Países de América admiten que la obesidad en niños y adolescentes es una epidemia

Los ministros de salud de los países americanos respaldaron una serie de acciones diseñadas con el fin de combatir la obesidad en la niñez y la adolescencia, la cual, según indicaron, alcanzó “proporciones epidémicas” en el continente.

El plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia fue aprobado el 2 de octubre por el 53º consejo directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que se reunió en la ciudad estadounidense de Washington.

Datos recientes citados por la OPS en un comunicado de prensa indican que el sobrepeso y la obesidad afectan del 20% al 25% de las personas menores de 19 años en América latina y a un tercio de los niños y adolescentes de entre 6 y 19 años en los Estados Unidos.

Los factores clave que impulsan esta epidemia son el consumo excesivo de alimentos procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional —especialmente la llamada “comida chatarra” y “comida rápida”— junto con el consumo de bebidas endulzadas con azúcar (refrescos endulzados) y bajos niveles de actividad física.

«Los niños están comiendo demasiados productos alimenticios con alto contenido calórico y bajo valor nutricional y están pasando menos tiempo realizando actividades físicas en la escuela y al aire libre”, señaló Chessa Lutter, asesora regional de la OPS en alimentación y nutrición.

“Pero la respuesta no solo consiste en decirles que coman mejor y sean más activos. Tenemos que cambiar los ambientes donde se desenvuelven de manera que tomar decisiones saludables sea la alternativa más fácil para niños y padres por igual”, afirmó.

En el plan quinquenal se plantean cuatro líneas principales de acción para ayudar a los países a reducir las tasas de obesidad en niños y adolescentes:

  • Promoción de la lactancia materna: En el plan se insta a los países a que promuevan la lactancia materna en sus servicios de atención primaria de salud, mediante la certificación de “hospitales amigos del niño” y mediante el cumplimiento más estricto del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. De acuerdo con diversas investigaciones, una lactancia materna más prolongada puede reducir las tasas de obesidad y sobrepeso en alrededor de 10%. La lactancia materna también ayuda a las madres a perder peso después del embarazo.
  • Alimentos más saludables y más actividad física en las escuelas: En las escuelas se debe restringir la disponibilidad de productos alimenticios procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional y de bebidas endulzadas con azúcar; en lugar de ello, se debe ofrecer a los estudiantes alimentos más saludables y agua. Además, la actividad física debe ocupar al menos 30 minutos de la jornada escolar.
  • Impuestos a la comida chatarra y restricciones para su comercialización: Un alza de los impuestos puede ayudar a reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos poco saludables porque se traduce en un aumento en los precios de estos productos. En el plan también se exhorta a restringir la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños y adolescentes, y a adoptar normas que hagan obligatorio el uso de etiquetas fáciles de leer en el frente de los envases en las que se indique el valor nutritivo del producto.
  • Mayor acceso a los espacios recreativos y a los alimentos nutritivos: En el plan se exhorta a poner en práctica iniciativas como las “ciclovías recreativas” –el cierre de calles los fines de semana de manera que se usen para montar bicicleta y otros fines recreativos– y se insta a desarrollar programas que brinden apoyo a granjas agropecuarias pequeñas y medianas a fin de incrementar la disponibilidad de alimentos frescos.

“Lo importante es pasar a la acción”, señaló Enrique Jacoby, asesor de la OPS en alimentación y estilos de vida saludables. “Sabemos lo qué está impulsando la epidemia de obesidad -que nos estamos alejando de los alimentos y comidas reales, preparados de formas tradicionales, para consumir productos procesados, listos para comer, de bajo valor nutritivo-. Ahora muchos países están tomando medidas para modificar los entornos y contrarrestar esa tendencia”, agregó.

Al aprobar el plan de acción, los ministros de Salud instaron a la OPS a prestar apoyo a sus esfuerzos para ejecutar el plan. A tal fin, la organización proporcionará:

  • información basada en evidencia científica para la formulación de nuevas políticas y reglamentos;
  • guías sobre programas preescolares y escolares de alimentación;
  • guías sobre alimentos y bebidas que se venden en las escuelas;
  • apoyo para medir los cambios en las tasas de sobrepeso y obesidad en los países.

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