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(A la luz de Mateo 4:1-11)

Cotidianos desiertos atravesamos,
donde las trampas acechan aquí y allá,
sutiles y e ingeniosamente camufladas
en ropajes de moralidad y de decencia,
apelando a lenguajes socialmente aceptados,
seduciendo sin vergüenza alguna
desde los medios masivos de incomunicación.

Nuestros desiertos son diferentes, es verdad.
Nuestros ayunos no son voluntarios
ni están asociados a alguna forma de espiritualidad:
nos los impone el sistema económico
que excluye y mata y no sabe de panes cotidianos
ni de reinos por venir ni de voluntades
que no sean las del mercado.
Pero, igual que entonces,
el mal nos entrampa y nos enreda
y nos confunde y nos enfrenta
y nos tienta a arrodillarnos
ante los seductores brillos
que pretenden hacernos creer
que, de ese modo, «perteneceremos»
a la élite de quienes están «dentro»
de un sistema que promete
orden y seguridades y bienestar
al costo de matar la mera noción de solidaridad
y el concepto de compartir y de abrazar
y de construir espacios donde lo comunitario
sea la respuesta al «sálvese quien pueda».

¿Tentaciones?
Claro que las tenemos,
diferentes en sus formatos,
igualmente graves en sus consecuencias
si no nos aferramos a la Espíritu de Vida,
que también fue compañera fiel
del maestro de Nazareth
atravesando sus propios desiertos.

Gerardo Carlos C. Oberman

Fuente: Perfil del autor en Facebook.

Imagen: Jésus tenté dans le désert, de James Tissot.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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