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Soy periodista desde hace casi 40 años y llevo más de dos décadas cubriendo las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero ni la experiencia me salvó de perder el control de mi cuenta de WhatsApp en cuestión de minutos. Cuento lo que viví en primera persona porque el engaño fue tan simple que le puede pasar a cualquier lector, sin importar cuánto sepa de seguridad digital.

Antes de entrar en detalle, vale una precisión: lo que sufrí fue un robo de cuenta, no un hackeo. WhatsApp cifra las conversaciones de punta a punta, así que nadie accedió al contenido de mis chats explotando una falla del sistema. Lo que hicieron fue manipularme con ingeniería social hasta que yo mismo entregué los datos que necesitaban.

Cómo empezó todo con una llamada por un supuesto envío

Era la mañana del 16 de julio de 2026 y todavía tenía encima la trasnochada por el festejo de la victoria argentina ante Inglaterra en el Mundial de fútbol masculino 2026. Había dormido menos de cuatro horas cuando, a las 8.34, sonó mi celular que tenía apoyado en mi escritorio de trabajo en mi casa. Llamaban de un número que no tenía guardado y que el teléfono móvil tampoco marcó como sospechoso.

Atendí mientras seguía conectado al sistema de la redacción de iProfesional, donde edito la sección de tecnología desde hace 21 años. Del otro lado, un hombre joven dijo mi nombre completo, mi apellido incluido, y mencionó mi DNI y mi dirección antes de explicar que llamaba por la entrega de un paquete de la empresa de logística Andreani. Yo apenas confirmé los datos, sin agregar nada nuevo.

Me preguntó si a las 10.30 iba a haber alguien en casa para recibir el envío. Contesté que sí, que lo recibiría yo mismo, algo habitual porque todas las semanas me llegan paquetes. Seguí escribiendo una nota mientras charlaba con él, sin sospechar nada.

Desde Andreani me confirmaron después que la compañía nunca pide códigos por teléfono móvil ni cobros a través de enlaces, y que solo se comunica por sus canales oficiales.

Ahí cometí mis dos primeros errores: seguir la conversación con un desconocido mientras hacía otra cosa, y hacerlo con apenas unas horas de sueño encima.

Por qué compartí el código que abrió la puerta a mi cuenta de WhatsApp

El supuesto operador me avisó que me llegaría un código para mostrárselo al repartidor. Le pedí que lo mandara a un correo que uso para este tipo de trámites, pero insistió en que el sistema solo permitía enviarlo al celular.

A las 8.43 llegó un SMS. Sin prestar atención a la advertencia que decía que mi cuenta de WhatsApp se estaba registrando en un equipo nuevo y que no debía compartir el código con nadie, le dicté los seis números separados en dos grupos de tres. Ese fue mi tercer error, el que le dio acceso a la cuenta.

Noté un cambio en su tono apenas terminé de leerle el código: pasó de sonar apurado a sonar conforme. En ese momento ya estaba dentro de mi WhatsApp.

Mensaje de verificación de WhatsApp vía SMS

Mensaje de verificación de WhatsApp que recibí vía SMS.

Cómo fueron también por la copia de seguridad en la nube

El estafador no se conformó con la cuenta. Me pidió un correo electrónico para, supuestamente, seguir con el trámite del envío, y le di la misma casilla donde tengo vinculada la copia de seguridad de WhatsApp en Google Drive. Lo hice rápido, con la idea de cortar cuanto antes esa llamada que me demoraba el trabajo.

A las 8.47 me llegó un aviso de Google pidiendo autorizar el acceso a esa cuenta con otro código de verificación. Se lo pasé también. Fue mi cuarto error, y de nuevo escuché satisfacción en su voz mientras me agradecía la paciencia.

En simultáneo noté que la sesión de WhatsApp Web que tenía abierta en una tableta que tengo al lado de mi computadora se había cerrado sola y me pedía escanear un código QR para volver a entrar. Un minuto después me llegó una notificación de Google para terminar de configurar un celular Galaxy A16 que nunca tuve.

Corté la llamada de inmediato, entré a Gmail desde la computadora y alcancé a cambiar la contraseña antes de que lo hiciera el atacante. Mientras yo trataba de frenar ese segundo intento de robo, él ya estaba escribiéndoles a mis contactos frecuentes haciéndose pasar por mí.

Qué mensajes mandó el estafador a mis contactos de WhatsApp

Cuando quise volver a entrar a WhatsApp, la aplicación quedó trabada en un cartel de carga permanente. La desinstalé, reinicié el teléfono móvil y la volví a instalar, pero seguía sin poder acceder. A las 9.10 completé el formulario oficial de WhatsApp para denunciar el robo de la cuenta.

