La inteligencia artificial (IA) recorta horas de transcripción, clasificación y edición en las productoras audiovisuales, pero no define qué historia contar. Agus Landi, directora creativa y fundadora de Face to Face, me explicó dónde conviene acelerar y dónde no.
La inteligencia artificial generativa y las herramientas de automatización ya modifican el montaje, la posproducción y la narrativa de las marcas en la industria audiovisual.
Pasar de una idea a una pieza final exige cada vez menos tiempo técnico, y el desafío para la comunicación corporativa consiste en que la identidad de cada empresa no se diluya en resultados genéricos de algoritmo. Landi explicó cómo equilibrar la velocidad de la máquina con la sensibilidad de la mirada humana.
Landi es especialista en storytelling corporativo y directora creativa audiovisual. Reúne más de 20 años de oficio, 11 premios nacionales, 43 internacionales y más de 150 producciones dirigidas en 9 países. Es fundadora y directora general Creativa de Face to Face.
¿Cuánto tiempo ahorra la inteligencia artificial en la posproducción?
La directora de Face to Face evitó fijar un porcentaje, porque depende del tipo de producción, pero describe una compresión muy grande de los tiempos en ciertos tramos de la cadena. En piezas gráficas de comunicación rápida se puede diseñar, componer y resolver casi en el momento, sin intermediarios ni esperas, lo que modifica el «delivery» cuando una empresa necesita comunicar de inmediato.
En audiovisual, el cambio se nota sobre todo antes de la isla de edición. Los documentales de marca de Face to Face suelen incluir entrevistas de 17 o 18 minutos, y Landi recordó que «antes había horas de transcripción, lectura, búsqueda y clasificación». Hoy la inteligencia artificial transcribe, condensa, encuentra conceptos, cruza temas y ubica con mayor rapidez los «highlights» de cada historia.
Para ella, «la primera gran ganancia de la inteligencia artificial fue ahorrar tiempo. Pero la siguiente, y quizás más interesante, es conectar conocimiento». Se refiere a que la información que genera un proyecto pueda ordenarse, relacionarse y alimentar el siguiente, algo que cambia la forma de trabajar de una productora y no solo el plazo de entrega.
¿Qué tareas de edición resuelve la inteligencia artificial y cuáles siguen en manos humanas?
Los mayores ahorros se concentran en lo mecánico y en el procesamiento de grandes volúmenes de información. Landi menciona la transcripción, la clasificación de entrevistas, la búsqueda de conceptos o palabras dentro del material, la síntesis, la limpieza de audio y otras tareas técnicas que antes insumían muchas horas.
El límite aparece en la interpretación. La directora de Face to Face sostuvo que «encontrar una frase no es lo mismo que entender por qué esa frase tiene que estar en una película». En un documental se trabaja con personas reales, y lo importante suele estar en una pausa, una mirada, una contradicción, una respiración o una frase imperfecta con una enorme verdad.
Por eso resumió: «La inteligencia artificial puede llevarme mucho más rápido hasta el material; la decisión de qué historia construir con ese material sigue siendo narrativa, sensible y humana».
¿Dónde está el límite entre la velocidad del algoritmo y la mirada de una marca?
Landi lo ubicó en el criterio. «Utilizo la inteligencia artificial para investigar, ordenar, comparar, condensar y acelerar procesos, pero no le delego la mirada», explicó. Advirtió que «si todos usamos las mismas herramientas, con ‘prompts’ parecidos y buscando la misma eficiencia, existe un riesgo enorme de que todo empiece a parecerse».
Desde su perspectiva, «una marca no necesita solamente contenido correcto; necesita encontrar qué tiene para decir que le pertenece». Eso exige investigación, escucha, conocer la cultura de la compañía, dar con la persona indicada y saber qué preguntar para salir del discurso corporativo y llegar a algo verdadero.
Cuanto más fácil resulta producir una imagen, un texto o un video, más valor adquiere la mirada. La velocidad del algoritmo le interesa, siempre que le deje más tiempo para esa tarea.
¿Menos horas técnicas significan una producción más barata?
Landi dijo que no ve una relación lineal entre menos horas técnicas y menor costo por minuto producido. Lo que observa es que «la eficiencia nos permite poner recursos donde generan más valor»: profundizar una idea, explorar alternativas, mejorar una presentación, trabajar más la narrativa o generar más piezas a partir de una misma producción.
Para sus clientes esto pesa porque «hoy una producción rara vez termina en una única pieza». De un mismo rodaje pueden salir una película principal, cápsulas, testimonios, versiones verticales y contenidos para comunicación interna o marca empleadora, y la inteligencia artificial ayuda a navegar y reutilizar ese material.
Por eso dijo que prefiere pensarla «como una herramienta para hacer rendir mejor el tiempo, el conocimiento y la inversión creativa», y no solo como un modo de abaratar.
¿Cómo cambia el trabajo del editor audiovisual?
