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Uno de los atractivos de la ciudad neuquina de Villa La Angostura es un pequeño templo católico romano que parece salido de un cuento que transcurre en Escandinavia: la capilla de Nuestra Señora de la Virgen de la Asunción.

El templo queda justo en una curva del camino que une el centro comercial angosturense (conocido como «el cruce») en descenso hacia los puertos de la villa en el lago Nahuel Huapi.

Emplazada en una loma, y con un jardín cuidado, está rodeada por un bosque de especies antiguas y varias araucarias que custodian su puerta principal.

Se puede acceder al templo por una escalinata de troncos y piedras hasta llegar a la entrada.

El campanario se deja ver dentro de la torre y unos vitrales con motivos religiosos adornan los ventanales laterales.

La capilla se inauguró el 11 de noviembre de 1938. Fue diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo, el mismo del hotel barilochense Llao Llao, el casino marplatense y la sede central del Banco de la Nación Argentina en Buenos Aires.

El templo formó parte de un plan de obras encabezado por Exequiel Bustillo, ex presidente de la Administración de Parques Nacionales (APN), que incluyó la primera red de agua corriente y luz eléctrica, el muelle, el Juzgado de Paz, el puente del río Correntoso y la Escuela Nº 104.

Ubicada en la zona del puerto, zona fundacional de la villa, tiene una pequeña nave central, con techos bajos terminados en tejuelas de ciprés.

La piedra para su construcción se extrajo de una cantera, dentro de la vecina península de Quetrihué, de donde se sacaba este material para todas las obras que la APN ejecutaba en el paraje Correntoso.

En su interior se encuentra un cuadro original realizado en el siglo XVIII que fuera traído de Cuzco.

En sus paredes laterales se observa un trabajo de cerámica donde hay una descripción de las distintas estaciones del Vía Crucis.

Son pequeños paneles en cerámica donde el diseño de las figuras está realizado en alto relieve, en un diseño impresionista.

Visité la capilla el 4 de noviembre de 2019, bajo una lluvia débil. El templo estaba abierto y vacío y me guarecí en él hasta que amainó la lluvia, luego de la cual tomé las siguientes fotografías con un teléfono móvil Samsung Galaxy S10+. Puedes ampliar las fotografías haciendo clic sobre ellas.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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