En la Argentina, la seguridad personal y patrimonial es relevante desde hace décadas. Entre los delitos más sensibles se encuentra el “cuento del tío”, en el que adultos mayores, principalmente jubilados, son víctimas y se ven privados de sus ahorros mediante engaños que explotan la confianza y vulnerabilidad de este segmento etario.
Durante las vacaciones de verano, esta parte de la población es especialmente susceptible. De acuerdo con estadísticas del Ministerio de Seguridad de la Nación, los meses de verano presentan un incremento promedio del 20% en robos a viviendas respecto al resto del año.
Este fenómeno estacional motiva a familias y profesionales a considerar alternativas confiables para la protección de bienes de alto valor mientras están ausentes de su hogar.
Juan Piantoni, director general ejecutivo de Ingot y presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (CAESACS), señaló: “Es habitual que muchos argentinos recurran a escondites domésticos para ocultar dinero u objetos importantes, aunque no siempre resultan seguros ni discretos”.
“Entre los lugares más empleados destacan cajas ocultas detrás de cuadros, bibliotecas, rejillas de ventilación, dobles fondos de placares o entierros en jardines y macetas”, señaló.
Estos sitios conforman parte del repertorio revisado comúnmente por delincuentes durante robos domiciliarios, incrementando así el riesgo de pérdidas.
Si bien personas jóvenes y adultas también pueden ser víctimas, los adultos mayores suelen contar con menos recursos para protegerse; además, factores históricos, desconfianza en el sistema financiero y limitaciones en el acceso a tecnología favorecen que resguarden sus bienes en casa, lo que representa una oportunidad para potenciales delincuentes.
Guardar valores en el hogar implica riesgos significativos. Los delincuentes son conscientes de esta práctica, particularmente arraigada en generaciones acostumbradas a desconfiar de las instituciones bancarias, lo que actualmente constituye una vulnerabilidad.
Alternativas para la seguridad patromonial
Ante este contexto, resulta pertinente revisar hábitos y contemplar alternativas más seguras, como el uso de cajas de seguridad en entidades bancarias o empresas especializadas.
Estos servicios cuentan con estrictos protocolos, vigilancia permanente, sistemas de alarma y coberturas de seguros, proporcionando respaldo ante eventualidades.
En Argentina existen más de diez empresas privadas que ofrecen este servicio complementario al de los bancos tradicionales. Según datos de la CAESACS, la demanda de alquiler de cajas de seguridad privadas registró un crecimiento del 35% en el último año y se proyecta un aumento del 40% para el próximo período.
Si bien la contratación de una caja de seguridad no soluciona aspectos macroeconómicos ni elimina el problema de la inseguridad pública, sí aporta protección individual.
Disponer de bienes valiosos en un espacio gestionado profesionalmente contribuye a disminuir la preocupación y permite afrontar la incertidumbre de manera más tranquila.
La creciente utilización de cajas de seguridad privadas refleja una tendencia consolidada; dejaron de representar una innovación para convertirse en un estándar de seguridad y tranquilidad para los usuarios.
Ingot opera en la Argentina desde 2019 y cuenta con siete sucursales: la casa central en avenida Corrientes 629, en el Centro porteño, sede de la primera y única bóveda de arte del país; Punta del Este, Nordelta, Córdoba, Flores, Quilmes y Olivos. La empresa proyecta ampliar su presencia fuera de Buenos Aires durante este año.
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