Según Landi, cambia el lugar donde el editor aporta valor. Si las tareas mecánicas se resuelven cada vez más rápido, «saber ejecutar técnicamente deja de ser suficiente». El editor necesita comprender narrativa, ritmo, tono, música e intención, y sobre todo desarrollar criterio.
Para la directora de Face to Face, un buen editor nunca fue solo alguien que maneja un software. En su empresa trabajan mucho con edición coral, en la que varias personas hablan sobre un mismo tema y el montaje construye una única historia.
«La inteligencia artificial puede localizar todas las frases que hablan de un concepto; el editor decide quién abre esa idea, quién la completa, dónde respirar y qué emoción queremos construir», ejemplificó. Su conclusión es que el editor no pierde importancia, porque «pierde valor lo puramente mecánico y gana valor la capacidad de interpretar y de emocionar».
¿Sirve la inteligencia artificial para videos verticales y mensajes ejecutivos en horas?
Sí, y la diferencia se nota. Transcribir al instante, identificar momentos fuertes, preparar versiones, subtitular, adaptar formatos y resolver tareas gráficas acorta la distancia entre grabar y publicar. Para la comunicación coyuntural de un ejecutivo o una compañía, «poder trabajar en horas y no en días es una ventaja enorme», según Landi.
Pero señaló una trampa: que, como técnicamente se puede publicar más rápido, se termine publicando cualquier cosa. En un líder, la forma es parte del mensaje. Importa qué dice, cómo lo dice, desde qué lugar habla y qué queda después de esos 30 o 60 segundos. «La velocidad no debe acelerar la decisión de qué vale la pena decir», planteó.
¿Para qué usa una productora la inteligencia artificial en prototipos y archivo?
Face to Face la integra sobre todo en las etapas de exploración y desarrollo visual. Permite probar una composición o una estética, reconstruir una imagen o visualizar una idea antes de destinar recursos a la ejecución final, y mostrarle antes al cliente hacia dónde apunta el proyecto con algo más concreto que una explicación.
En el documental, Landi destacó además un uso que le resulta fascinante, la recuperación de archivo. Fotografías o imágenes fundamentales para una historia, deterioradas, pixeladas, recortadas o incompletas, hoy pueden restaurarse, regenerarse o completarse en segundos o minutos.
La directora de Face to Face fijó un límite: «no se trata de inventar un archivo que nunca existió, sino de utilizar la tecnología para recuperar el valor de uno que sí existe». La decisión sobre por qué esa imagen importa para el relato, agregó, «sigue siendo nuestra».
¿Cómo evitar la publicación rápida sin una idea detrás?
Landi lo consideró uno de los grandes riesgos actuales. La inteligencia artificial dio una capacidad extraordinaria para resolver rápido, pero «resolver rápido no necesariamente significa interpretar con profundidad». Una pieza puede verse impecable, con un texto correcto o un video atractivo, y aun así carecer de una idea sólida detrás.
«Las marcas pasan muchísimo tiempo pensando en sí mismas; las personas, no», observó. En la vida de un consumidor una marca ocupa unos segundos, y muchas veces ni eso. Por eso, en un mar de estímulos, la pregunta no pasa solo por qué publicar hoy, sino, en sus palabras, «¿por qué alguien frenaría el scroll justo en esto?». Ahí recuperan peso la estrategia, el relato y el conocimiento real de a quién se le habla.
Para Landi, la inteligencia artificial puede acelerar el contenido, pero no debería reemplazar la profundidad con la que se interpreta qué vale la pena comunicar. Y lo resumió así: «Hoy hacer algo lindo es cada vez más fácil. Lo difícil es hacer algo que alguien recuerde».
¿Puede la inteligencia artificial automatizar por completo la posproducción?
La directora de Face to Face anticipó que la inteligencia artificial automatizará una enorme parte de la etapa técnica, probablemente mucho más de lo que hoy se imagina. Pero descartó que alcance a la posproducción entendida como construcción narrativa.
En un documental de marca se trabaja con personas reales, y editar implica interpretar una mirada, una pausa o una respiración, decidir cuándo dejar un silencio, dónde entra una música o qué momento imperfecto contiene una verdad que conviene conservar.
Tampoco imagina, dijo, a las productoras creativas convertidas en simples agencias de estrategia y curaduría. Expresó que ve ahí una falsa separación, porque «en audiovisual, hacer también es pensar». Una historia no siempre está definida antes de filmar. Puede surgir en una entrevista, en un gesto inesperado, durante el rodaje o cuando dos imágenes se encuentran por primera vez en la isla de edición.
Su conclusión es que, a medida que se automatiza la ejecución técnica, ganan valor el criterio, la sensibilidad y la dirección. «La tecnología puede acelerar muchísimo el camino. La mirada sigue definiendo hacia dónde vamos», cerró.
Nota de R.: Este artículo acerca de la inteligencia artificial en la posproducción audiovisual y storytelling corporativo fue publicada originalmente en iProfesional.
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