Ejercer la abogacía en la Argentina exige paciencia. Al derecho nacional se suman las normas propias de cada provincia, la jurisprudencia de numerosos tribunales y una enorme cantidad de resoluciones administrativas que emiten distintos organismos del Estado.
Esa dispersión de fuentes hace que la búsqueda jurídica sea lenta y costosa para quienes ejercen la profesión, que terminan destinando buena parte de su jornada a comprobar si una norma sigue vigente o si existe algún fallo aplicable al caso que están trabajando.
En ese escenario aparece Magnar, una plataforma de inteligencia artificial (IA) orientada al derecho penal, civil, comercial y administrativo. Nació en Chile, y su objetivo en el mercado argentino es dar soporte a miles de profesionales durante sus primeros meses de actividad en el país.
Para sostener ese plan de expansión regional, Magnar sumó financiamiento por 800 mil dólares, con aportes de fondos como Platanus Ventures, BuenaOnda y Punto Cero Ventures. El desembarco se produce cuando el uso de herramientas digitales crece con fuerza dentro de los estudios jurídicos.
Con ese capital, Magnar busca adaptar su software a la realidad legal argentina, donde los cambios constantes en las normas representan un problema diario para los profesionales.
La plataforma cuenta con recorrido en otros países de la región, donde acompaña a más de 25 mil abogados en Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Uruguay, un número que respalda la solidez de su propuesta técnica y que sirvió de base para pensar en el salto hacia el mercado argentino.
Andrés Arellano, director general ejecutivo y cofundador de la compañía, me explicó los motivos de esta apuesta. Según su mirada, la Argentina representa un mercado clave por el tamaño de su comunidad jurídica y por el alto nivel profesional de sus abogados.
Arellano remarcó además que ejercer el derecho en el país implica moverse dentro de un entorno normativo muy inestable, donde la precisión no admite margen de error, y sostuvo que la tecnología que desarrollaron permite trabajar con más tranquilidad en ese contexto cambiante.
El mercado argentino combina una escala considerable con una complejidad normativa poco habitual dentro de la región. Esa particularidad fue justamente lo que llevó a los fundadores de Magnar a priorizar la llegada al país por sobre otros mercados de la región, apostando a que un asistente entrenado en las normas locales podía marcar la diferencia frente a otras herramientas.
¿En qué se diferencia Magnar de las herramientas de IA genéricas?
Quien usa con frecuencia asistentes de IA de uso general, como ChatGPT, sabe que estos sistemas a veces inventan información. Ese fenómeno, que en la jerga técnica se conoce como alucinación, resulta un riesgo inaceptable a la hora de analizar un expediente judicial.
Magnar, en cambio, fue diseñada pensando en los casos de uso reales de la práctica legal. El sistema procesa grandes volúmenes de leyes, jurisprudencia y doctrina, y redacta borradores con referencias que se pueden verificar contra el documento original.
La posibilidad de chequear cada dato es la respuesta de la compañía frente a la falta de precisión de otros programas. Cada respuesta que entrega el asistente incluye citas numeradas, de manera que con un clic se puede abrir el texto legal oficial y confirmar la información sin perder tiempo.
Además, el sistema clasifica esas citas de forma automática e indica si las referencias son correctas, parciales, incorrectas, si perdieron vigencia o si no fue posible verificarlas contra las bases oficiales.
Ese filtro reduce los errores propios de los modelos de lenguaje convencionales. El control final del texto sigue en manos del profesional, aunque con un ahorro considerable de las horas que antes insumía la lectura manual de expedientes extensos.
Para Arellano, en cualquier disciplina donde la precisión ocupa un lugar central, el rigor técnico no admite negociación, y cada respuesta del sistema debe tener un respaldo inmediato que le quite incertidumbre al profesional del derecho.
El software no busca reemplazar la capacidad de análisis del abogado, sino potenciarla. La idea es delegar en la máquina el trabajo mecánico de búsqueda y síntesis, para que el profesional pueda concentrarse en la estrategia legal de cada caso.
Desde la compañía sostienen que la tecnología debe funcionar como una herramienta de empoderamiento para el abogado, y que lo que se reemplaza son tareas puntuales, no personas.
Las herramientas de uso general, a diferencia de Magnar, carecen de entrenamiento específico sobre las normas argentinas, algo que en esta plataforma se resuelve nutriendo al sistema con fuentes locales oficiales para reducir el riesgo de respuestas erróneas o fuera de contexto.
¿Qué garantías de seguridad y privacidad ofrece la plataforma?
Para un estudio jurídico, subir información confidencial a internet siempre genera dudas. Si un contrato reservado se vuelca en un chat de IA de uso común, existe el riesgo de que esos datos terminen usándose para entrenar futuros modelos de acceso público.
Magnar resuelve ese problema mediante un aislamiento total de la información por usuario y por organización, de modo que los documentos cargados en el panel nunca se utilizan para entrenar modelos propios ni de terceros.
Quien usa la plataforma conserva en todo momento la propiedad completa de sus datos. La seguridad del sistema se apoya en certificaciones internacionales de primer nivel, entre ellas la norma ISO 27001, orientada a la gestión de la seguridad de la información.
También cuenta con la auditoría SOC 2 Tipo 2, que valida la eficacia de sus controles de seguridad a lo largo del tiempo, y cumple de manera estricta con las exigencias del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, más conocido como GDPR.
A estas certificaciones se suma el proceso para obtener la norma ISO 42001, un estándar internacional que regula el manejo responsable de la inteligencia artificial dentro de los sistemas corporativos.
