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Un video que muestra el secuestro del líder del chavismo Nicolás Maduro en Venezuela por parte de tropas estadounidenses el 3 de enero de 2026 se difundió masivamente, y revivió el debate sobre el rol de la inteligencia artificial (IA) en la creación de narrativas políticas y la difusión de desinformación.

Este material es una simulación tecnológica, no un registro fáctico. El video, generado íntegramente por algoritmos de IA, carece de cualquier respaldo documental y las imágenes son enteramente artificiales.

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Recrearon la detención de Nicolás Maduro con inteligencia artificial. | #C5N #noticias #ia #viraltiktok

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La estética aséptica del algoritmo frente a la realidad de Venezuela

Lo más impactante de esta pieza digital no es solo su realismo engañoso, sino la forma en que presenta el secuestro de Maduro en Venezuela. La detención del dictador chavista es mostrada como un procedimiento «limpio», sin incidentes ni violencia.

El Maduro digital aparece sumiso, rodeado de fuerzas de seguridad estadounidenses en un ambiente controlado. Esta escenificación choca radicalmente con otros reportes acerca de Venezuela.

Mientras la IA proyecta una transición de poder casi quirúrgica, noticias difundidas por el diario estadounidense The New York Times (NYT) describen un panorama opuesto en Venezuela.

Estos informes indican que cualquier intento de desestabilización o cambio de mando en Caracas, la capital de Venezuela, estuvo marcado por una fuerte violencia. Según informó el NYT, murieron al menos 80 personas durante los ataques de EEUU a Venezuela.

Esta discrepancia es fundamental: la ficción de la IA elude la violencia que caracteriza la crisis de Venezuela. Al eliminar la sangre de la narrativa visual, el video no solo difunde un hecho inexistente, sino que minimiza y edulcora la naturaleza traumática y profunda del conflicto real.

El riesgo geopolítico de los videos ultrafalsos («Deepfakes»)

Este caso se inscribe en la «guerra cognitiva», donde los videos ultrafalsos («deepfakes«), manipulados con apariencia de realidad, se utilizan para influir en la opinión pública o desmoralizar a opositores.

En un contexto como el venezolano, donde la información es restringida y la censura es una práctica estatal, estos contenidos encuentran un caldo de cultivo ideal.

La propagación de estas imágenes demanda una reflexión ética sobre el consumo informativo. Cuando las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden fabricar un evento de esta magnitud geopolítica, la verificación periodística se erige como uno de los últimos garantes de la verdad.

La polarización entre la «detención pacífica» de la IA y los reportes de «decenas de muertos» de la prensa internacional evidencia que las TIC puede ser aplicadas para construir realidades paralelas que se alinean con intereses específicos, distanciándose del dolor y la complejidad de los hechos.

Verificación y el rol ineludible de los medios

Ante la masiva difusión del video, es vital subrayar que ni agencias de noticias ni periodistas en el terreno confirmaron movimiento alguno que valide las imágenes.

La atención de la comunidad internacional sigue enfocada, entre otros temas, en el reporte de víctimas, aspectos que el algoritmo ignoró, o fue instruido a ignorar.

Este episodio es un recordatorio: en la era de la posverdad, una imagen ya no es necesariamente más elocuente que mil palabras si fue manufacturada digitalmente.

La vigilancia ciudadana y la práctica periodística rigurosa son hoy más esenciales que nunca para diferenciar entre una simulación informática y el cruento desarrollo de la historia en las calles de Caracas.

Venezuela ataque EEUU

Explosión en Caracas el 3 de enero de 2026.

Nota de R. 1: La fotografía inicial fue publicada por el presidente estadounidense Donald Trump en su perfil en la red social Truth. 

Nota de R. 2: Puedes leer sobre otros casos de desinformación acerca de la crisis en Venezuela aquí


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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