La última dictadura cívico-militar que azotó a la Argentina entre 1976 y 1983 dejó una herida abierta en la sociedad: la sustracción sistemática de bebés y niños.
Las Abuelas de Plaza de Mayo, con una perseverancia inquebrantable, lograron la restitución de 140 nietos hasta la fecha. Este artículo recorre las historias de 50 de esos hijos que lograron reconstruir su verdad frente al silencio impuesto por la dictadura.
Los pioneros de la restitución (1978-1983)
En los años más oscuros de la dictadura, la búsqueda dio sus primeros frutos. Emiliano Damián Ginés Scotto, localizado en 1978, falleció ese mismo año en la Casa Cuna de La Plata por falta de cuidados. Su caso marcó el inicio de un camino doloroso pero necesario.
Un año después, en 1979, el hallazgo de los hermanos Anatole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas en Chile reveló la coordinación represiva del Plan Cóndor. Tras su secuestro en Buenos Aires y paso por el centro clandestino de la represión ilegal Automotores Orletti, aparecieron abandonados en una plaza de la ciudad chilena de Valparaíso.
En 1980, las Abuelas localizaron a las primeras nietas: Tatiana Mabel Ruarte Britos y su hermana Laura Malena Jotar Britos. Ambas, abandonadas en una plaza tras el secuestro de sus padres, fueron adoptadas de buena fe por el matrimonio Sfiligoy.
Hacia el final de la dictadura, en 1983, recuperaron su identidad Tamara Ana María Arze, Martín Baamonde, Humberto Ernesto Colautti Fransicetti, Elena Noemí Ferri Fransicetti, Sebastián Rosenfeld Marcuzzo (nacido en cautiverio), Eduardo Garbarino y Ana Laura Hisi.
La ciencia al servicio de la verdad (1984-1989)
Con el retorno de la democracia, la genética se convirtió en una herramienta fundamental. En 1984, el caso de Paula Eva Logares sentó un precedente histórico: fue la primera restitución donde la justicia aceptó la validez de los análisis genéticos.
Ese mismo año se resolvieron los casos de Bárbara y Roberto Lanuscou, Liliana y Marina Bau Delgado, Juan Pablo Moyano, Astrid Patiño Carabelli, Federico Luis Spoturno, Diego Mendizabal Zermoglio, Sebastián Ariel Santillán Juárez, Felipe Martín Gatica Caracoche y Jorgelina Paula Molina Planas.
En 1985, Amaral García Hernández recuperó su identidad tras ser localizado en manos de una pareja de policías. También ese año se restituyó a Carla Graciela Rutila Artes, María Eugenia Gatica Caracoche y María Fernanda Álvarez.
La lista creció en 1986 con Esteban Javier y Paula Eliana Badell Acosta, Ramón Ángel Pintos, Laura Ernestina Scaccheri, Marcos Lino Moscato Cancela, Paula Orlando Cancela y Ximena Vicario, cuyo caso logró la primera anulación de una adopción plena por parte de la justicia argentina.
Entre 1987 y 1989, se sumaron Elena Gallinari, María José Lavalle Lemos, Gabriela Alejandra Gallardo, María Victoria Moyano Artigas, Hugo Ducca y Marcelo Mariano Ruiz Dameri.
Una mención aparte merecen los mellizos Gonzalo Javier y Matías Ángel Reggiardo Tolosa, nacidos en cautiverio en 1977 y apropiados por el subcomisario Samuel Miara en la dictadura. Su restitución en 1989 fue un caso emblemático de la lucha contra la apropiación.
Nacidos en la ESMA y otros centros clandestinos de la dictadura
La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) funcionó como una maternidad clandestina en la dictadura. Allí nació Victoria Donda Pérez en agosto de 1977. Su madre, María Hilda Pérez, le colocó un hilo azul en la oreja para identificarla. Victoria fue apropiada por el prefecto Juan Antonio Azic y recuperó su identidad en 2004.
También en la ESMA nació Juan Cabandié Alfonsín en marzo de 1978. Apropiado por un policía federal, Juan recuperó su identidad en 2004 y ofreció un discurso histórico en el ex centro clandestino de la dictadura ese mismo año. Guillermo Rodolfo Fernando Pérez Roisinblit también nació en la ESMA en 1978 y recuperó su identidad en el año 2000.
Historias de lucha y contradicción
El caso de Hilda Victoria Montenegro ilustra la complejidad psicológica de la restitución. Secuestrada en 1976 con apenas 13 días de vida, fue apropiada por el coronel Herman Tetzlaff, responsable del operativo de la dictadura donde asesinaron a sus padres. Victoria vivió bajo el nombre de María Sol y debió atravesar un largo proceso para aceptar su verdadera historia tras su localización en 2000.
Macarena Gelman García nació en cautiverio en Montevideo, la capital uruguaya, tras el traslado ilegal de su madre desde Automotores Orletti. Su abuelo, el famoso poeta Juan Gelman, la buscó incansablemente hasta encontrarla en el año 2000.
Manuel Gonçalves Granada, único sobreviviente de la masacre de la calle Juan B. Justo en la ciudad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos en la dictadura, recuperó su identidad en 1997 tras vivir con una identidad falsa durante 20 años.
El abrazo esperado: El nieto de Estela Carlotto
El 5 de agosto de 2014, la noticia conmovió al país: apareció el nieto de Estela de Carlotto, al titular de las Abuelas de Plaza de Mayo. Ignacio Montoya Carlotto, nacido en cautiverio en 1978, se presentó voluntariamente con dudas sobre su origen.
El análisis de ADN confirmó su vínculo con Laura Carlotto y Walmir Montoya. Ignacio, músico de profesión, cerró una búsqueda de 36 años. Simpatizante de River Plate, Ignacio ingresó al estadio Monumental junto a su abuela antes de un partido contra Rosario Central.
Las restituciones más recientes
La búsqueda no cesa. En 2019, Marcela Solsona Síntora (nieta 129) conoció su verdad. En 2023, Daniel Santucho Navajas (nieto 133) se reencontró con su familia.
Recientemente, en julio de 2025, Abuelas anunció la restitución del nieto 140, hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, nacido en el centro clandestino La Escuelita de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca en 1977. Su hermana Adriana (en la fotografía inicial) lo buscó durante toda su vida.
Los que faltan
A pesar de los logros, cerca de 300 hombres y mujeres permanecen con su identidad falseada desde la dictadura. Entre ellos, se busca intensamente a Clara Anahí Mariani, nieta de «Chicha» Mariani, secuestrada a los tres meses de vida tras el asesinato de su madre.
También se busca al hijo o hija de Marina Oesterheld y al de Diana Oesterheld, hijas del creador de la famosa historieta «El Eternauta», Héctor Germán Oesterheld. Además, falta encontrar al hermano mellizo de Sabrina Valenzuela Negro, quien recuperó su identidad en 2008.
La memoria se construye día a día, y cada restitución es una victoria sobre el olvido. Como dijo Estela de Carlotto: «La identidad siempre florece».
«Memoria 50» es una serie de artículos por el 50° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, que se conmemorará el 24 de marzo de 2026. Puedes leer el resto de los artículos aquí.
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