Apuntes sobre Lady Gaga en Buenos Aires

Anoche fui a ver junto a mi hija Agustina el show de Lady Gaga en Buenos Aires, el primero que ofreció esta artista estadounidense en la Argentina.

Mientras filmaba con un teléfono móvil gran parte del concierto desde la tribuna Belgrano baja del estadio Monumental, hice anotaciones mentales (no soy como esa deidad hindú Visnú, que tiene cuatro brazos… 😉 ), apuntes que este sábado cargué y amplié en una computadora y que te comparto en este «post».

No esperes un relato ordenado o cronológico. Ni soy crítico de espectáculos ni «fan» de Lady Gaga (si me sigues en Twitter lo habrás comprobado ayer, antes del espectáculo…). Las oraciones están en tiempo presente, para respetar las notas originales. Ahí van:

¿Por qué hay que pasar siete controles de acceso antes de llegar al asiento en el estadio?

Revendedores de entradas a pocos metros del primer control, y luego en la esquina de las avenidas Udaondo y Figueroa Alcorta, detrás de cuatro controles.

T4F, la empresa organizadora del recital, contrató acomodadoras de entradas inexpertas. A nosotros nos ubican mal, y cuando vienen los espectadores que tieenn nuestras ubicaciones, una de las acomodadoras nos lleva gentilmente a los asientos correctos (mejores que los primeros… 😉 ). En la tribuna Belgrano baja se reiteran esas situaciones.

¿Cuándo mi querido River Plate cambiará esas vetustas e incómodas plateas de madera?

El estadio no está completo, estimo que hay entre 40 mil y 50 mil personas. Luego me entero que Lady Gaga dijo en su perfil de Twitter que hubo 43 mil.

Ambiente de fiesta fuera y dentro del estadio, tranquilo y matizado por los fanáticos con disfraces y maquillajes exóticos.

La «ola», esa costumbre tribunera universalizada por los mexicanos en el Mundial de Fútbol 1986, sobrevive en el siglo XXI.

¿Por qué siempre son insustanciales los «teloneros», esas bandas que cantan antes del recital principal, de estos artistas pop? En River tocan The Darkness. Ah, hermosos recuerdos de aquel recital de U2 en Buenos Aires donde estuvieron previamente los Franz Ferdinand, una muy buena banda de rock indie. Mi otra hija, María, me había acompañado a ese recital, pero no por U2 sino por esos escoceses…

Otro clásico en estos recitales de estrellas pop: padres y madres y tíos o parientes mayores que acompañan a sus hijos adolescentes o niños (yo lo hice por cortesía a quienes me invitaron al recital, porque si no, mi hija hubiera concurrido con alguna amiga…).

¿Cuál es el público de Lady Gaga? Muchas mujeres, desde niñas hasta circa los 40 años, y chicos acompañados de sus padres, hermanos o tíos que se juntaron para no perderse a esta diva, una de las más influyentes de la actualidad.

El show parece a primera vista un catálogo de cotillón del estilo extravagante de esta artista. La ropa resalta más un concepto artístico, y pocas veces se destacan rasgos sensuales de su figura.

La puesta en escena es imponente, con un gran castillo medieval de fondo donde están los músicos, con pasarelas por donde danzan y corrían bailarines, en su mayoría masculinos, en un entorno donde predomina el color púrpura.

Lady Gaga en Antwerp, Bélgica, en un recital de su gira «Born This Way Ball», 29 de septiembre de 2012. Foto: Yne Van De Mergel. Fuente: Wikimedia.

Lady Gaga aparece subida a un gigantesco unicornio, con un atuendo negro. Obvio, canta «Highway unicorn».

La mitad del campo más cercana al escenario delira por el baile de los fanáticos. El resto del estadio se «prende» sólo en los éxitos mas conocidos, a excepción de la tribuna popular que está en la tribuna Sivori alta, la del tablero electrónico.

Nunca escuché una artista que diga tantas veces en un recital «Argentina» y «Buenos Aires» hizo como anoche esta cantante estadounidense.

Promedia el show, alguno de los fanáticos le tira una remera del seleccionado argentino de fútbol. Ella se la calza y canta varios temas con la camiseta albiceleste.

Momento «Epifanio Blanco» (querido amigo y colega, editor del sitio El mate) : un fanático lanza a Lady Gaga una bolsa de plástico. Ella abre el envoltorio y muestra a la multitud un paquete de un kilogramo de yerba mate Amanda. Curiosa y sorprendida, intenta abrirlo, pregunta qué es y si se fuma.

La artista agradece a sus «fans» que hayan pagado la entrada y admite que era muy cara (en mi caso, mil pesos la platea…).

Hay interludios breves entre varias canciones, el tiempo necesario para que ella cambie su vestuario.

¿Cuando aparecerá un video sobre el cambio de ropa en un recital de Lady Gaga? La deben ayudar esos mecánicos que cambian todos los neumáticos de un Fórmula 1 en menos de cinco segundos…

Algunas veces entre las canciones aparece un video de una Lady Gaga digital en 3D que da mensajes.

Parte del arco iris está presente en todo su vestuario: negro, amarillo, rosa, rojo, blanco. También sombreros de todo tipo y peinados sueltos, con rodete.

Por momentos, el Monumental parece una discoteca.

