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Incluyeme.com, un portal de empleo para personas con discapacidades


Incluyeme.com es un portal de empleo inclusivo que nació gracias a la experiencia de sus fundadores, Natalia Ca, Pablo Veltri y Gabriel Marcolongo, con experiencia en páginas web laborales tradicionales y en la inclusión laboral de personas con discapacidad.

“Muchas veces estas personas están calificadas para un puesto de trabajo, se postulan en un portal de empleo tradicional, los convocan a una entrevista y el entrevistador no sabe cómo reaccionar. Les hacen un par de preguntas y nunca más los vuelven a contactar. Esto genera frustración y que las personas con discapacidad dejen de buscar trabajo”, me explicó Marcolongo. Seguir leyendo Incluyeme.com, un portal de empleo para personas con discapacidades

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Consejos para que el teléfono móvil no sea un “asesino tecnológico” en un quirófano


Las interferencias entre los aparatos de comunicación móvil y los equipos médicos hospitalarios pueden afectar el correcto funcionamiento de estos últimos, provocando riesgos vitales en los pacientes y errores a la hora de realizar diagnósticos clínicos. 

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Apalabrados, un Scrabble argentino para móviles que juegan millones de personas en España


Atención, fanáticos del Scrabble, el famoso juego que consiste en formar palabras en un tablero. Existe una versión para dispositivos móviles como celulares y tabletas hecha en la Argentina y que juegan millones de personas en España.

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No al spam en las relaciones públicas


En mis casillas de correo electrónico llegan a diario decenas y decenas de mensajes de agencias de prensa y áreas de relaciones públicas de organizaciones privadas y gubernamentales.

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Fibra óptica “urbi et orbi”


La fibra óptica reemplazará tarde o temprano a los cables de cobre en los hogares y en los edificios y en las redes de telecomunicaciones, según aseguraron diferentes expositores en una serie de conferencias que se realizaron esta semana en la ciudad brasileña de Foz do Iguazú.

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Jesús no murió por mí


Tiempo de Pascua.
Tiempo de rituales repetidos
y de palabras dichas mil veces.
Tiempo de silencios de muerte,
de ayunos, de promesas y de procesiones.
Tiempo de euforia que se contiene,
porque parece pecado anticipar el final
que ya conocemos
y que debería inundar todo de vida.
Tiempo de superficialidad e hipocresías:
“¡Felices pascuas!”
Tiempo de iglesias que de mil maneras diferentes
pero de mil maneras tan iguales
no saben decir otra cosa que lo que siempre se ha dicho:
“Jesús murió por nuestra salvación”.
Pero, ¿sabés qué?
Jesús no murió por mí.
Jesús murió a causa de la cobardía,
la ambición, la soberbia, el amor al poder,
de quienes no entendieron su mensaje,
de quienes le temían a lo nuevo,
de quienes se habían construido un dios a su propia medida,
de quienes no aceptaron su propuesta de vida en plenitud
no para unos pocos, sino para todos y todas.
Aquella muerte no salvó a nadie,
ni siquiera a quienes creían que se iban a salvar de Jesús.
Lo que me salvó y te salvó
y sigue salvando
es aquel Jesús que se hizo persona,
que se identificó con la gente,
que fue bebé y lloró,
que fue niño y jugó,
que creció y trabajó,
que fue llamado a una misión y la asumió,
que se detuvo ante el dolor de otros y otras,
que fue solidario en gestos, en palabras, en acciones,
que no calló lo que debía ser dicho
y que, aún temiendo, siguió adelante,
por amor, por puro amor.
No fue su muerte, tan cruel e injusta.
¡Fue su vida!
Si la muerte fuera salvadora,
¿qué sentido tendría la resurrección?,
¿con qué razón celebraríamos la Pascua?
La muerte no salva,
aunque se escandalice la teología.
Salva la vida.
Por eso la resurrección es el gran anuncio,
es el gran tema, es la gran noticia de este tiempo.
Por eso la piedra se corre, la tumba se abre
y se oyen pasos en el huerto.
Dios resucita a Jesús
para condenar eternamente a la muerte,
para anunciar que la VIDA triunfa
y que la fe en ese Jesús que vive,
que vence a los mercenarios del terror,
es la que salva y la que libera.
Lo dice Pedro, con tanta claridad:
“a ese mismo Jesús a quienes ustedes crucificaron,
Dios lo ha hecho Mesías y Señor”.
Jesús no murió por mí.
¡A Jesús lo mataron!
Jesús murió porque lo torturaron con saña,
porque lo quisieran desaparecer y hacer callar,
y porque lo mataron los poderosos de siempre.
Jesús sí nació por mí.
También vivió por mí,
enseñó, sanó, perdonó, amó y resucitó por mí.
Y por vos y por cada persona.
Jesús no murió por mí
ni por vos ni por nadie.
Tal vez algún día
dejemos de honrar su muerte
para empezar a celebrar su VIDA.

Autor: Gerardo Oberman.
Fuente: Red Crearte.