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El 24 de marzo de 2026 se conmemorará de medio siglo de un martes de 1976 cuando la Argentina entró en su noche más profunda. El cincuentenario del inicio de la última dictadura cívico-militar convoca a una reflexión necesaria sobre el papel del arte en la construcción de una identidad colectiva que todavía lidia con sus sombras.

En este escenario, te presento un canon de 50 obras (25 libros y 25 producciones audiovisuales) acerca de la dictadura que resultan piezas imprescindibles de un rompecabezas ético y estético diseñado para que el olvido no gane la partida.

La cultura argentina operó bajo un asedio constante durante aquellos años de la dictadura. La censura y las listas negras buscaron establecer una homogeneidad basada en valores tradicionales para el adoctrinamiento.

Sin embargo, el arte encontró intersticios para la resistencia a la dictadura a través de metáforas y alusiones. Tras el retorno de la democracia en 1983, la narrativa se volcó hacia la visibilidad absoluta con obras que transformaron el dolor privado en una verdad pública y jurídica.

La evolución de la mirada artística sobre el terrorismo de Estado de la dictadura recorre un camino fascinante. Al principio, la urgencia de la denuncia dominaba el panorama para exponer la maquinaria de muerte.

Con el paso de las décadas, la aparición de la generación de los hijos de desaparecidos de la dictadura aportó una mirada nueva, menos solemne, repleta de contradicciones y más centrada en los vacíos cotidianos.

El canon de la palabra: 25 libros para habitar el recuerdo

La literatura fue el primer refugio de la memoria. A través de crónicas, novelas y ensayos, los escritores argentinos desarmaron el discurso oficial para exponer la fragilidad de la condición humana bajo el terror de la dictadura.

  • Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar (Rodolfo Walsh): Documento fundacional de la denuncia ética y económica.
  • 1983. El año de la democracia (Germán Ferrari): Análisis exhaustivo de la transición y el clima social del retorno.
  • Símbolos y fantasmas (Germán Ferrari): Reflexión profunda sobre las víctimas del terrorismo de la dictadura y la teoría de los dos demonios, una interpretación histórica que busca equiparar la violencia de las organizaciones terroristas con la represión sistemática y clandestina ejercida desde el Estado.
  • Nunca Más (Conadep): El archivo del horror de la dictadura que permitió el juicio a los genocidas.
  • Diario de una princesa montonera (Mariana Eva Pérez): Perspectiva irreverente y desacralizada sobre la orfandad por el terrorismo de Estado de la dictadura.
  • La casa de los conejos (Laura Alcoba): El horror de la clandestinidad visto desde la mirada infantil.
  • 76 (Félix Bruzzone): Cuentos que exploran las huellas de la ausencia en la vida cotidiana.
  • Preso sin nombre, celda sin número (Jacobo Timerman): Testimonio de repercusión internacional sobre el antisemitismo en los centros de detención.
  • La voluntad (Eduardo Anguita y Martín Caparrós): Inventario monumental del terrorismo en la Argentina.
  • Respiración artificial (Ricardo Piglia): Novela clave sobre el lenguaje y la historia escrita bajo censura.
  • Nadie nada nunca (Juan José Saer): Atmósfera de amenaza y desapariciones en una prosa fragmentada.
  • Poder y desaparición (Pilar Calveiro): Ensayo fundamental sobre la lógica de los campos de concentración.
  • Aparecida (Marta Dillon): Relato sobre la recuperación de los restos de una madre asesinada.
  • Ciencias morales (Martín Kohan): El control de los cuerpos en el ámbito escolar durante la dictadura.
  • La Biblioteca Roja (Agustín Berti et al.): La historia de los libros enterrados como acto de resistencia cultural.
  • De vuelta a casa (Analía Argento): Historias de nietos restituidos por las Abuelas de Plaza de Mayo.
  • Putas y guerrilleras (Miriam Lewin y Olga Wornat): Denuncia sobre la violencia sexual en los centros clandestinos.
  • El fin de la historia (Liliana Heker): Debate ético sobre la traición y la supervivencia bajo tortura.
  • Cuerpo a cuerpo (David Viñas): Metáfora de la violencia histórica argentina desde el exilio.
  • La escuelita (Alicia Partnoy): Relatos breves que humanizan la vida dentro de los centros de detención.
  • Los 70. Una historia violenta (Ceferino Reato): Revisión de la violencia política desde múltiples ángulos.
  • Disposición Final (Ceferino Reato): Confesiones del dictador Jorge Rafael Videla sobre el plan de desaparición de personas.
  • Un elefante ocupa mucho espacio (Elsa Bornemann): Literatura infantil prohibida por cuestionar la autoridad.
  • Dos veces junio (Martín Kohan): El mundial de fútbol de 1978 y la banalidad del mal en la represión estatal.
  • Recuerdo de la muerte (Miguel Bonasso): Crónica ficcionada sobre la vida y la muerte en la ESMA.

