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Durante décadas, el dólar y el sistema SWIFT marcaron las reglas del comercio mundial. Pero esa estructura empieza a mostrar grietas. En 2025, Rusia, Irán y Corea del Norte aumentaron el uso de criptomonedas para sortear bloqueos financieros, seguir comerciando y financiar sus objetivos políticos por fuera del sistema bancario tradicional.

Según datos de la empresa Chainalysis, las transacciones de criptomonedas vinculadas a actividades ilícitas sumaron 154.000 millones de dólares en 2025. El monto recibido por entidades sancionadas creció un 694% respecto del año anterior.

La compañía TRM Labs, con una metodología distinta, calculó una cifra similar: 158.000 millones de dólares en el mismo período. Ambos números confirman que las criptomonedas dejaron de ser un recurso marginal para convertirse en una herramienta central de gobiernos que enfrentan un cerco financiero.

Las billeteras de criptomonedas asociadas a actores sancionados recibieron más de 100.000 millones de dólares, ocho veces más que el año previo. Ese número esconde una disputa económica que se libra lejos de los reflectores, donde la blockchain funciona como canal de pago, plataforma de comercio y refugio para regímenes aislados.

¿Cómo usa Rusia las «stablecoins» para vender en el exterior?

Rusia fue la primera en construir rutas de pago fuera del circuito occidental. Después de las sanciones impuestas por la invasión a Ucrania, el gobierno ruso legalizó a mediados de 2026 el uso de criptomonedas para el comercio exterior, lo que les dio a sus exportadores una vía formal para cobrar con activos digitales.

El núcleo de ese sistema es A7, una plataforma de criptomonedas vinculada a intereses rusos que cuenta con el respaldo del banco estatal Promsvyazbank y del empresario sancionado Ilan Shor.

Su producto más conocido, A7A5, es una stablecoin atada al rublo que ya procesó más de 93.000 millones de dólares en menos de un año. Corre sobre las redes Tron y Ethereum, lo que le permite cerrar pagos internacionales sin depender de bancos occidentales.

Chainalysis y TRM Labs identificaron a Kirguistán, ex república soviética de Asia central, como un eslabón central de esta red. A través de Old Vector y de plataformas como Grinex, operadores rusos cambian rublos por A7A5 y después convierten esos tokens en criptoactivos más líquidos, como Tether.

Ese circuito permite comprar microelectrónica y componentes de doble uso en China, insumos que alimentan a la industria militar rusa.

Grinex nació poco después de la caída de Garantex, una plataforma señalada por procesar fondos ligados al cibercrimen y al ransomware. Cuando las autoridades incautaron Garantex, sus operadores trasladaron el dinero de los clientes hacia Grinex usando A7A5, en una maniobra que mostró qué tan rápido se adapta esta red frente a la presión judicial.

¿Qué rol cumple Irán con el petróleo y sus aliados?

En Irán, el manejo estatal de las criptomonedas tiene un control político fuerte. Según Chainalysis, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica concentró más de la mitad del valor recibido por entidades iraníes en el último trimestre de 2025.

Ese flujo de dinero, que supera los 3.000 millones de dólares al año, sirve para esquivar las sanciones petroleras, comprar equipamiento técnico y sostener a grupos aliados en Medio Oriente como Hamás, Hezbolá y los hutíes. Buena parte de la operatoria pasa por «exchanges» de criptomonedas locales. Nobitex concentró más de la mitad de los ingresos cripto de Irán en 2025, seguida por Wallex, Bitpin y Ramzinex.

El caso también salpicó al Banco Central de Irán. En abril de 2026, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos detectó billeteras de criptomonedas ligadas a esa entidad, que se usaban para comprar stablecoins a través de intermediarios. Poco después, en conjunto con Tether y fuerzas de seguridad estadounidenses, se congelaron unos 344 millones de dólares en activos digitales vinculados a esas direcciones.

Mientras el poder político usa estas redes para ganar margen de maniobra, una parte de la población iraní recurre al Bitcoin como resguardo frente a la inflación y a la devaluación del rial, que perdió cerca del 90% de su valor desde 2018. En los momentos de protestas y cortes de internet, se registraron fuertes movimientos de fondos hacia billeteras personales.

¿Cómo hackean y lavan criptomonedas los norcoreanos?

La estrategia de Corea del Norte cambió de foco. Los ataques ya no apuntan solo a protocolos de finanzas descentralizadas, sino a los grandes exchanges centralizados. El ataque a Bybit, en febrero de 2025, marcó ese giro: la plataforma perdió 1.500 millones de dólares en una sola operación, cerca del 51% de todo lo robado a servicios cripto ese año.

