Cooperativas que dan pelea en medio de la pandemia y quieren llegar a tu mesa

Las cooperativas La Cacerola, Evencoop, Pashuca y Enredo son algunas de las organizaciones de la economía social que batallan por su subsistencia en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus y que ofrecen desde comidas hasta barbijos.

Según me informaron estas cooperativas en un comunicado, los productos son elaborados en las cocinas de las gastronómicas que frente a la pandemia han visto reducidos sus ingresos.

En cambio, la cooperativa textil Enredo ha reconvertido parte de su trabajo con el fin de proveer insumos para atender la emergencia.

Te comparto más información de estas cooperativas, a las cuales puedes apoyar con la compra y difusión de sus productos:

Enredo

Es una cooperativa textil de mujeres ubicada en el barrio porteño de La Boca, que realiza productos a través del corte, la confección, el estampado e insumos textiles.

Cuenta con un equipo interdisciplinario: diseñadoras gráficas, textiles, costureras, administradoras contables, vendedoras y comunicadoras llevan adelante cada proceso productivo, fomentando la industria nacional y combatiendo el trabajo esclavo.

Evencoop

Es una empresa cooperativa con más de 19 años de trayectoria que se dedica a la organización integral de encuentros y «catering»: ofrece una gran variedad de productos de elaboración propia y atención personalizada durante el servicio.

Desde el año 2005 son proveedores de refrigerios para escuelas medias en Buenos Aires.

Pashuca

Es una cooperativa que comenzó gracias a una mujer llamada Teresa, quien elaboraba comidas para los vecinos del barrio porteño de Flores.

Al no dar abasto con los pedidos, convocó a sus vecinas para formar la cooperativa.

Con su trabajo, buscan la sustentabilidad del emprendimiento y mantener la calidad en la elaboración de sus platos. Además incorporan a jóvenes del barrio para generar trabajo.

La Cacerola

Es un emprendimiento gastronómico conformado por 40 trabajadores. Esta cooperativa lleva adelante un bar, una panadería y el centro cultural La Cacerola.

Integró a personas en situación de calle a partir de un acuerdo con el Servicio Paz y Justicia (Serpaj).

Todos los trabajadores recibieron capacitación para las tareas específicas que realizan para garantizar la calidad de sus productos.

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