En el ecosistema empresarial argentino, la inteligencia artificial (IA) se presenta como una potente herramienta de disrupción, pero también como una fuente de riesgos significativos, especialmente ante la alta tasa de fracaso global en su implementación.
Para que las empresas locales naveguen esta «ola» tecnológica sin caer en sobrecostos ni exponer activos críticos, Luciano Moreira, Luciano Moreira, director de transformación y estrategia (CTSO, sigla en inglés) de Cloud Legion, una firma especializada en protección de la información, me compartió su perspectiva en una entrevista que publiqué en iProfesional aquí.
Moreira advirtió que la elevada tasa de fracaso en proyectos de inteligencia artificial se explica por «expectativas desmedidas, falta de datos de calidad y ausencia de una estrategia de gobernanza que vincule la tecnología con objetivos de negocio claros.»
Y enfatizó el «error crítico» que es la «automatización de la ineficiencia: si aplicamos inteligencia artificial sobre un proceso mal diseñado, solo aceleramos el error y el sobrecosto.»
Para evitar caer en sobrecostos y un retorno incierto, el experto aconsejó filtrar el entusiasmo «a través de un diagnóstico de riesgos previo. No se trata de ‘subirse a la ola’, sino de construir una arquitectura que soporte el peso de esa ola.»
Respecto a la seguridad y el presupuesto, subrayó que su enfoque es «siempre la priorización basada en riesgo». Además, identificó los riesgos más críticos explotados por atacantes: «la manipulación de datos de entrenamiento, el uso indebido de modelos para generar ataques automatizados y la exposición de información sensible por falta de marcos regulatorios sólidos.»
Inteligencia artificial: un arma de dobole filo
Sobre la inteligencia artificial generativa, Moreira la calificó como «un arma de doble filo: facilita la detección de anomalías, pero también potencia el phishing ultra-personalizado que burla las validaciones tradicionales.»
Al referirse a los errores de implementación solitaria, advirtió que «el mayor error es el aislamiento del ecosistema. La inteligencia artificial evoluciona a una velocidad que ninguna empresa puede seguir sola sin agotar su presupuesto en pruebas y errores.» Su consejo principal para los líderes empresariales fue directo: «No apruebe una tecnología, apruebe una solución a un problema de negocio.»
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