo reconocido como tal por Armenia y otras repúblicas similares escindidas de Rusia.

Detrás a la izquierda la bandera de Armenia,, y a la derecha, la de Artsaj, que se diferencia de la otra por incluir una escalera blanca.

Luego de un camino extremadamente sinuoso llegamos a las 20.30 a Stepanakert, una ciudad tranquila y pacífica, aunque haya soldados por todas partes,por causa del estado de hostilidad bélica entre Artsaj y Azerbaiyán.

Anuncios