La «Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar» de Rodolfo Walsh representa el acta de nacimiento de este canon. Un año después del golpe, Walsh rompió el cerco informativo para denunciar el plan de miseria planificada que sustentaba el terrorismo de Estado. Su asesinato convirtió a este texto en un testamento ético que todavía interpela a la sociedad civil,

En una línea de tiempo que cruza las décadas, la obra de Germán Ferrari, amigo, compañero y colega de un servidor, aporta una profundidad analítica necesaria para el lector contemporáneo.

En su libro «1983. El año de la democracia», Ferrari documenta la transición política con una minuciosidad que permite entender a un país que despertaba de la pesadilla para aprender a vivir en libertad.

El segundo aporte de Ferrari, «Símbolos y fantasmas», resulta igual de crucial para desarmar discursos autoritarios. El autor analiza allí las figuras de víctimas del terrorismo y cómo su evocación se utiliza a veces para reivindicar el accionar dictatorial o para resurgir la teoría de los dos demonios.

Hacia finales de la década del 90 y principios del nuevo milenio, la narrativa experimentó un giro fundamental con la literatura de los hijos de desaparecidos. Mariana Eva Pérez, con su «Diario de una princesa montonera», rompió la solemnidad del tema con un uso de la ironía y el humor negro que permitió comunicar el trauma personal desde una perspectiva cercana a la realidad humana de la ausencia.

Félix Bruzzone, en su libro «76», evitó el panfleto político para centrarse en los ecos de la muerte en la vida de quienes crecieron sin sus padres. Laura Alcoba, en «La casa de los conejos», recuperó la voz de la niña que habitó la clandestinidad.

El canon de la imagen: 25 obras audiovisuales imprescindibles

El cine y la televisión argentina fueron vehículos fundamentales para la catarsis social. Si los libros permitieron la reflexión íntima, la pantalla grande transformó el horror en un hecho público ineludible.

  • La noche de los lápices (Héctor Olivera): Símbolo de la represión contra los estudiantes secundarios.

  • Argentina, 1985 (Santiago Mitre): El juicio a las juntas como un triunfo de la justicia civil.

  • La historia oficial (Luis Puenzo): Primera película nacional en ganar el Oscar y en abordar el robo de bebés
  • El juicio (Ulises de la Orden): Documental construido con el archivo original de las audiencias de 1985 39.

  • Garage Olimpo (Marco Bechis): Cruda representación de la vida y la muerte en un centro clandestino
  • Infancia clandestina (Benjamín Ávila): La militancia de los padres vista a través de la imaginación infantil
  • Kamchatka (Marcelo Piñeyro): El exilio interno y el juego como refugio frente a la represión
  • Rojo (Benjamín Naishtat): Thriller sobre la complicidad civil en los meses previos al golpe 39, 45.

