En el escenario económico de la Argentina de 2026, la digitalización de las finanzas dejó de ser una tendencia para convertirse en una herramienta cotidiana para millones de personas. Lo que años atrás parecía una transición lenta, hoy se consolida como un cambio de paradigma estructural.
La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) profundizó su alianza con el sector de las finanzas apalancadas en las tecnologías de la información y la comunicación («Fintech»), permitiendo que millones de beneficiarios de asignaciones sociales gestionen sus haberes a través de billeteras virtuales.
Esta medida no solo agiliza el acceso al dinero, sino que introduce un componente inédito para los sectores más vulnerables: la posibilidad de generar intereses diarios sobre los fondos públicos recibidos en asignaciones sociales.
Históricamente, el cobro de las asignaciones sociales estaba anclado a la presencialidad en bancos tradicionales. Para el beneficiario, esto significaba largas filas frente a los cajeros automáticos en fechas de cobro y una utilización del dinero limitada casi exclusivamente al retiro de efectivo.
Sin embargo, la implementación de la interoperabilidad total y el reconocimiento de las claves virtuales uniformes (CVU) como cuentas receptoras ha roto estas barreras para las asignaciones sociales.
Hoy, el teléfono móvil funciona como una terminal bancaria de bolsillo que permite proteger el poder adquisitivo de las asignaciones sociales frente a la inflación mediante cuentas remuneradas.
El ecosistema de las plataformas habilitadas para asignaciones sociales
El abanico de opciones para los beneficiarios de asignaciones sociales se diversificó, permitiendo elegir la plataforma que mejor se adapte a sus necesidades regionales o de consumo.
En la cima de este ecosistema se mantiene Mercado Pago. La plataforma no solo destaca por su masividad, sino por su red de aceptación en comercios de cercanía, ferias y transporte.
Su principal atractivo reside en el fondo común de inversión integrado, que permite que el dinero de la asignación universal por hijo (AUH) o la tarjeta Alimentar rinda intereses mientras el usuario decide cuándo gastarlo.
Naranja X logró consolidarse con una fuerte impronta federal. Su éxito, especialmente fuera del area metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se basa en una combinación estratégica: una de las tasas de interés más competitivas del mercado para saldos en cuenta y el respaldo de sucursales físicas.
Este último punto es crucial para aquellos usuarios que aún sienten cierta desconfianza hacia los sistemas puramente digitales y necesitan un punto de contacto humano.
Plus Pagos, perteneciente al grupo Petersen, juega un rol fundamental también fuera del AMBA, particularmente en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos.
Al administrar programas locales y estar estrechamente vinculada a la infraestructura bancaria regional, se presenta como una opción robusta para quienes buscan una integración fluida con el pago de servicios públicos y beneficios provinciales.
¿Qué prestaciones están digitalizadas?
La lista de asignaciones sociales que pueden migrar hacia el sistema de billeteras virtuales es extensa y abarca gran parte de la red de contención social del Estado.
Entre las principales asignaciones sociales se encuentran la universal por hijo (AUH) y por embarazo (AUE), que son los pilares del sistema. También se incluyen las asignaciones familiares (SUAF) para trabajadores con ingresos bajos, la tarjeta Alimentar, el programa Hogar —destinado al subsidio de garrafas—, los vouchers educativos y las asignaciones de pago único por matrimonio, nacimiento o adopción.
No obstante, existe todavía una frontera regulatoria: las jubilaciones y pensiones contributivas mantienen una normativa más estricta que prioriza las cuentas bancarias tradicionales (CBU).
Aunque desde el sector privado se presiona para que estos haberes también puedan gestionarse vía fintech, por el momento el sistema bancario tradicional conserva la exclusividad de este segmento de mayor volumen.
El proceso de migración: autonomía para el usuario
Uno de los puntos más destacados de este nuevo esquema es que el trámite para cambiar el lugar de cobro de las asignaciones sociales es gratuito y no requiere de intermediarios ni gestores.
El proceso comienza en la plataforma «Mi Anses», donde el beneficiario de las asignaciones sociales debe ingresar con su CUIL y clave de la seguridad social. Dentro del menú de «Cobros», se selecciona la opción de cambiar el lugar de pago y se elige «Billetera virtual».
Una vez realizada la gestión ante el organismo estatal, el usuario debe completar la vinculación en la aplicación elegida. En el caso de Mercado Pago o Naranja X, el procedimiento suele incluir una validación de identidad biométrica mediante el escaneo del rostro y el DNI para garantizar la seguridad de la cuenta.
Es importante tener en cuenta que el traspaso no es inmediato: suele existir un período de transición de entre 30 y 60 días en los que el beneficio puede seguir depositándose en la cuenta bancaria anterior. Por ello, la recomendación principal es no cerrar la cuenta bancaria previa hasta confirmar el primer depósito en la plataforma digital.
Desafíos: seguridad y educación financiera
A pesar de las ventajas evidentes, la masificación de los cobros digitales en 2026 plantea desafíos críticos. El principal riesgo es el aumento del «phishing» y las estafas telefónicas dirigidas específicamente a sectores con menor alfabetización digital.
Anses enfatiza en sus campañas de comunicación que bajo ninguna circunstancia el organismo ni las billeteras virtuales solicitan claves, códigos o datos personales por teléfono o redes sociales.
La conectividad es otro factor determinante. En zonas rurales o periféricas con baja cobertura de datos móviles, el sistema pierde eficacia frente al efectivo.
Por tanto, el éxito de este modelo no depende solo de la tecnología, sino de una infraestructura de red que acompañe la expansión financiera.
En conclusión, la integración de las billeteras virtuales en el pago de planes sociales representa un avance hacia la equidad. Al otorgar libertad de elección, el Estado permite que el ciudadano más vulnerable deje de ser un sujeto pasivo de la asistencia para convertirse en un usuario financiero activo, capaz de invertir, ahorrar y proteger su dinero en igualdad de condiciones con el resto de la sociedad.
Nota de R.: Este artículo acerca de la integración de las billeteras virtuales en el sistema de seguridad social argentino fue publicado originalmente en iProfesional.
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