Consejos para que el teléfono móvil no sea un “asesino tecnológico” en un quirófano

Las interferencias entre los aparatos de comunicación móvil y los equipos médicos hospitalarios pueden afectar el correcto funcionamiento de estos últimos, provocando riesgos vitales en los pacientes y errores a la hora de realizar diagnósticos clínicos. 

Para evitar que esto suceda, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) brindó una serie de recomendaciones, y recomendó evitar el empleo de telefonía móvil dentro de los centros hospitalarios.

En los hospitales existen aparatos que son soporte de vida y que operan mediante el registro y procesamiento de señales eléctricas de muy baja amplitud emitidas por el cuerpo.

Una interferencia generada por un teléfono celular podría ocasionar un error en los datos que procesa el equipo, afectando el cuidado de la salud de las personas.

El INTI dispone de un laboratorio que estudia las interferencias electromagnéticas. Desde el Centro de Electrónica e Informática, se elaboraron las siguientes recomendaciones para evitar esas interferencias:

  • Restringir el uso de equipos de radiocomunicaciones portátiles en zonas donde operan aparatos médicos sensitivos, ya que muchos de ellos son soporte de vida del paciente que es atendido en una sala de terapia intensiva o intermedia.
  • No ingresar con estos equipos a los quirófanos.
  • Designar un responsable técnico en cada unidad hospitalaria que, en función de la información contenida en el manual de cada equipo, establezca un control en el proceso de instalación de los equipos electromédicos, teniendo en cuenta las recomendaciones y advertencias del fabricante orientadas a su correcto uso. 
  • Poner señales visibles orientadas a impedir el uso de celulares y equipos móviles en aquellos lugares donde operan equipos médicos sensibles a la emisión de ondas electromagnéticas.
  • Disponer las salas de intervención y de terapia lejos del estacionamiento de las ambulancias, ya que estos vehículos cuentan con sistemas de comunicación de radio.
  • Tener en cuenta que los disturbios electromagnéticos producidos por equipos de comunicación inalámbricos ocasionan ruidos en la señal, enmascaramiento de datos y disparo de falsas alarmas, entre otros efectos.
Teléfono móvil. Fuente: Wikimedia.

Si bien el médico es el responsable primario en la atención de un paciente, se basa y confía en la información que le brindan equipos de monitoreo de signos vitales.

Para que la atención médica sea eficiente, es imprescindible que los equipos médicos presenten seguridad y eficacia en sus prestaciones y en el desempeño de sus funciones esenciales.

La seguridad funcional es primordial, y en este aspecto interviene la compatibilidad electromagnética, al asegurar que un equipo pueda convivir con otros en su entorno desempeñando la función para la que ha sido diseñado.

Hay dos aspectos que caracterizan la compatibilidad electromagnética: la emisión o poder perturbador hacia el entorno, y la susceptibilidad o inmunidad frente a las perturbaciones que recibe de ese entorno.

Las normas técnicas establecen requisitos a cumplir y determinan un adecuado balance entre ambos aspectos, para alcanzar la “convivencia” de varios equipos en un entorno complejo como el hospitalario.

El responsable de cumplir con esas normas es el fabricante del equipo y observando su análisis de riesgo se programan los ensayos de compatibilidad electromagnética en el INTI.

La gestión de riesgos para alcanzar la seguridad funcional de los equipos médicos no termina en la etapa de fabricación, sino que continúa en el entorno hospitalario.

Los equipos médicos son diseñados para contribuir a preservar la vida del paciente.

Pero si no reúnen todas las condiciones necesarias de fabricación, instalación y funcionamiento, podrían provocar el efecto contrario.

Conviene entonces evitar la utilización de teléfonos celulares y otros dispositivos portátiles de radiocomunicación en ámbitos hospitalarios donde funcionen equipos médicos que asisten a los pacientes.

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