El mercado tecnológico mundial atraviesa modificaciones bruscas y la Argentina no resulta ajena a esta realidad. La expectativa de tener celulares más accesibles gracias a la apertura comercial choca de frente con el contexto internacional.
En los próximos días, los celulares de entrada y de gama media registrarán subas de hasta un 30% en los comercios locales. Esta situación responde a una combinación letal: el furor por la inteligencia artificial (IA), la falta de insumos y un escenario geopolítico tenso.
La consultora International Data Corporation (IDC) proyecta a 2026 como el peor año para la telefonía móvil. Los envíos globales de celulares caerán un 13,9% interanual hasta ubicarse en 1.090 millones de unidades, cifras similares a las de 2013.
El problema no reside en la demanda, sino en la escasez severa de componentes asiáticos. A pesar de la caída en ventas, el negocio total crecerá un 3,8% por el incremento del valor promedio por unidad, capaz de tocar un récord de 550 dólares. La industria de celulares ingresa así a una etapa de costos altos de carácter permanente.
El término «RAMageddon» ya domina las conversaciones del sector. La expansión de la inteligencia artificial generativa alteró las prioridades de producción de semiconductores.
Las grandes tecnológicas destinan presupuestos inmensos a centros de datos con requisitos de memorias y procesadores muy potentes. Estos desarrollos compiten por la capacidad industrial requerida para fabricar piezas DRAM y NAND, componentes vitales para cualquier celular.
Empresas como Samsung y SK Hynix priorizan la inteligencia artificial por sus mayores márgenes de ganancia. Se calcula que la infraestructura de IA absorberá el 70% de la producción global de chips este año.
Este desplazamiento productivo dejó a la electrónica de consumo ante un déficit crítico. Desde diciembre de 2025, las memorias DRAM y NAND treparon entre un 150% y un 200%. El impacto sobre los valores finales de celulares en góndola es directo.
El golpe más fuerte recae sobre los teléfonos más económicos. En un equipo de 100 dólares, la memoria suele representar entre un 30% y un 40% del costo total. Hoy, solo ese componente cuesta entre 130 y 170 dólares. Este segmento, con ventas superiores a 170 millones de unidades a nivel mundial durante 2025, entró en terapia intensiva.
Para sostener márgenes, las marcas evalúan recortes de memoria y una mayor dependencia del almacenamiento en la nube. La gama alta resiste mejor, ya que allí el costo de los chips compite con pantallas o cámaras premium, lo cual modera los incrementos a un rango del 10% al 15%.
El impacto local: la quita de aranceles no frena las subas de los celulares
Además, la presión logística y geopolítica suma dificultades. El conflicto entre Estados Unidos e Irán tensiona las rutas marítimas, encarece fletes y eleva el precio del petróleo. Esto afecta tanto el transporte como los seguros de carga.
A nivel local, el Gobierno impulsó medidas para abaratar la tecnología. Entre mayo de 2025 y enero de 2026, el arancel para teléfonos importados bajó a 0%, mientras el impuesto interno se redujo a la mitad. La meta oficial apuntaba a una rebaja del 30% para el consumidor.
Sin embargo, este beneficio impositivo quedó licuado por los incrementos internacionales de insumos y los costos logísticos mayores. En lugar de notar una baja de precios, los consumidores argentinos afrontarán subas de hasta un 30%.
Los dispositivos ensamblados en Tierra del Fuego mantienen ventajas fiscales, como la exención del IVA. No obstante, este esquema no alcanza para disipar la incertidumbre de la industria fueguina ante la retracción del consumo.
Las ventas nacionales del primer trimestre de 2026 cayeron por debajo del millón de unidades y se estiman ventas anuales por 5,3 millones, un número muy inferior a los 6,2 millones de 2025. Las fábricas ajustan su producción y el frente laboral sufre tensión por el vencimiento de acuerdos de protección de empleo.
Para aliviar esta situación, una nueva resolución eliminó el aporte patronal del 15% al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina.
De todos modos, las complicaciones de ensamblar en un mercado recesivo con insumos por las nubes persisten. Por este motivo, empresas como Newsan, Mirgor, BGH y Solnik iniciaron procesos de diversificación hacia la acuicultura, la hotelería, puertos y turismo premium. La señal es evidente: la industria de celulares necesita reducir su atadura a la volatilidad del negocio global de semiconductores.
Nota de R: Este artículo acerca de las subas en los precios de los celulares fue publicado originalmente en iProfesional.
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