El futuro de la ciencia tiene como referente destacado a la nanotecnología, que puede dar respuestas a las crecientes demandas socioeconómicas relacionadas con la energía, la salud, el medio ambiente y la alimentación, a partir de construcciones con átomos y moléculas.
Por ejemplo, el 5 de octubre pasado, tres científicos europeos recibieron el premio Nobel de química por la creación de “máquinas moleculares”, motores eléctricos a escala microscópica que permitirían la creación de computadoras moleculares o robots microscópicos.
En ese marco, la Universidad CAECE abrió la licenciatura de nanotecnología, la primera de su tipo en la Argentina y que comenzará en marzo de 2017.
Próxima a cumplir 50 años, esta universidad logró este año el reconocimiento oficial de la licenciatura en nanotecnología por parte del Ministerio de Educación de la Nación, a través de la resolución ministerial 856.
La carrera universitaria está pensada para formar innovadores nanotecnológicos capacitados en ciencia, tecnología y gestión.
Será de cuatro años de duración y con modalidad presencial en la sede de la universidad, en la avenida de Mayo 866, Buenos Aires.
“Las investigaciones mundiales en nanotecnología están creciendo en forma exponencial y se necesita profesionales capacitados para transformar esas investigaciones en nuevos productos, implementar la forma de producirlos en cantidad, con calidad y costo aceptable”, explicó Alberto D’Andrea, director de la carrera de Nanotecnología y Nuevas Tecnologías de la universidad, en un comunicado que me envió CAECE.
La nanotecnología busca entender el mundo desde lo pequeño, a través de un campo multidisciplinar que comprende conocimientos de electrónica, medicina o biología.
Por este motivo, la carrera presenta un plan de estudios que se ubica en el contexto de las tecnologías convergentes, NBIC (Nano, Bio, Info, Cognotecnología) y no constituye un cúmulo de saberes aislados.
“Las respuestas que se pueden dar con la nanotecnología son muy variadas y con distinto grado de complejidad: pueden ir, entre otras, desde producir nanopartículas para sacar contaminantes de aguas y suelos, ropa autolimpiante, nanosensores, ‘nanodelivery’ de medicamentos, paneles solares nocturnos o nanorrobots que viajen por el torrente sanguíneo”, explicó D’Andrea.