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Estamos perdiendo rápidamente la capacidad de almacenar datos, y el reto será determinar qué datos guardamos y cuáles desechamos.

La velocidad a la que podemos construir dispositivos de almacenamiento nunca será lo suficientemente rápida para ponernos al día con la velocidad a la cual generamos los datos.

Sólo el clic de un iPhone puede crear 1 MB de datos en una milésima de segundo.

Hoy sólo podemos almacenar alrededor de un tercio de los datos digitales.

En cuatro años, en el 2020, solamente seremos capaces de almacenar el 15%, y el resto caerán por la borda.

Discutí este tema con Suresh Nair, nuestro director general en Indonesia, y él especulaba sobre lo que podría ser posible si tuviéramos tecnologías que conformen un «sistema de memoria de hipocampo” (el hipocampo es el área de nuestro cerebro que guarda la memoria).

Nuestros cerebros parecen ser capaces de almacenar una cantidad ilimitada de información.

Recibimos el aporte de nuestros cinco sentidos, información que se almacena de forma selectiva en la memoria a corto o largo plazo, dependiendo de varios factores, que son conscientes o inconscientemente importantes para el individuo.

Los cinco sentidos actúan también para la recuperación de datos. Un olor o sonido pueden desencadenar la recuperación de la memoria.

Los recuerdos son capaces de provocar también reacciones automáticas, como batear una pelota o andar en bicicleta.

Además, podemos comunicar y construir sobre los recuerdos que compartimos con los demás.

El centro de datos del futuro podría convertirse en un cerebro de auto-análisis, construido sobre una plataforma de infraestructura abierta que proporciona servicios, los cuales pueden crecer y escalar para optimizar el negocio con mayor eficiencia y menores costos.

Habrá motores analíticos que obtendrán información de los datos antes de que se pierdan.

Y tal vez será posible recrear los datos, con base en fragmentos de información.

El centro de datos será una nube distribuida, cada vez más definida por software, de código abierto, ubicua, sin límites, escalable y con la capacidad de “autocurarse”.

Se utilizará la telemetría para detectar la información y la telemática para controlar dispositivos remotos.

Las tecnologías como «block chain» o «distributed ledgers» podrían ser utilizadas para mantener la coherencia y la transparencia global.

En el futuro, la atención se centrará en el almacenamiento de la información y no en los datos; no en individuos, sino en colectivos.

En lugar de los centros de datos tendremos una nube de información autónoma.

Hu Yoshidahu_yoshida

CTO Hitachi Data Systems.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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