El año 2025 quedará marcado en la historia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no solo por el avance de la inteligencia artificial (IA), sino por haber dejado al descubierto en crisis diferentes la extrema vulnerabilidad del ecosistema digital global .
Bajo la premisa de que «la seguridad es tan fuerte como su eslabón más débil», el panorama de amenazas escaló a niveles sin precedentes, consolidando un «año de la fragilidad digital».
Desde filtraciones masivas en potencias asiáticas hasta errores de configuración básicos en gigantes corporativos, la crisis de datos puso en jaque la estabilidad financiera y la privacidad de miles de millones de personas.
El colapso de la privacidad en China: 4.000 millones de registros al descubierto
Una de las crisis más alarmantes de este periodo tuvo lugar en China, país que protagonizó una de las exposiciones de datos más masivas de las que se tenga registro.
En un incidente que redefine la escala del riesgo cibernético, una base de datos de 630 GB, que carecía de cualquier tipo de protección o contraseña, dejó expuestos más de 4.000 millones de registros personales y financieros.
La magnitud de la crisis es difícil de procesar: la información incluía detalles sensibles de usuarios de plataformas críticas como WeChat y Alipay.
Según los análisis técnicos, los documentos filtrados contenían direcciones residenciales, números de tarjetas bancarias, fechas de nacimiento, nombres y teléfonos.
La disponibilidad de estos datos permite a los actores maliciosos construir perfiles de comportamiento extremadamente precisos, facilitando fraudes de identidad y ataques dirigidos a una escala nacional. Aunque el repositorio fue retirado tras su detección, el daño ya es considerado irreversible por la comunidad de expertos.
La explotación de los eslabones débiles
Para Eset Latinoamérica, compañía especializada en detección proactiva de amenazas, los incidentes de crisis de 2025 no son hechos aislados, sino el síntoma de una tendencia clara: el enfoque de los atacantes en explotar configuraciones por defecto y proveedores externos. La empresa identificó que muchas de las crisis más graves del año surgieron de fallas sistémicas en la cadena de suministro.
Un caso emblemático citado por Eset es la brecha sufrida por McDonald’s, donde el chatbot de reclutamiento «Olivia», desarrollado por un tercero, expuso los datos de 64 millones de postulantes.
Lo insólito del caso radica en la simplicidad de la vulnerabilidad: la página de administración aceptaba la clave «123456» como credencial predeterminada.
Este incidente de crisis subraya una advertencia recurrente de la firma: la adopción acelerada de herramientas de Inteligencia Artificial a menudo descuida las capas más básicas de seguridad, creando puertas de entrada críticas para los delincuentes.
Eset destacó el fraude histórico ocurrido en Brasil contra el sistema de pagos instantáneos Pix. A través de una infiltración en CM Software, un proveedor clave del Banco Central brasileño, se ejecutaron transferencias fraudulentas por cerca de 150 millones de dólares.
Este evento se posiciona como el paradigma de los ataques a la cadena de suministro, donde el compromiso de un actor secundario puede desestabilizar todo un sistema financiero nacional.
El impacto en la infraestructura crítica y la cadena logística
Desde la empreswa BTR Consulting, se hizo hincapié en cómo la ciberdelincuencia dejó de ser un problema exclusivamente «virtual» para afectar la economía real y la distribución de bienes básicos.
El análisis de BTR señala que los ataques de 2025 han tenido una efectividad devastadora al apuntar a la interdependencia de las cadenas logísticas.
El caso de United Natural Foods en Estados Unidos sirve como ejemplo del impacto físico de un ciberataque. La interrupción de sus sistemas críticos, atribuida al grupo Scattered Spider, no solo resultó en pérdidas millonarias, sino que vació las góndolas de los supermercados, demostrando que la seguridad digital es hoy un componente esencial de la seguridad nacional y alimentaria.
Para BTR, la falta de planes de respuesta ante incidentes de crisis en el sector de distribución es una deuda pendiente que el 2025 ha puesto de manifiesto con crudeza.
Los nuevos horizontes del crimen
Mientras tanto, los atacantes continúan sofisticando sus métodos. El uso de IA para automatizar el phishing y la creación de «deepfakes» elevó la tasa de éxito de las estafas, mientras que el ransomware sigue siendo la amenaza más temida por el 95% de los responsables de TIC.
El balance de las crisis de 2025 es un llamado a la acción. La «fragilidad digital» no es una condición permanente, sino el resultado de años de negligencia en la gestión de vulnerabilidades conocidas y una excesiva confianza en proveedores externos sin las auditorías adecuadas.
Las recomendaciones de Eset Latinoamérica y las proyecciones de BTR coinciden en un punto fundamental: la ciberseguridad debe dejar de ser vista como un gasto operativo para entenderse como un pilar de la continuidad del negocio.
En un mundo donde 4.000 millones de datos pueden quedar expuestos por una simple omisión de contraseña, la educación, la clasificación de la información y la protección de los dispositivos móviles —el eslabón más ignorado por las empresas— se vuelven las herramientas de supervivencia indispensables para el próximo ciclo digital.
Nota de R.: este artículo acerca de la seguridad digital fue publicado originalmente en iProfesional.
Si te gustó o sirvió algo que publiqué, te ofrezco dos alternativas para agradecer y permitir la continuidad de mi trabajo en Bahía César:
Te invito a suscribirte gratis al boletín semanal de Bahía César para recibirlo en tu correo electrónico. Ingresa tu e-mail aquí.