El método no se limita al hackeo técnico. Corea del Norte infiltra trabajadores de tecnología con identidades falsas dentro de empresas Web3 y tecnológicas de Occidente. Desde adentro, esos empleados acceden a sistemas de autorización, credenciales y procesos sensibles.

Este tipo de fraude laboral generó cerca de 800 millones de dólares adicionales en 2024, dinero que terminó vinculado al programa de misiles y armamento del régimen.

Para convertir ese dinero en efectivo o en bienes, el régimen recurre a redes de lavado en el sudeste asiático que los investigadores llaman la lavandería china. Estos intermediarios trabajan fuera del sistema bancario tradicional y complican el trabajo de las autoridades a la hora de recuperar los fondos.

¿Qué sanciones aplicaron los Estados Unidos y la Unión Europea?

La respuesta de Occidente se endureció. Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, sancionó exchanges, proveedores tecnológicos y billeteras vinculadas a estas redes de evasión.

En junio de 2026, la OFAC designó a Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex, los principales exchanges de criptomonedas de Irán, por facilitar la evasión de sanciones y el financiamiento del terrorismo.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que Estados Unidos incautó cerca de 1.000 millones de dólares en criptoactivos iraníes como parte de esa presión económica. También hubo sanciones contra desarrolladores rusos de drones, servicios de alojamiento vinculados al ransomware y plataformas como Grinex y Cryptex.

La Unión Europea fue todavía más restrictiva en su último paquete de sanciones contra Rusia. Desde mayo de 2026, los ciudadanos europeos no pueden operar con proveedores de servicios de criptomonedas radicados en Rusia o Bielorrusia.

El bloque también prohibió el uso de RUBx, A7A5 y el rublo digital que emite el Banco Central ruso. Además, puso bajo vigilancia a Kirguistán por su función como puente para los activos rusos y restringió las exportaciones tecnológicas hacia ese país. La idea es cortar rutas financieras, operadores y mecanismos que permiten saldar deudas comerciales sin pasar por los bancos.

¿Por qué existen huecos legales para lavar fondos de criptomonedas?

El problema de fondo sigue sin resolverse porque no hay una regulación global uniforme. Las diferencias normativas entre países dejan zonas grises que los actores sancionados aprovechan para mover fondos de criptomonedas hacia jurisdicciones con controles más débiles.

El Grupo de Acción Financiera Internacional advirtió en 2025 que las brechas en las normas contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo mantienen abiertas rutas para redes criminales y estados sancionados. Cerca del 30% de las jurisdicciones analizadas todavía no aplica la regla de viaje, que obliga a compartir información sobre quién envía y quién recibe cada transferencia cripto.

Las stablecoins están en el centro de la discusión. Al mantener paridad con monedas como el dólar o el rublo, combinan estabilidad, liquidez y rapidez para transferir fondos, lo que las vuelve atractivas para cerrar operaciones comerciales lejos de los controles habituales.

Estados Unidos busca cerrar esa puerta con la Ley GENIUS, que apunta a regular a los emisores de stablecoins. La norma exige reservas de calidad, auditorías y programas de cumplimiento de sanciones, y busca que los emisores puedan congelar fondos vinculados a personas u organizaciones sancionadas.

¿Qué papel juega China en todo este circuito ce criptomonedas?

Los mercados de garantía y las redes de liquidación con base en China movieron más de 103.000 millones de dólares en 2025, según reportes del sector. Estas estructuras funcionan como centros de pago para estafas, cibercrimen y maniobras de evasión de sanciones vinculadas a Rusia y Corea del Norte en el sudeste asiático.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos y la OFAC empezaron a golpear estas redes con sanciones contra grupos como Prince Group y Huione Group, acusados de facilitar el lavado de miles de millones de dólares provenientes del cibercrimen y de hackeos estatales norcoreanos. Aun así, estos operadores suelen abrir plataformas espejo y trasladar sus operaciones con rapidez apenas sienten la presión.

Otro dato preocupa a las agencias de inteligencia: la cooperación entre países sancionados. Se detectaron transferencias millonarias entre la red rusa A7 y billeteras controladas por la Guardia Revolucionaria de Irán, además de fondos provenientes de hackeos norcoreanos que pasaron por plataformas rusas antes de convertirse en efectivo.

El panorama de 2026 deja una conclusión difícil de ignorar: sacar a un país de SWIFT ya no garantiza aislarlo del sistema financiero. Rusia, Irán y Corea del Norte encontraron en la criptomoneda una vía para comerciar, recaudar fondos, lavar dinero y sostener sus objetivos políticos.

Mientras Occidente ajusta sus leyes y sus herramientas de control, la disputa por el dominio del dinero digital va a seguir en el centro de la seguridad global.

Nota de R.: Este artículo acerca de criptomonedas fue publicado originalmente en iProfesional


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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