Cumplir con esta exigencia implica un gobierno detallado de todo el ciclo de vida del software, identificar riesgos, documentar las decisiones que toma el sistema, medir posibles sesgos y mantener una supervisión humana sobre los algoritmos que utiliza la plataforma.
La arquitectura técnica incluye cifrado de datos de punta a punta, controles de acceso y un protocolo de gestión de incidentes preparado para actuar ante anomalías.
La confidencialidad funciona como un principio de prioridad dentro de la compañía. Esto se refleja en auditorías periódicas a cargo de terceros independientes y en una infraestructura pensada para resguardar el secreto profesional.
Al procesar información sensible en servidores seguros, los estudios jurídicos cumplen con sus obligaciones éticas y legales, y el sistema garantiza que ningún agente externo pueda acceder a las consultas ni a los archivos compartidos.
¿Cómo mejora este asistente la productividad diaria de los estudios jurídicos?
El salto de productividad más notorio se da en una etapa central del trabajo diario, el tramo que va desde que un abogado recibe un expediente hasta que logra redactar un primer borrador defendible.
Con esta herramienta es posible automatizar tareas repetitivas que antes insumían horas enteras, ya que la plataforma se encarga de la lectura inicial de documentos extensos, la extracción de datos clave y la comparación entre contratos similares.
El sistema también facilita la revisión de citas jurídicas y la búsqueda de jurisprudencia aplicable a cada caso. El resultado es un borrador preliminar sólido en una fracción del tiempo que llevaría hacerlo de forma manual.
Al delegar estas tareas rutinarias, el profesional dispone de más horas para el ejercicio propiamente dicho del derecho, y puede volcar esa energía en definir la mejor estrategia judicial, afinar la argumentación y dar una atención más personalizada a cada cliente.
La herramienta se integra al trabajo cotidiano de la oficina sin generar fricciones adicionales. Cuenta con conectores para Microsoft Word y es compatible con los principales gestores documentales del mercado legal, de manera que no hace falta cambiar constantemente de pantalla.
Esta asistencia elimina el cuello de botella que suele formarse en la etapa de investigación y, al acelerar el procesamiento de información, ayuda a los estudios a reducir costos operativos y a responder más rápido ante casos complejos.
El sistema permite además contrastar fallos diversos y resumir posturas doctrinarias en cuestión de minutos, algo que representa una ventaja concreta a la hora de contestar una demanda o de preparar un recurso de apelación ante un tribunal de alzada.
¿Cómo funciona el esquema de cobro por uso?
El modelo comercial de la compañía se aparta de los esquemas habituales de licencias de software. En lugar de cobrar un abono fijo por cada abogado que integra un estudio, la plataforma aplica una tarifa que depende del nivel de uso real.
Esa modalidad facilita el trabajo en equipo dentro de los estudios jurídicos, porque todos los integrantes pueden acceder al asistente y compartir documentos sin que eso implique un aumento exponencial en el costo mensual.
Para los estudios grandes, este esquema permite habilitar la herramienta a todo el personal administrativo, a los socios y a los asociados, sin necesidad de comprar licencias individuales que muchas veces terminan sin uso.
Los estudios boutique y los abogados que trabajan de manera independiente, en cambio, tienen la posibilidad de arrancar con un consumo bajo, adaptar el gasto a su volumen real de trabajo y escalar la inversión a medida que comprueban la utilidad del sistema en su día a día.
Esa flexibilidad se completa con la posibilidad de probar el software de manera gratuita, algo que permite a los abogados evaluar la precisión de las respuestas sobre casos reales antes de comprometer recursos de su presupuesto. Al no exigir contratos de permanencia a largo plazo, cada estudio mantiene el control de su inversión y decide mes a mes si el servicio le sigue resultando útil.
De este modo, el cobro por uso alinea los intereses de la compañía con los de los estudios jurídicos, porque el crecimiento de la plataforma depende directamente de que resulte útil y se convierta en una herramienta de uso diario. Además, si un mes baja el volumen de litigios, el gasto se reduce en la misma proporción, lo que evita que el software se vuelva un costo fijo difícil de sostener.
¿Cuál es el plan de Magnar para crecer en el mercado argentino?
La estrategia para consolidarse en la Argentina contempla varios pasos que se suceden en el tiempo. El primer objetivo técnico consiste en mantener actualizadas todas las fuentes de jurisprudencia y las normas nacionales, provinciales y municipales.
Para lograrlo, un equipo técnico revisa a diario los boletines oficiales y las bases de datos de los tribunales del país, con el fin de que el asistente no trabaje con leyes derogadas ni con fallos superados por nuevas interpretaciones de la Corte Suprema.
El segundo pilar del crecimiento se apoya en la adopción guiada por el propio producto. Al ofrecer accesos gratuitos de prueba, la compañía busca que sean los mismos abogados quienes comprueben el rendimiento técnico del sistema en su práctica diaria.
Por último, apuesta a ganarse la confianza de la comunidad jurídica local, un ámbito tradicional donde la recomendación entre colegas suele ser el motor más eficaz para que una nueva tecnología se difunda.
Las metas para los próximos meses son concretas. La compañía proyecta asistir a más de 5 mil abogados en la primera etapa dentro del país y, para 2027, planea alcanzar los 50 mil usuarios activos en toda la Argentina.
Nota de R.: Este artículo acerca de Magnar fue publicado originalmente en iProfesional.
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