El museo de Eduardo Plá, precursor del arte digital argentino

Eduardo Plá, precursor del arte digital argentino, tiene dedicado un museo que expone parte de su obra, dos años después de su muerte.

El «Espacio Plá» se encuentra frente a la plaza Armenia, en el barrio porteño de Palermo, en un edificio donde la galería ocupa un par
de plantas.

En el lugar funcionó el taller de Plá (nacido en 1952 en Buenos Aires y fallecido 60 años después), donde el artista realizó sus trabajos más famosos.

Entre las obras expuestas aparecen retratos de personajes populares argentinos, esferas de diferentes tamaños, y una escultura para la exposición Bienal de Venecia.

Pero además de estas obras, Plá es reconocido por sus obras donde aplicó técnicas digitales, en un campo donde fue pionero.

Espacio Plá es una iniciativa de los parientes del artista, comandados por una de sus cinco sobrinos, Celina Plá, quien ofició de inmejorable guía en una visita individual que realicé el 21 de enero a este museo.

Dos días antes de mi visita se había conocido la muerte del fiscal federal Alberto Nisman, y el ambiente político y social estaba muy enrarecido y contaminado, por lo que agradecí a Celina la posibilidad de recorrer el museo justo esa semana. Fue una buena manera de oxigenar la mente y el espíritu gracias al arte y una propuesta loable.

«Eduardo dejó guardadas muchas de sus obras y nos daba pena tenerlas en cajas. Dentro de ellas dejaban de ser obras de arte», me recordó Celina, protagonista en la siguiente entrevista realizada por Elsa Seveso:

La muestra está organizada en tres períodos de acuerdo al tipo producción: analógico (1968-1982), digital (1983-2001) y expandido (2002-2012).

En la planta baja se destaca «Reflejos y transparencias», una escultura para la edición 2007 de la Bienal de Venecia 2007. Hecha con cristal de Murano, mide unos dos metros de altura y pesa 45 toneladas.

También se observa en esta área una serie de flores, donde Plá comenzó a adquirir técnicas del arte tradicional, como puntillismo, impresionismo y pinceladas, y las recrea en forma digital.

En la misma planta se puede ver parte del largometraje en color “Alicia en el País de las Maravillas”. Surreal y lírico, este film de vanguardia de 75 minutos de duración, musicalizado en 1974 por Charly García y melodías renacentistas, es una exuberante interpretación de la obra del escritor inglés.

Plá partió de la crítica del autor del famoso libro, Lewis Carroll, a la sociedad victoriana, y la asoció con el tiempo convulso que vivía la Argentina a mediados de la década del 70 del siglo pasado.

El artista plástico eligió a Mónica von Rautenstrauch como la heroína de la película. Tardó dos años y medio para terminarla, filmando una mitad en 16 milímetros y la otra en 35 milímetros.

En la misma planta hay un sector de venta de recuerdos y catálogos de la obras y en abril se recibirán allí muestras temporales de
arte digital de otros autores.

Cuando se sube a la planta alta, el visitante se encuentra con los retratos de Eva Perón, Jorge Luis Borges, Astor Piazzolla, Graciela Borges y Mirtha Legrand, con la técnica de «mil caras».

En la amplia sala aparecen las esferas de Plá. Por ejemplo, «Anillos concéntricos» y «Damero», una experiencia de arte digital impreso sobre tela.

Al fondo de la sala están en un patio los «Jardines fractales», una impresión digital en tela especial para exterior donde se aprecian columnas blancas de mediana altura con esculturas detrás que da la sensación de continuidad del lugar.

También se puede apreciar una serie de retratos por el bicentenario de la revolución de mayo de 1810 realizados con cápsulas de café Nespresso.

En la planta alta también se encuentra un «cuarto académico», que incluye la biblioteca personal de Plá, con libros de estudio de arquitectura, arte digital y cine; diplomas de estudios y premios y una pantalla donde se pueden ver reportajes y entrevistas
realizadas al artista.

En ese «cuarto académico», en la misma mesa de trabajo de Plá, se brindarán desde marzo cursos de aplicación de color en arte digital y sobre esta disciplina en el arte contemporáneo.

Fallecido en diciembre de 2012 por un problema cardíaco, Plá reapareció a través de su obra en esta galería en octubre de 2014.

Celina me contó que durante el tiempo posterior al deceso de su tío se resolvieron los trámites de la sucesión y se diseñó la exposición, con apoyo de especialistas del Museo de Arte Latinoamericano Buenos Aires (MALBA).

El objetivo, según explicó la curadora, es que este museo «sea un lugar para volver a ver la obra de Eduardo y para promover otros autores dedicados al arte digital».

Además de este espacio en Palermo, hay obras de Plá en otros lugares. Por ejemplo, al aire libre en el barrio porteño de Puerto Madero, aunque varias veces al año deben repararse por culpa del vandalismo. El artista hacía intervenciones en espacios públicos, en las cuales sus esferas flotaban en diferentes canales del mundo.

Celina aplicó sus conocimientos en gestión documental para este espacio, «un proyecto que surge del amor» que tenía el artista con los hijos de sus hermanos. «Siempre estaba con sus sobrinos, era muy divertido pero muy tímido, era un niño eterno», recordó la joven que se encaró el proyecto y lo comparte con entusiasmo y cariño.

Con el auspicio del Ministerio de Cultura porteño y declarado de interés cultural por la Legislatura porteña, Espacio Plá funciona en Malabia 1841, loft 2, Buenos Aires, de miércoles a sábados, de 16.00 a 20.00. La entrada es gratuita y están aranceladas las visitas guiadas en grupos. Más información aquí.

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