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Escuchamos y leemos que 2016 se presenta como un año complicado para las finanzas de las empresas y, en especial, desde el punto de vista crediticio.

Una inflación proyectada alta genera un incremento en las tasas de interés.

Al mismo tiempo, es común escuchar que el crédito es necesario para crecer, pero es inaccesible para las pymes.

Sin embargo, las alternativas de financiamiento a tasas fijas, favorables y de mediano plazo, existen y no son simplemente un mito urbano.

Para acceder hay que estar informado sobre las opciones disponibles y, sobre todo, contar con una estrategia definida en relación a la gestión del endeudamiento para asegurar el cumplimiento de los objetivos a lograr.

El canal tradicional para buscar crédito son los bancos. La oferta es amplia y habrá que validar si la entidad con la que operamos ofrece el portafolio de productos adecuados para nuestra empresa.

Es clave desarrollar una relación de largo plazo y construir el historial crediticio, dado que para los banqueros la confianza se construye andando.

Los antecedentes más el conocimiento de la empresa –presente y sus proyectos–, son muy relevantes al momento de aprobar una línea.

Lo regular es comenzar con montos bajos e ir creciendo en volumen a través del tiempo. Ofrecer garantías reales como aval ayuda mucho.

Otra manera de acceder al crédito es a través de las líneas fomentadas por el Estado Nacional denominadas “de inversión productiva” y que tienen como destino la adquisición de bienes de capital o financiación de proyectos de inversión.

Estos créditos –en pesos, a 48 meses y a tasa fija del 22%–, se comercializan a través de bancos privados y requieren calificación de carpeta crediticia.

Además de estos instrumentos existen otros más sofisticados pero al mismo tiempo accesible que ayudan a conseguir financiación.

Algunas empresas cuentan con su propias Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) con la finalidad de favorecer el desarrollo de sus proveedores.

Obtener el aval de una de ellas puede ser una alternativa para conseguir financiamiento en caso que no se cuente con la opción de conseguir garantías reales.

El acceso al mercado de capitales para las pequeñas y medianas empresas es otra posibilidad que pocas veces se tiene en cuenta.

La Comisión Nacional de Valores promueve y habilita la emisión de obligaciones negociables por montos de hasta 100 millones de pesos (monto recientemente actualizado).

En paralelo existe la opción de descuentos de cheques, con una operatoria muy ágil.

En ambos casos, dependiendo del momento de la operación, es posible conseguir muy buenas tasas.

Si bien operar en el mercado de valores tiene un cierto grado de complejidad, los beneficios que se obtienen son importantes.

Para las pequeñas y medianas empresas genera una sinergia que agiliza el acceso al crédito en otros canales.

Obtener financiación es un ejercicio al que, tarde o temprano, las empresas que quieren crecer tienen que enfrentarse.

Para pedir crédito hay que estar preparado y trabajar con anterioridad, porque la historia empresarial tiene mucho peso para el evaluador de riesgo.

Seleccionar el banco con que se va a trabajar con criterio profesional es fundamental.

Siempre y sin importar el caso, es clave mostrar balances consistentes y rentables a través del tiempo, y poder mostrar buena conducta fiscal.

Tomar deuda no es malo, por el contrario, mantener un historial de deuda ayuda a conseguir nuevas líneas.

Finalmente, leer, informarse, escuchar ofertas y opciones, ya que el mercado es dinámico y la tarea de quienes trabajamos en finanzas es estar actualizados para obtener los mejores beneficios que ayuden al crecimiento de nuestras empresas.

Celina WallingreCelina Wallingre

Licenciada en administración en la Universidad de Buenos Aires y MBA en la Universidad Di Tella. Desde hace 10 años es directora de finanzas (CFO, sigla en inglés) de Baufest, empresa argentina proveedora de servicios de software y tecnología con presencia internacional.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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