Una falla increíble, que se puede observar en los videos que grabé. Al promediar el recital, en el tramo más íntimo, en una de las dos gigantescas pantallas que se encontraban al costado del escenario, la que estaba a la derecha, la imagen aparecía cortada por la mitad. La tribuna Belgrano estalla luego de varios minutos al grito de «¡La pantalla!» Y Lady Gaga pregunta sorprendida: «¿Pantaya?» (con ye rioplatense…) y sigue con el show. Al final el problema se soluciona.

Siguen los gestos localistas: La artista se sube a una moto-piano con la bandera argentina flameando en la parte trasera del vehículo.

Esos momentos «cuerda colgante en el vacío» de un espectáculo masivo, cuando el ídolo permite que se suban al escenario algunos fanáticos a compartir el show. Uno nunca sabe cómo van a reaccionar esas personas que se encuentran cara a cara con su ídolo y delante de miles de personas.

Los fanáticos elegidos para subir son una chica y dos chicos. Emocionados, abrazan a su ídolo, que los acaricia con ternura.

En una canción el castillo se convierte en una especie de templo multicolor. Lady Gaga muestra con orgullo que es un ícono del movimiento homosexual.

Los músicos que acompañan a estrellas pop son casi siempre muy buenos. Y algunas veces pueden demostrar sus virtudes técnicas, como el impecable solo de flamenco y música latina de uno de los guitarristas.

En una canción cerca del final, Lady Gaga aparece colgada en medio de reses vacunas. Mi hija, muy conocedora, me recuerda que una vez fue a la entrega de unos premios con un vestido hecho con carne… «Ahhh», la respuesta desayunadora del padre…

Ver a mi hija feliz, bailar y disfrutar del show, no tiene precio.

Fin oficial del show, antes de un par de bises. Una cuarta parte de los espectadores se retira del estadio, sospecho que son esos parientes mencionados arriba y que quieren volver a casa.

¿Playback? Lo observo en un par de canciones. Pero se escuchan entre las canciones leves jadeos de Lady Gaga luego de cantar, como diciendo «soy real, acá no hay grabaciones que me ayuden».

Debajo, la lista de videos que grabé del espectáculo:

Escenas de hall de recepción de pasajeros de aeropuerto, pero repetida en las avenidas aledañas al estadio: padres que esperan a sus hijos luego del recital. «¿Y? ¿Qué tal estuvo?», preguntan, aliviados luego de una larga espera, y escuchan respuestas extasiadas.

El show es una inmensa oda al «sé tu mismo».

¡Cuántas diferencias entre el espectáculo de anoche y el de Genesis que compartí hace pocos días en esta nota en este blog! El primero, en un estadio enorme, el otro en un estudio de TV. Uno en 2012, otro en 1973. Uno con toda la imponencia y la espectacularidad de un «monstruo» del pop. Otro, con algunas luces, un cantante amante de los disfraces, un brillante baterista que devino una década después en un artista pop, y un guitarrista ¡sentado en todo el recital! ¡Y el tecladista más inexpresivo de emociones de todo el rock! Uno, con letras simples. Otro, con canciones-historias complejas.

Vuelvo con el recital de anoche: hay mucha admiración de Lady Gaga (26 años de edad) hacia Madonna (54 años). Se nota en la música, el vestuario y la escenografía. «Bodys», conos en punta, provocativa, excéntrica, rodeada de bailarines, buena conexión con los fanáticos, mensajes de igualdad y respeto. Muchos puntos en común.

Sin embargo, a diferencia de Madonna, Lady Gaga compone, canta, toca el piano. Y se encarga de demostrarlo, con primeros planos de cámara cuando en un par de canciones se calza un teclado portátil.

Como Madonna, en Lady Gaga se observa un trasfondo católico de origen que resultó en una experiencia fallida. Detrás de tanta provocación y excentricidad hay disciplina y autosuficiencia, y cierta pasión, en el caso de Lady Gaga, por la estética que la acerca al gran David Bowie y a Andy Warhol.

(Sin remate o conclusión, te aclaré al principio eran sólo anotaciones de un recital de Lady Gaga 😛  ).

2 comentarios sobre “Apuntes sobre Lady Gaga en Buenos Aires”

  1. Gracias Querido César. Viví algunos momentos como si hubiera estado allí. Claro, sobremanera el de la yerba mate. Creo que no tendría parangón compartir una ronda con Lady Gaga y editar para ella las bellas significancias de la Ceremonia del Mate. Qué lanzado ese ser que le envió ese paquete de yerba Amanda. Gracias César porque me ayudaste a percibir algo del universo de Lady Gaga que se me escapan, en mi caso por gagá, claro, a tener idea de esta artista. Ella debe estar acostumbrada a las multitudes, pero seguramente el público de estas orillas debe haberla conmovido. Qué regalo de la vida que hayas estado allí tomado de la mano de María, Agustina y Cristina. Va mi abrazo, también. Epifanio.

    1. César Dergarabedian – Buenos Aires, Argentina – Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador, soy ganador del premio Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Fui tallerista y prejurado de concursos de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Más información en https://bahiacesar.com/acerca-de/
      cesardergarabedian dice:

      Querido Epifanio: el agradecido soy yo porque me enseñaste el profundo signficado del mate. Abrazo grande. César

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