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El 24 de abril se cumplirán 100 años del inicio del genocidio armenio, mi comunidad de origen por el lado paterno.

Uno de los desafíos que plantean el trabajo de recordar y homenajear a las víctimas y damnificados de estas tragedias es encarnar a esas personas para que dejen de ser una cifra, una más entre miles de protagonistas anónimos. Con ese propósito entrevisté a argentinos descendientes de sobrevivientes del genocidio.

En las siguientes líneas, el testimonio de Rubén Partamian, 64 años, residente en Buenos Aires.

-¿Qué parientes tuyos, que conociste en persona, vivieron en carne propia el genocidio?
-No hubo parientes que conocí que vivieron en carne propia el genocidio.

-¿Cuál es tu posición y actitud ante el centenario del genocidio armenio?
Formado y criado en la ignorancia del evento hasta la adolescencia, por razones tal vez de resignación y fe en la familia. Fue meramente un episodio lamentable, injusto, propio de la naturaleza humana, cargada de mezquindad y ambiciones, realidad que hoy se palpa en otra medida.

No hay rencor ni venganza, solo un signo de pregunta, ¿Hasta cuándo el hombre por el hombre? ¿Puede un acto de semejante magnitud, negarse? ¿Puede un país molestarse por expresiones de mandatarios y países que toman posición al respecto del genocidio? ¿Cuáles son los móviles y quienes ayudan a que no se dé la justicia internacional? ¿Sigue Turquía ambicionando la dominación justamente con los pases cómplices, usando otros métodos?

-¿Cómo recordarás el centenario del genocidio armenio?
-Con tristeza, poniéndome en el lugar de mi prójimo, que sufrieron, en este caso connacionales. Leyendo, viendo algunos materiales informativos, destacándolo en Facebook, en el auto con un calco y acudiendo al centro armenio y a la asociación cultural armenia a conseguir material y divulgarlo con algún interesado, recordándolo al fin. Y agradeciendo a Dios que el pueblo surgió, se estableció y destacó en los países donde sus habitantes llegaron: Siria, Damasco, Grecia, Australia, Chipre, Egipto, Francia, Turquía, Argentina, EEUU, Brasil, Uruguay, seguramente alguno más.

PD 1: En nuestra infancia, el tema más conflictivo eran los armenios que no toleraban en Valentín Alsina, Flores Sur o Soldati a sus compatriotas creyentes evangélicos, los trataban de pro yanquis, por ser los acusadores, comunistas o simplemente por entender que ser creyente evangélico los acercaba al imperio que había apoyado a Turquía.  Insultaban, apedreaban lugares de reunión, sean templos o viviendas, ensuciaban con distintos materiales que les venía a la mano el lugar y dañaban a la persona psíquica y físicamente. Este es un recuerdo que de alguna manera domino nuestro circulo.

PD 2: Soy hijo de una familia de origen armenio. Argentino, esposo de María Elena, padre de Evangelina, Christian y Andrés. Conocimos desde pequeños el evangelio de Jesucristo, lo hicimos nuestro. Me dedico al comercio, a disfrutar de las cinco nietas, cantar solo y en coro, y recorrer el país con mi esposa, cada vez que podemos.

Puedes leer las respuestas del resto de los entrevistados aquí.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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