Comidas y conferencias de prensa recalentadas, conmigo no. Parte 2


Vuelvo a tratar un tema acerca del cual te comenté por primera vez hace casi seis años en esta nota.

Retomo esta cuestión a raíz de un episodio que protagonizó una compañera de trabajo en iProfesional, quien fue convocada por una agencia de prensa a una conferencia de prensa de una empresa en Buenos Aires.

Se dice el pecado, no el nombre del pecador… por eso no preciso nombres en esta nota.

Cuando ella regresaba a la redacción para escribir la nota, le reenvié por correo electrónico el enlace a una nota sobre el mismo tema y la misma empresa, que publicó un diario porteño en su sitio web.

Sorprendida y molesta, mi compañera de trabajo consultó a la agencia de prensa sobre este trato diferenciado y desigual, a favor de otro medio que tuvo la información antes de la conferencia de prensa.

Desde la agencia le comentaron que habían pactado entrevistas telefónicas previas a la conferencia de prensa ese mismo día con ese diario y otros más, porque sus periodistas no podían concurrir a la reunión a la que sí fue mi compañera, además de colegas de otros medios.

“No esperábamos que (el medio) sacara algo hoy (…) en nuestra cabeza (esos medios que tuvieron las entrevistas telefónicas) iban a sacarlo en sus ediciones habituales en papel”, reconocieron desde la agencia de prensa, donde pidieron “mil disculpas” por esta “torpeza” de su parte.

Además, le ofrecieron a mi compañera la posibilidad de que tuviera “algo que marque una diferencia” en su nota respecto a lo que había publicado el medio que publicó primero.

Resulta por lo menos sorprendente que haya agencias de prensa que desconozcan en 2018 que casi todos los medios gráficos tienen hoy redacciones y mesas de edición integradas, cuyos periodistas y editores escriben y resuelven, respectivamente, si publican primero en la web o en el papel.

Hubiera sido sencillo resolver esta cuestión por parte de la agencia: exigir a los medios que tuvieron las entrevistas previas a la conferencia de prensa el respeto a un embargo a la difusión hasta una hora determinada.

Ese embargo, una práctica habitual en varias agencias de prensa y que yo acepto y respeto, podría haber estado vigente hasta un horario razonable para resguardar a aquellos, como mi compañera, que destinaron parte de su tiempo valioso para ir a esa conferencia.

Esos colegas podrían haber regresado a su lugar de trabajo o a otro lugar, y escribir y publicar allí la nota al igual que aquellos que tuvieron el contacto previo a la conferencia.

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