La Argentina vs Holanda: el recuerdo de la “naranja mecánica” de 1974


La pantalla blanco y negro del televisor en la casa de mi madre se tiñó de naranja el 26 de junio de 1974. Jugadores del seleccionado de Holanda aparecían por todos lados y los futbolistas argentinos parecían como esos muñecos de metegol, fijos y girando como trompos ante el baile monumental que dieron ese día los europeos.

Aquella exhibición en la Copa del Mundo disputada en la ex República Federal de Alemania quedó registrada como la mayor demostración de poderío de uno de los mejores equipos de la historia, la Holanda que comandaba Johan Cruyff.

El partido terminó 4 a 0 pero un 8 a 0 no hubiera sonado exagerado. En la ciudad alemana de Gelsenkirchen, además de un diluvio que cayó en el segundo tiempo, llovieron ataques contra el arco que defendía Daniel Carnevali. Su colega holandés, Jongbloed, casi ni apareció en la transmisión televisiva.

Johan Cruyff ante la Argentina en el Mundial de fútbol 1974. Fuente: http://maxibibbo.wordpress.com/
Johan Cruyff ante la Argentina en el Mundial de fútbol 1974. Fuente: http://maxibibbo.wordpress.com/

Ese mismo año mi madre me regaló el libro “Mundiales 74” de Cruyff, de Ediciones Sedmay. De allí extraje el siguiente recuerdo del magistral jugador holandés:

“Hubo a nuestro favor circunstancias altamente positivas en este cuarto encuentro. La lluvia torrencial nos favorecía plenamente. Pudimos jugar a placer en nuestro elemento, en tanto que Argentina se hallaba en la necesidad de luchar contra nosotros y contra la adversa meteorología. Jugar en estas condiciones no estando habituado es casi imposible, ya que el balón se desplaza con mayor rapidez. Tuvimos, además, la buena fortuna de marcar enseguida, y de que algunos de nuestros hombres, en racha de inspiración genial, jugaron fenomenalmente hasta cuajar un partido extraordinario. La suma de todos esos factores cercenó las posibilidades de nuestro gran contrincante.
Sí, la Argentina es un equipo fabuloso, y siento la mayor admiración por todos sus hombres. Nadie debe juzgar a la ligera por el 4- 0 del marcador. Estoy persuadido de que Argentina era uno de los mejores teams del Mundial, y uno de mis favoritos al título. Pero la violencia de la lluvia – a ratos un verdadero diluvio – y una excepcional inspiración en nuestras filas produjeron su derrota inevitable. Algunos críticos han escrito que los grandes cracks argentinos parecían fantasmas arrastrándose sobre el campo bajo la tromba de agua, pero estimo que tuvieron demasiadas cosas en contra ese día.
El partido se jugó en Parkstadion de Gelsenkirchen, había llovido abundantemente por la mañana, y poco antes de iniciarse las acciones descargó una fuerte tormenta con profusión de aparato eléctrico. Pero el verdadero diluvio no llegaría hasta el minuto 64.
Al cuarto de hora, ya teniamos un gol (minuto 11, Van Hanegem me pasa el cuero, me filtro entre la defensa, salvo a Carnevali, y tiro a puerta vacía) y podríamos haber tenido varios, pues las ocasiones de aumentar el tanteo se prodigaron de continuo. Creo que en el primer tiempo nos impusimos de forma total y absoluta, y lo verdaderamente asombroso es que el segundo gol no llegara hasta los 24 minutos, obra de un cañonazo raso de Krol tras despejar Carnevali un córner desde la derecha.
Los argentinos se fueron desfondando, y en la segunda mitad estuvieron prácticamente borrados. A los 73 minutos, centré largo sobre Rep, que remató de cabeza junto al palo, y a los 91 minutos, jugando el descuento, Van Hanegem se mete en el área, tira, sale Carnevali y rechaza. El balón va hacia el córner, donde lo recojo, y a puerta vacía, desde un ángulo difícil, pude mandarlo a las mallas.
Vladislao Cap, entrenador del once argentino, dijo: ‘Holanda es una apisonadora’. Noticias tituló a toda plana: ‘Nos pisaron’. Mayoría escribió: ‘Holanda nos obsequió con cuatro preciosos tulipanes’ Y Clarín afirmó: ‘Holanda fue una máquina perfecta’”.

Los equipos formaron así:

  • Holanda: Jongbloed; Suurbier, Haan, Rijsbergen, Krol; Cansen, Neeskens, Van Hanegam; Rep, Cruyff y Rensenbrinck. Israel suplió a Suurbier en el minuto 85.
  • La Argentina: Carnevali; Wolf, Perfumo, Heredia, Sá; Balbuena, Telch, Squeo; Ayala, Yazalde y Houseman. (Glaría, en el descanso, sustituyó a Wolf y Kempes a Houseman en el minuto 65.)

A continuación, un resumen del partido:

El fútbol da revancha, y así fue en 1978, en la final del Mundial de ese año jugada en Buenos Aires, que la Argentina ganó 3 a 1. Kempes, que jugó en 1974, fue el verdugo de Holanda.

El 9 de julio de 2014, la Argentina y Holanda se enfrentarán por cuarta vez en un Mundial, por primera vez en una semifinal.

Además de aquellas copas del mundo de 1974 y 1978, chocaron en los cuartos de final de Francia 1998, con triunfo naranja por 2-1. ¿Cuál es tu pronóstico para el miércoles?

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