Abrís la aplicación de criptomonedas, mirás el saldo en pantalla y estás tranquilo un segundo. Antes de quedarte con esa calma, conviene hacerse una pregunta incómoda. ¿Ese dinero te pertenece de verdad o solo aparece reflejado en una pantalla?
En la Argentina, donde miles de personas usan dólares digitales en criptomonedas para cuidarse de la inflación, cobrar del exterior o simplemente ahorrar afuera del peso, la respuesta no es tan obvia como parece.
Todo depende de dónde tengas guardados esas activos. En buena parte de las plataformas, el usuario cree que es dueño de sus criptomonedas, cuando en los papeles figura apenas como acreedor de la empresa que presta el servicio.
La diferencia suena técnica hasta que el «exchange» de criptomonedas entra en problemas, congela retiros o queda en medio de una causa judicial. Ahí deja de ser un detalle legal y se convierte en la pregunta central.
Quién es el verdadero dueño de tus criptomonedas en un exchange
La mayoría de las billeteras y exchanges de criptomonedas no abre una cuenta individual para cada cliente. Lo habitual es que junten los fondos de miles de usuarios en cuentas colectivas, conocidas como cuentas ómnibus, todas bajo el nombre de la empresa.
Cuando compras una moneda digital y la dejas dentro de la aplicación, la compañía suele anotar internamente que te debe esa cantidad. Puedes operar sin inconvenientes con criptomonedas mientras todo funcione, pero en términos legales los activos pueden figurar a nombre de la empresa y no tuyo.
Mientras no aparezcan problemas, esa distinción pasa desapercibida. La plataforma de criptomonedas responde rápido, el saldo se actualiza al toque y la sensación de control es total. Lo que no se ve es que las claves privadas de esas billeteras compartidas suelen estar en manos de la compañía, así que la propiedad real termina atada a quien las controla, no a quien mira el número en la pantalla.
Qué pasa con tu dinero si el exchange quiebra
El problema se hace visible cuando la plataforma entra en crisis, ya sea por una gestión deficiente, un ataque informático, una corrida de retiros o una decisión regulatoria. Si tus fondos en criptomonedas están mezclados con el patrimonio de la empresa, terminas en la fila junto a otros acreedores, peleando por recuperar algo que creías tuyo.
En un proceso de quiebra, los bienes que figuran a nombre de la compañía entran al expediente judicial. Ahí aparecen bancos, proveedores y otros acreedores con reclamos propios. El usuario que solo quería ahorrar en dólares digitales descubre, tarde, que su saldo no tenía la misma protección que una tenencia registrada a su nombre.
Qué dejaron como lección los casos FTX y Celsius
Los colapsos de FTX y Celsius mostraron este riesgo a escala mundial. Millones de usuarios intentaron sacar sus fondos y se toparon con retiros pausados, expedientes judiciales interminables y años de espera para cobrar una parte de lo que habían invertido. Lo que en la aplicación figuraba disponible terminó atado a prioridades de cobro decididas por un tribunal.
Cuántas criptomonedas se mueven en la Argentina y la región
En América latina, las criptomonedas ya no son un tema de nicho. Según datos de Chainalysis, empresa que analiza movimientos en blockchain, la región operó en 2025 cerca de 1,5 billones de dólares en volumen de criptomonedas, con las «stablecoins» como parte central de esa actividad. En la Argentina, el 89% de las operaciones se concentra en exchanges centralizados.
Ese número coincide con lo que pasa a diario en el mercado local. Los argentinos no compran criptomonedas para especular con una suba fuerte, sino para dolarizar excedentes, cobrar honorarios del exterior o cuidar el poder de compra. Por eso la pregunta sobre quién es dueño real de esos fondos deja de ser un tema de abogados y pasa a importarle a cualquiera que tenga ahorros en una aplicación.
El usuario argentino conoce de memoria lo que significa no poder tocar su dinero cuando la necesita. Lo vivió con el corralito bancario y financiero de 2001. Por eso, además de la cotización, la velocidad y las comisiones, empieza a pesar otra pregunta. Qué respaldo legal existe si algo se rompe.
Cómo protege un fideicomiso tus criptomonedas
Una de las salidas que gana terreno es el esquema fiduciario. La idea central es separar los activos de los clientes del patrimonio de la empresa que presta el servicio tecnológico. En lugar de mezclar todo en una cuenta general, los fondos quedan en un patrimonio aparte, administrado bajo reglas propias y con un único destino, los usuarios.
El fideicomiso no nació con las criptomonedas. Es una herramienta legal usada desde hace décadas en finanzas e inversiones. Aplicada a los activos digitales, busca que cada posición del usuario tenga un respaldo separado y verificable, fuera del balance operativo de la empresa.
Si la compañía atraviesa problemas financieros, sus acreedores no deberían poder tocar ese patrimonio aparte. Ahí está la diferencia central para el ahorrista, los activos no quedan disponibles para tapar deudas que no son suyas.
Qué diferencia hay entre tener un saldo y ser dueño
La diferencia se entiende con un ejemplo simple. En un exchange tradicional, el usuario entrega su dinero y a cambio recibe una promesa de poder disponer de él. Mientras todo funcione, retira sin problemas. Si aparece una crisis, esa promesa choca con la realidad legal y financiera de la empresa.
