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El quinto eje de esta serie especial de artículos de Bahía César referidos a la última dictadura cívico-militar argentina, proyecta la memoria en tres focos: el pasado, el presente y el futuro.

Preparé los artículos de este eje a partir de encuestas que revelan cómo perciben el «Nunca Más» las diferentes generaciones en este año 2026, a medio siglo del golpe de Estado, que se conmemorará el 24 de marzo próximo.

En este artículo se expone la visión de personas que nacieron después del retorno de la democracia, el 10 de diciembre de 1083. Envié a una muestra compuesta en partes iguales por hombres y mujeres, un cuestionario de apenas dos preguntas:

  • ¿Qué significado tiene el 24 de marzo de 1976 para alguien que nació después de la dictadura?

  • ¿De qué manera crees que se podrá mantener el compromiso del «Nunca Más» en los próximos 50 años?

De las tres encuestas realizadas para este eje, esta recibió solo dos respuestas. Probablemente esto se deba al uso exclusivo del correo electrónico, poco utilizado por las generaciones jóvenes.

Las respuestas se presentan de manera textual, tal como fueron recibidas, sin comentarios ni añadidos de mi parte, y en el orden de entrega.

Cada respuesta va acompañada de una fotografía y una breve descripción del perfil del encuestado, en algunos casos provista por la persona que respondió, y en otros, tomados de sus perfiles en redes sociales.

Mi agradecimiento a Agustina y Laura por aceptar el desafío de responder este cuestionario.

Agustina Dergarabedian

Agustina Dergarabedian

Tech PR I Coordinación de equipos y proyectos.

¿Qué significado tiene el 24 de marzo de 1976 para alguien que nació después de la dictadura?

Para mí, el 24 de marzo es una fecha para reflexionar y recordar un pasado al que no queremos ni podemos volver.

¿De qué manera crees que se podrá mantener el compromiso del «Nunca Más» en los próximos 50 años?

Sin saber que este año se cumplían 50 años del golpe de Estado, en enero empecé a leer el libro La llamada, de Leila Guerriero, un testimonio crudo del horror que sufrió Silvia Labayru, sobreviviente de la última dictadura militar y una de las primeras mujeres que dio a luz en la ESMA. Es duro de digerir, pero muy necesario.

Creo que en los próximos 50 años es obligatorio difundir este tipo de testimonios, en el formato que sea, para mantener vivas estas voces aun después del fallecimiento de los sobrevivientes de la última dictadura militar.

Laura Lapa

Laura Lapa

Licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y Maestranda en Economía Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). A lo largo de su carrera académica y profesional, se ha orientado a las relaciones internacionales y los asuntos públicos latinoamericanos. Cuenta con un gran interés personal por cuestiones de género y derechos humanos.

¿Qué significado tiene el 24 de marzo de 1976 para alguien que nació después de la dictadura?

A lo largo de su recorrido, uno va teniendo distintos acercamientos a ese momento histórico, a la fotografía de ese tiempo tan particular. En la escuela primaria, la versión de ese suceso se enseña con mayor simpleza, y quizás mayor liviandad. En la secundaria, comencé a comprender que el 24 de marzo ya no era un hecho plano, sino que tenía diferentes aristas, profundidades, complejidades. Ya en la universidad, recuerdo haberme conmovido profundamente al estudiarlo. Cuanto más uno entiende y conoce, más agudamente doloroso se vuelve todo. Para mí, el 24 de marzo siempre se va a sentir como un hecho lejano y cercano a la vez. Como el inicio de una tormenta, la llegada de un manto oscuro que tiñó las cosas, o una daga que rasgó nuestra historia para siempre. Es un hecho lejano por su distancia temporal, 50 años es mucho tiempo, sí, pero no lo suficiente si no se tiene un buen ejercicio de memoria. Tristemente, también, me resulta cercano, porque creo que hay hechos que dejan huellas tan profundas y asignan una necesidad de compromiso a futuro tan grande, que las consecuencias de eso que pasó siguen entre nosotros, invisibles pero palpables. Cada vez que se anuncia la recuperación de un nieto, cada vez que fallece una abuela de Plaza de Mayo, cada vez que hay algún episodio de violencia política, cada vez que se minimizan los discursos negacionistas, cada vez que el Estado comete abusos contra la población, cada vez que un joven se siente interpelado por la historia… en cada hecho, el 24 de marzo revive, no es historia muerta, es historia inexorablemente viva.

¿Cómo visualizas la forma en que se sostendrá el compromiso del «Nunca Más» durante los próximos 50 años?

Tenemos un enorme desafío como sociedad. Me lo pregunto desde hace unos cuántos años. ¿Qué va a pasar cuando las madres y las abuelas no estén más? Quedarán los hijos. Y si no están los hijos, serán los nietos. Esto es literal, pero también debe ser metafórico. De algún modo, somos todos nietos de esa sociedad rota y violentada. Quiero creer que existe un futuro donde las políticas de memoria continúan, se profundizan, toman su propia forma, pero ante todo siguen. Pienso que en las últimas décadas, el foco estuvo puesto -justamente- en las víctimas directas de la dictadura: los asesinados, los desaparecidos, los torturados, los bebés apropiados, las familias a las que les sustrajeron personas. Pero, sería necesario, e interesante, que lográramos entender que sin políticas de memoria, verdad y justicia, todos podemos ser potenciales víctimas, que no estamos escindidos de la amenaza, ni del dolor. La libertad de asociación, de reunión, de expresión, son derechos fundamentales para todos, y tendemos a no valorarlos hasta que los perdemos. No quiero una sociedad en la que haga falta perder algo para valorarlo. El costo que pagó la sociedad argentina (o una buena parte de ella), fue demasiado alto. Nos queda el desafío de construir una memoria del futuro. Para las abuelas, para las madres, para los hijos, para los nietos, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino. El estado de derecho y la defensa de los derechos humanos deben ser nuestra columna vertebral, las que nos permita mantenernos en pie y seguir adelante, ante lo que sea que el futuro nos depare.


«Memoria 50» es una serie de artículos por el 50° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, que se conmemorará el 24 de marzo de 2026. Puedes leer el resto de los artículos aquí.


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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