  • Azor (Andreas Fontana): La relación entre la banca suiza y las finanzas de la dictadura.

  • Cuéntame cómo pasó (TV Pública): Serie que recorre la vida cotidiana argentina entre 1974 y 1983.
  • Los rubios (Albertina Carri): Documental experimental que cuestiona la memoria de los padres.

  • La mirada invisible (Diego Lerman): El control estatal y la vigilancia en el Colegio Nacional Buenos Aires.
  • Crónica de una fuga (Adrián Caetano): Historia real de la huida de detenidos de la Mansión Seré.
  • Plata dulce (Fernando Ayala): Comedia satírica que denunció el modelo económico de la dictadura.
  • Tiempo de revancha (Adolfo Aristarain): Cine de resistencia que eludió la censura con inteligencia en el guión.
  • Traslados (Nicolás Gil Lavedra): Documental sobre la mecánica de los vuelos de la muerte.
  • El exilio de Gardel (Fernando Solanas): La nostalgia y la búsqueda de identidad de los argentinos en París.
  • Un muro de silencio (Lita Stantic): La dificultad de filmar el pasado y las heridas abiertas de las víctimas.
  • Cazadores de utopías (David Blaustein): Testimonios del terrorismo montonero y sus contradicciones políticas.
  • Botín de guerra (David Blaustein): La búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo para recuperar a sus nietos.
  • Televisión por la identidad (Telefe): Miniserie que instaló el tema de la apropiación de menores en la audiencia masiva.
  • El Clan (Pablo Trapero): La herencia de los métodos represivos en la delincuencia civil de la década del 80.
  • Dictadores: Videla (Nat Geo): Serie documental sobre las estrategias de poder del jefe de la junta militar.
  • Sur (Fernando Solanas): El regreso de los presos políticos y el reencuentro con un país desolado.
  • La República perdida II (Miguel Pérez): Compendio histórico fundamental sobre el periodo del terrorismo de Estado.

El estreno de «La noche de los lápices» en 1986 marcó a una generación. La película de Héctor Olivera puso rostros y nombres a los adolescentes secuestrados en La Plata, al denunciar un plan sistemático que eliminó a estudiantes por reclamar un boleto estudiantil.

A casi 40 años de aquel mojón de la pantalla grande, «Argentina, 1985» renovó el interés masivo por la historia judicial del país. La película de Santiago Mitre logró que las nuevas generaciones comprendieran la valentía de los fiscales civiles al enfrentar a los comandantes de las juntas cuando estos todavía conservaban poder real.

En paralelo, la aparición de «Los rubios» significó una ruptura estética en el cine documental. Albertina Carri utilizó maquetas y actrices para cuestionar la imposibilidad de construir un relato unificado sobre sus propios padres desaparecidos, al desafiar los discursos heroicos tradicionales.

En otra vertiente documental, «El juicio» de Ulises de la Orden representa una pieza inestimable al utilizar exclusivamente las grabaciones originales del proceso judicial de 1985, para que los testimonios de las víctimas hablen por sí mismos ante la historia. Todo este proceso audiovisual puede contextualizarse mediante el documental «Tensiones, una mirada sobre el arte argentino».

El arte como narrador de lo inenarrable

El análisis de este canon de 50 obras revela una evolución cultural. En los primeros años, el arte operó como un grito de denuncia urgente donde autores como Walsh arriesgaron sus vidas para que la verdad cruzara las fronteras. Con la llegada de la democracia, el foco principal se puso en la justicia, el testimonio irrefutable y la verdad histórica institucional.

A medida que pasaron las décadas, la narrativa se volvió más compleja y personal. La aparición de la mirada de los hijos introdujo la duda, la ironía y la exploración de las zonas grises en la vida cotidiana bajo el terror.


«Memoria 50» es una serie de artículos por el 50° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, que se conmemorará el 24 de marzo de 2026. Puedes leer el resto de los artículos aquí.


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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