Skip to main content

En Barracas, un barrio del sur de Buenos Aires marcado por la desigualdad, el comedor popular «Que a nadie le falte», ubicado en la Iglesia Reformada, se convirtió en un pilar para 150 personas en situación de calle, jubilados y familias vulnerables, en un contexto de creciente necesidad.

Cuatro mujeres —Andrea, María, Laura y su hija Kiara— son el corazón de la obra de «Que a nadie le falte». Diariamente, preparan viandas con platos como el guiso de fideos moñito, contando las porciones, separando la fruta, galletitas y pan.

Lo hacen a media cuadra de la autopista que une la Capital Federal con el sur del Gran Buenos Aires, con las ollas humeando y las hornallas encendidas.

Comedor Que a nadiel le falte

Una necesidad creciente y un compromiso de fe

Gerardo Oberman, con 35 años de trabajo pastoral (Nota de R.: su obra literaria y musical se comparte habitualmente en Bahía César aquí) afirmó ante la Fundación Protestante Hora de Obrar “Nunca he visto tanta necesidad económica, de afecto, de contención como en estos dos o tres últimos años”.

El comedor «Que a nadie le falte», que se encuentra en Benito Quinquela Martín 1763, nació durante la pandemia del coronavirus para ayudar a los trabajadores de la feria “Los Patos” del barrio porteño de Parque Patricios, y hoy asiste a quienes no logran llegar a fin de mes. «Somos una iglesia que no se conforma solamente con celebrar su fe los domingos”, explicó Oberman.

Historias de quienes reciben apoyo

Para muchos, como Natalia González, el comedor «Que a nadie le falte» es una ayuda esencial desde hace seis años. Ella, su marido y sus cinco hijos enfrentan la inminente pérdida de su vivienda y la falta de empleo.

Trabaja en limpieza y cuidado de ancianos, complementando sus ingresos con un programa social estatal cuya eliminación acaba de ser anunciada, lo que subraya la importancia del comedor en un país con una jubilación mínima insuficiente y alta inflación.

Ismael, de 63 años y ex combatiente de la guerra por las islas Malvinas, vive solo y tiene discapacidad, sin poder jubilarse aún. Retira su vianda lunes, miércoles y viernes en «Que a nadie le falte», donde encuentra no solo alimento sino también compañía. “Esto me ayuda bastante. Estoy orgulloso de haber servido a mi patria y gracias al comedor sigo muy bien. Conocí un compañero acá. Él me da fuerza para seguir adelante”, dijo.

«Quique» y Emiliano, que viven en la calle bajo un puente, se acercan a «Que a nadie le falte» buscando ayuda para salir de su situación. “Este comedor ayuda muchísimo a la gente que lo necesita realmente”, aseguraron.

Comedor Que a nadie le falte

Las mujeres que «paran la olla»

Las voluntarias cocinan, organizan, gestionan donaciones, limpian y conocen la historia de cada persona que atienden. Su trabajo es de corazón, a pesar del esfuerzo que implica. María, por ejemplo, se encarga de la panadería y viaja 30 kilómetros desde la localidad de Rafael Calzada, en el sur del Gran Buenos Aires, tomando tres transportes y llegando a veces a las 17.00.

Laura, al frente de la logística, busca mercadería y organiza el stock. Para poder continuar, tuvo que montar un microemprendimiento de pizzas, empanadas y pan con apoyo de Gerardo. Su hija, Kiara, estudia tecnicatura en alimentos y también colabora.

Laura, conmovida, compartió su motivación: «Es como que te parte el alma, ¿viste?» al recordar lo que es no tener para comer. Aunque a veces piensa en rendirse, su compromiso prevalece: «Y así sigo. Sigo igual.»

Llamado a la colaboración con el comedor «Que a nadie le falte»

El pastor Oberman expresó que tiene un sueño: “Yo esperaría que el comedor no tenga que existir porque cada quien tiene lo suficiente para vivir con dignidad”. Mientras tanto, busca objetivos concretos: que los voluntarios tengan un sustento por su trabajo y que el alimento sea de calidad.

«Es sumamente importante que la gran familia de la fe abrace solidariamente y comparta el apoyo a quienes más lo necesitan”, concluyó, citando el mandato de Jesús.

Cada aporte es vital para que «Que a nadie le falte» pueda seguir asistiendo a quienes no tienen otra opción. La Fundación Hora de Obrar apoya esta y otras 14 iniciativas de asistencia alimentaria, buscando acercar alimentos a más de 1.500 personas vulnerables.

Para colaborar, puedes comunicarte por casilla de correo electrónico aquí, o al teléfono móvil +54 9 11 5889-2325. También puedes sumarte con tu donación a través de la campaña de asistencia alimentaria de Hora de Obrar aquí.


Te invito a suscribirte gratis al boletín semanal de Bahía César para recibirlo en tu correo electrónico. Ingresa tu e-mail aquí.

Bahia Cesar

Bahía César es el sitio web de César Dergarabedian, quien desde marzo de 2012 publica en forma ininterrumpida notas sobre las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y otros temas que van desde la fotografía hasta la salud, pasando por el periodismo, el turismo, la educación, la música y los emprendedores. Este sitio web no tiene relación ni directa ni indirecta con las empresas para las cuales trabaja su fundador y editor.

Deja un comentario