En una estructura fiduciaria, los fondos quedan apartados bajo la administración de un tercero con obligaciones legales concretas. Ese tercero no debería usarlos para pagar gastos propios, prestarlos a otros o tapar pérdidas de la compañía tecnológica. Su único trabajo es custodiar los bienes para quienes corresponden.
Para el usuario, esto cambia el tipo de riesgo que asume. Ya no alcanza con confiar en una marca conocida o una interfaz prolija. La protección real pasa por saber si existe una separación patrimonial auditable y exigible ante la justicia.
Gabriel Campa, jefe de activos digitales de ikigii, una aplicación que combina banca regulada y cripto, trabaja junto a la empresa de administración de bienes Towertrust en un esquema de respaldo fiduciario regulado. Según explicó, la pregunta del ahorrista dejó de limitarse a la velocidad de la aplicación y ahora incluye quién queda como dueño del dinero si el celular se apaga.
Campa agregó que el objetivo del fideicomiso es sacar la discrecionalidad de la ecuación, de modo que la tecnología aporte agilidad mientras la estructura legal garantiza que los fondos permanezcan protegidos y fuera del balance de la compañía.
Conviene que guardes tus claves privadas
Existe otra alternativa para quien no quiere depender de una empresa, la auto custodia. En este esquema, el usuario guarda sus propias claves privadas y controla directamente sus activos, ya sea desde una billetera en el celular o con un dispositivo físico conocido como hardware «wallet».
La ventaja es enorme. Si controlas tus llaves, ninguna plataforma puede frenarte un retiro ni usar tu dinero para otra cosa. Pero esa libertad tiene un costo alto. Si pierdes la frase semilla, si te la roban o la anotas mal, no existe soporte técnico capaz de devolverte el dinero.
Por eso la auto custodia funciona mejor para usuarios con conocimiento técnico, disciplina y montos que justifiquen esa responsabilidad. Para otros perfiles, una solución regulada con fondos separados puede ser una opción más razonable que mudar todos los ahorros a una billetera propia sin entender bien los riesgos.
Qué exige la ley argentina a los exchanges
En la Argentina, la regulación de criptomonedas avanzó en los últimos años. La Comisión Nacional de Valores quedó a cargo del Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, en el marco de la Ley 27.739 y las normas que la siguieron.
La CNV informó que la Resolución General 1058 fijó obligaciones puntuales para estos proveedores en materia de registro, ciberseguridad, custodia de activos, prevención del lavado de dinero, divulgación de riesgos, requisitos patrimoniales y separación de cuentas. También advirtió que quienes no cumplan con los plazos y requisitos previstos no van a poder operar en el país.
Qué pasa con tus criptomonedas si falleces
Lo mismo pasa con las sucesiones, el patrimonio digital de una persona fallecida forma parte de la herencia. Si esos fondos estaban bajo un esquema fiduciario o en un exchange regulado, los herederos pueden tramitar la declaratoria judicial y pedir que se les transfieran los activos, sin trabas tecnológicas de por medio.
Distinto es el caso de quien usaba auto custodia y nunca compartió con su familia dónde guardó la frase semilla. Esa parte de la herencia queda bloqueada para siempre en la red, convertida en un tesoro digital que nadie va a poder recuperar.
El DNU 70/2023 sumó otra capa a esta discusión, al abrir la puerta a obligaciones pactadas en moneda extranjera y otros activos. Esto refuerza el uso de criptoactivos en acuerdos privados cuando ambas partes lo aceptan, aunque no resuelve quién custodia esos fondos ni bajo qué reglas.
En divorcios, sucesiones o embargos, esa definición puede ser determinante. Si los activos están en una plataforma regulada, un juez puede pedir información o actuar sobre la cuenta. Si están en auto custodia y nadie más conoce las claves, acceder a ellos puede volverse casi imposible.
Qué preguntar antes de dejar tus ahorros en una aplicación
Antes de dejar tus criptomonedas en cualquier plataforma, conviene mirar más que la cotización del día. Pregunta si los fondos de los clientes están separados del patrimonio de la empresa, quién custodia esos activos, si existen auditorías, qué regulador supervisa la operación y qué documentación respalda todo eso.
También vale la pena chequear si la plataforma está inscripta como Proveedor de Servicios de Activos Virtuales ante la CNV, qué información da sobre los riesgos y cómo maneja la custodia. Ninguna estructura elimina por completo los peligros del mercado cripto, pero no es lo mismo asumir la volatilidad de precio que quedar atrapado en la quiebra de otro.
La próxima vez que abras tu aplicación cripto y mires el saldo, fíjate también bajo qué reglas está guardado ese dinero. En este mercado, la diferencia entre ver un número en pantalla y ser dueño de ese número puede definir si tus ahorros están protegidos o dependen de la suerte financiera de otra empresa.
Nota de R.: Este artículo acerca de criptomonedas fue publicado originalmente en iProfesional.
Si te gustó o sirvió algo que publiqué, te ofrezco dos alternativas para agradecer y permitir la continuidad de mi trabajo en Bahía César:
Te invito a suscribirte gratis al boletín semanal de Bahía César para recibirlo en tu correo electrónico. Ingresa tu e-mail aquí.










