Recuerdos de mudanza

Esta semana me mudé con mi familia a nuestra nueva casa, después de los preparativos que comenzamos hace casi un mes.

Ya instalado en el nuevo hogar, comparto algunas frases, oraciones, imágenes de este tiempo especial:

¿Y el teléfono fijo? “Dentro de 10 días le llegará una factura, páguela y espere unos 20 días que lo llamarán para ponerle la línea”.

“¿Ah, no quiere Internet en la línea del teléfono?”

“¿Dónde estaba tal cosa?”, frase felizmente poco frecuente.

“¿Usted es el vecino nuevo? Mucha suerte”, escuchado una decena de veces esta semana en el ascensor.

“B, con b de bueno”.

“Dergarabedian, de de dedo-e-r-g-a-r-a-be larga-e-de de dedo, i latina-a-n”.

“Hace décadas que no cuento pesos en una operación inmobiliaria”, dice con tono “canchero” el escribano mientras cuenta fajos de billetes verdes.

“Hola, soy Ricardo Tercero… A”, se presenta un anciano que sube al ascensor.

“Jefe, tiene suerte, estos DVR del cable ahora los entregan en cuentagotas, ¿vio, por esto de la importación?”

El administrador del consorcio, que asumió hace dos semanas y te detalla los problemas del edificio.

El alivio de mi esposa por la puesta en funcionamiento del lavarropas.

El cariño de nuestros vecinos durante 16 años de la anterior casa, en la despedida en la noche previa a la mudanza.

Cajas antes de la mudanza.

El descubrimiento de los comercios vecinos a la nueva casa.

El milagro de vender una propiedad y comprar otra en la Argentina del cepo cambiario.

El perro que se porta mucho mejor de lo esperado y aprende a no ladrar dentro del departamento.

El rapto de irritación cuando la cinta de embalar se dobla sobre si misma y se pega.

El ruido de la cinta de embalar cuando se despega del rollo…

El vivo que estaciona en la cochera techada que corresponde a nuestro departamento.

La alegría porque sólo se rompíeron dos patas de la cama principal por subirla por la escalera, mientras que el resto de los muebles, vajilla, electrodomésticos, electrónica e informática llegó intacto.

La baulera que quedó llena al tope por las cosas que uno se trajo “por las dudas”.

La belleza del disco “Genesis Live 1977 Wind and Wuthering Tour in Zurich/Switzerland”, disponible aquí , lo primero que escuché en la nueva casa.

La buena onda y fidelidad de Marcelo, siempre con una mano tendida y una sonrisa humilde para ayudarnos.

La empleada de limpieza del consorcio que te cuenta vida y obra de los vecinos del edificio.

La impuntualidad de todos los que trabajan en arreglos de casas.

La lista larga de servicios y entidades para notificar el cambio de domicilio.

La memoria que falla justo cuando necesitamos la agenda de contactos que no está alojada en Internet sino en una versión en papel.

La paz mental al observar, al tercer día después de la mudanza, que desapareció la mayoría de las cajas con cosas embaladas.

La puerta de la heladera que se llena de volantes y folletos de nuevos comercios.

La puerta del edificio que no cierra cuando sopla viento fuerte.

La puntualidad y efectividad de Carlos y Facundo, los que cargaron con la mudanza.

La sensación de vivir en vacaciones en una casa vacía y a estrenar.

Las caras grises de las empleadas fofas del supermercado de la esquina.

Los aviones que pasaban a 300 metros arriba de la anterior casa en dirección de Aeroparque, ahora los veo pero a unos mil metros de distancia.

Los sonidos nuevos de una casa flamante cuando sopla fuerte el viento.

Maravillarse con una vista despejada de 180° hacia el oeste, y ver los colores cambiantes del cielo y las nubes, los amaneceres y los atardeceres.

Me siento James Stewart en “La ventana indiscreta”, viendo las casas que están en las cuadras aledañas al edificio.

No escuchar más al helicóptero más famoso del país que pasaba casi arriba de mi anterior casa.

Parece que 20 días es el plazo promedio de espera para cualquier trabajo de carpintería y cortinas…

Parezco un alumno de la secundaria estatal con mi Exomate especial del Programa Conectar Igualdad, mientras espero unas semanas al escritorio nuevo para poner la PC.

Primer día en el nuevo barrio. Mi hija pide para el desayuno en el bar José Ingenieros tostados y jugo de naranja. Al día siguiente, en el mismo lugar, el mozo veterano le pregunta si quiere tostados y jugo de naranja.

Primero dame la conexión a Internet, la televisión puede esperar.

El gozo de comprobar la vigencia de aquello de que “las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!”

6 comentarios sobre “Recuerdos de mudanza”

  1. Dergarabedin… ?? �Dergarabedian, de de dedo-e-r-g-a-r-a-be larga-e-de de dedo,* i latina y n�.** *(Es comprensible, por lo de la mudanza).

    Me alegro de coraz�n que hayas podido mudarte felizmente; sobre todo, que te libraste del helic�ptero…

    Un abrazo. * * *Marcos Andr�s Nehoda*

    1. César Dergarabedian – Buenos Aires, Argentina – Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador, soy ganador del premio Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Fui tallerista y prejurado de concursos de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Más información en https://bahiacesar.com/acerca-de/
      cesardergarabedian dice:

      ¡Gracias, Marcos, por la observación del error y por compartir tu alegría! Más que por la mudanza, fue por escribir y editar en una netbook, resistente pero liliputiense. Abrazo. César.

  2. Genial César, yo también me siento identificado con varias de las cosas que sentiste.

    No sabía que vivías por Olivos, éramos vecinos antes que me viniera a vivir a este otro lado del charco.

    Un abrazo y mucha felicidad en esta nueva hermosa etapa! Que lo disfruten mucho!

    Ps: cuando era chico en el bar de José Ingenieros había un mozo que era mago y siempre que íbamos a cenar con mis viejos me hacia algún truco. 🙂

    Fernando Scheps

    1. César Dergarabedian – Buenos Aires, Argentina – Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador, soy ganador del premio Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Fui tallerista y prejurado de concursos de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Más información en https://bahiacesar.com/acerca-de/
      cesardergarabedian dice:

      ¡Muchas gracias, Fernando, por tus palabras, deseos y por compartir tus recuerdos! El bar tiene un encanto especial entre otras cosas por los mozos.

    1. César Dergarabedian – Buenos Aires, Argentina – Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador, soy ganador del premio Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Fui tallerista y prejurado de concursos de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Más información en https://bahiacesar.com/acerca-de/
      cesardergarabedian dice:

      ¡Muchas gracias, Christian! Sos muy generoso. Abrazo.

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