Imagínate que estás eligiendo un alojamiento para tus próximas vacaciones. Ves una casa con pileta, «deck» de madera y una vista espectacular al mar. Se ve muy bien, casi de catálogo. El problema es que esa casa no existe en ningún lado y que no tengas forma de darte cuenta a tiempo.
Eso es exactamente lo que pasa ahora con miles de personas en la Argentina. La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una herramienta para especialistas para convertirse en el arma preferida de los estafadores que operan en el rubro de alojamientos temporarios, y casi nadie está preparado para detectarlo.
Por qué cuesta tanto distinguir una foto real de una falsa con IA
Un relevamiento de la empresa Airbnb con la consultora Ipsos, realizado entre noviembre y diciembre de 2025 sobre una muestra de 1.000 adultos residentes en la Argentina, encontró que casi siete de cada diez encuestados no logró diferenciar una fotografía real de un alojamiento de otra generada artificialmente.
No se trata de una diferencia sutil que solo un experto podría notar: la mayoría de las personas, sin importar su experiencia navegando Internet, cayó en el engaño.
El dato se vuelve todavía más preocupante si se lo cruza con la percepción que los encuestados tienen de sí mismos. Según ese mismo estudio, un 82% de los consultados reconoció que las estafas actuales resultan mucho más creíbles que las de hace apenas un par de años. Y un 62% admitió directamente que la inteligencia artificial le complicó la tarea de reconocer cuándo alguien está tratando de engañarlo.
Lo llamativo es que, pese a esa admisión, un 57% de los encuestados todavía cree que puede detectar sin problemas un correo electrónico o un sitio web falso. Esa combinación (reconocer que el engaño mejoró, pero seguir confiando en el propio olfato) es justamente el terreno fértil que necesitan los estafadores para operar sin que nadie sospeche.
El afán de ahorrar en vacaciones abre la puerta a los estafadores
Viajar más barato es una prioridad para la mayoría de los argentinos, sobre todo en un contexto de presupuestos ajustados. El estudio de Airbnb e Ipsos muestra que cerca del 70% de las personas consultadas intenta recortar gastos a la hora de planificar un viaje. Hasta ahí, nada raro: buscar ofertas es una práctica lógica y razonable.
El problema aparece cuando esa búsqueda de precios bajos empieza a torcer decisiones que deberían ser innegociables en materia de seguridad. La mitad de los encuestados reconoció que estaría dispuesta a pagar mediante transferencia bancaria directa si eso le permitiera acceder a un descuento tentador.
Y ahí está uno de los puntos más delicados de todo el fenómeno: una transferencia bancaria común no tiene ningún mecanismo de protección ni devolución si después la propiedad resulta no existir o el supuesto anfitrión desaparece con el dinero.
A eso se suma que un 23% de los consultados dijo que reservaría en un sitio web desconocido o poco confiable con tal de conseguir un ahorro. Priorizar el precio por encima de la plataforma donde se está operando es, ni más ni menos, una invitación abierta para quienes buscan aprovecharse de esa necesidad de ahorrar.
Qué rol juegan las redes sociales y los «influencers»
Buscar destino y alojamiento ya no pasa solo por los buscadores tradicionales. El 46% de los encuestados dijo que usa las redes sociales para elegir su próximo viaje. Ahí aparece otro fenómeno interesante: un 22% de los viajeros se muestra mucho más dispuesto a reservar un lugar si lo vio recomendado por una celebridad o un influencer.
El inconveniente es que esa exposición mediática no funciona como garantía de nada. Los estafadores saben cómo aprovechar la confianza que genera una cara conocida, ya sea pagando publicidad engañosa o directamente vulnerando cuentas para viralizar una oferta falsa.
Que una figura pública muestre un alojamiento no implica, bajo ningún punto de vista, que ese lugar exista realmente o que la reserva sea segura.
Qué dicen los especialistas en educación digital
Para entender el fenómeno desde una mirada más amplia, Airbnb trabaja junto a Faro Digital, una organización que hace más de diez años se dedica a fomentar el pensamiento crítico y el uso responsable de las tecnologías de la información y la comunicación entre los usuarios de Internet.
Julia D’Amore Bajos, responsable de cooperación internacional y líder de proyectos de Faro Digital, planteó que el desafío excede lo puramente tecnológico. Según su lectura, lo que hay que construir es una verdadera cultura del cuidado digital.
En un ecosistema donde todo pasa rápido y la atención de las personas está constantemente fragmentada, la tendencia a hacer clic sin pensar dos veces convierte a cualquier usuario en un blanco fácil.
D’Amore Bajos sostuvo que prevenir un fraude tiene que ver con entender cómo funcionan estos entornos digitales, saber identificar señales de alerta y, sobre todo, evitar tomar decisiones apuradas.
Su diagnóstico es contundente: hace falta dejar de comportarse como usuarios pasivos de la tecnología para empezar a actuar como ciudadanos críticos, capaces de poner en pausa una decisión antes de entregar datos o dinero.
Cómo reservar un alojamiento sin exponerte a un fraude
La buena noticia es que existen pautas concretas, simples de aplicar, que reducen mucho el riesgo de caer en una estafa armada con inteligencia artificial. Ninguna requiere conocimientos técnicos avanzados, solo un poco de atención antes de apurar el clic.
- Desconfía de los enlaces inesperados. Si te llega un enlace por WhatsApp, por correo electrónico o por mensaje directo en redes sociales y no fuiste quien inició esa búsqueda, lo más seguro es ignorarlo. Lo recomendable es escribir la dirección web directamente en el navegador o abrir la aplicación oficial que ya tienes instalada en el celular.
- No saques la conversación de la plataforma. Es probablemente la señal de alerta más clara que existe. Muchos estafadores presionan para pasar rápido a otra aplicación de mensajería, justamente porque ahí los sistemas de seguridad de los sitios de alojamiento no pueden detectar comportamientos raros. Si un supuesto anfitrión insiste en salir del chat oficial, ahí hay un problema.
- Paga siempre por los canales seguros del sitio. Nunca hagas una transferencia bancaria directa ni compartas los datos de tu tarjeta por teléfono móvil o fuera del entorno protegido de la plataforma. Si alguien te pide un pago por afuera del sistema, es porque está tratando de esquivar los mecanismos de protección al consumidor.
- Infórmate sobre las coberturas disponibles. La mayoría de las plataformas serias cuentan con políticas de protección para casos graves, como cuando el alojamiento no coincide con lo prometido o el anfitrión directamente no aparece. Conocer esos derechos de antemano ayuda a reaccionar rápido si algo sale mal.
- Reporta cualquier cosa rara. Si estás de viaje y se trata de una emergencia real, lo primero es contactar a las autoridades locales. Si lo que detectas es una irregularidad dentro de la plataforma, usa los canales de atención disponibles las 24 horas para dar aviso. Ese reporte no solo te puede ayudar a vos, también evita que otro usuario caiga en la misma trampa.
La tecnología que hoy usan los estafadores para crear fotos falsas de alojamientos es cada vez más sofisticada, y seguirá mejorando. Por eso la defensa más efectiva no pasa por confiar ciegamente en el propio ojo entrenado para detectar fraudes, sino por incorporar hábitos simples: verificar de dónde viene un enlace, no salir del chat oficial de la plataforma y desconfiar de cualquier oferta que empuje a pagar por fuera de los canales seguros. Ahorrar unos pesos nunca debería significar arriesgar todo el viaje.
Nota de R.: Este artículo acerca de estafas en la reserva de alojamientos fue publicada originalmente en iProfesional.
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