Minutos después empezaron a sonar llamadas en mi celular. Una amiga me preguntó cómo estaba: había recibido, desde mi número, un mensaje que contaba una internación urgente para un trasplante y pedía comprensión porque no iba a poder responder por unos días. La intención era generar confianza para después pedir plata con la excusa de esa supuesta operación.

A otros contactos les llegó, por otra vía de WhatsApp y por Messenger, un pedido para vender dólares a un tipo de cambio que el estafador iba cambiando según con quién hablaba. Algunas personas hasta llegaron a responderle que no tenían esa plata disponible.

Gracias a Dios, nadie terminó transfiriendo nada. A continuación, un par de capturas de pantalla de mensajes enviados por el estafador desde mi cuenta de WhatsApp.

Solo dos conocidos me llamaron directamente para confirmar si el pedido era real antes de responder, algo que hoy es poco frecuente porque muchos prefieren escribir antes que hablar por teléfono.

Pasé el resto de la mañana avisando por redes sociales, alertando a mis contactos desde otro número y atendiendo llamados de gente preocupada. Recién casi 24 horas después logré recuperar el control de la cuenta.

Por qué este robo de WhatsApp es tan frecuente en la Argentina

Lo que me pasó sigue un patrón conocido. El estafador intenta registrar tu número en otro teléfono móvil y te convence de que le pases el código de verificación que llega por SMS. No necesita vulnerar el cifrado de la aplicación: le alcanza con que vos mismo le entregues esa llave.

Una vez adentro, escribe a tus contactos haciéndose pasar por vos. Puede inventar una urgencia médica, una necesidad de dinero o una operación con dólares, siempre buscando que alguien transfiera rápido y sin chequear por otro medio.

Un relevamiento de la empresa CertiSur junto con la consultora D’Alessio IROL, hecho este año, ubicó a WhatsApp como el canal donde se concentra el 31% de los casos de robo de cuentas y suplantación de identidad detectados en el país. Ese número explica por qué esta estafa aparece cada vez más seguido entre familiares, compañeros de trabajo y amigos.

Qué errores dejan la cuenta expuesta

David Gonzalez, investigador de seguridad de la empresa Eset Latinoamérica, resumió el problema de fondo: la mayoría de estos ataques no explota fallas técnicas de la aplicación, sino descuidos de los propios usuarios. WhatsApp cifra las conversaciones de punta a punta, así que los delincuentes cambiaron el blanco y ahora buscan que la víctima entregue códigos, toque enlaces o deje información expuesta.

No tener activada la verificación en dos pasos

Muchos usuarios piensan que el código de seis dígitos que llega por SMS alcanza para proteger la cuenta. Si lo compartís y no activaste la verificación en dos pasos, quien te engañó puede tomar el control en segundos y fijar su propio PIN, dejándote afuera mientras le pide dinero a tu gente con la excusa de una emergencia.

Hacer clic en enlaces con premios o descuentos

Otro error habitual es abrir mensajes que prometen beneficios inmediatos, ofertas imposibles o premios inesperados. Suelen venir con enlaces acortados pensados para que entres sin pensarlo dos veces. Del otro lado puede haber una página que imita a un banco o a una tienda para pedirte datos, o un archivo que instala un programa espía en el celular.

Dejar la foto de perfil visible para cualquiera

Si tu foto y tu nombre quedan visibles para cualquier persona, facilitas otra maniobra distinta: alguien crea una cuenta nueva, copia tu imagen y le escribe a tus familiares o amigos diciendo que cambiaste de número, para después pedirles una transferencia urgente. En este caso no roban tu cuenta original, simplemente usan tus datos públicos para simular que eres vos.

No proteger la copia de seguridad en la nube

WhatsApp guarda las copias de tus chats en Google Drive o en iCloud. Si alguien entra a tu cuenta de Google o de Apple, puede acceder a ese respaldo y quedarse con fotos de documentos, conversaciones privadas y datos de trabajo. Por eso conviene activar el cifrado de punta a punta también en esa copia y no repetir contraseñas entre distintos servicios.

Mostrar el código en la pantalla bloqueada

Si tienes activada la vista previa de los mensajes en la pantalla bloqueada, cualquiera que vea tu celular sobre la mesa puede leer el código de seis dígitos sin pedirte la huella ni la contraseña. Gonzalez lo resumió así: estas estafas no dependen de tecnología sofisticada, sino de errores simples que cometemos apurados, y de una configuración de privacidad que suele quedar abierta por defecto.

Qué haría diferente si vuelve a pasar

Si me llega otra llamada parecida sobre un envío, corto y verifico directamente en la web o la aplicación oficial del correo, sin dictar ningún código que reciba por SMS, WhatsApp o Gmail, aunque quien llame tenga mi nombre, mi DNI o mi dirección.

También pienso revisar cuanto antes la verificación en dos pasos de WhatsApp, cerrar las sesiones desconocidas en dispositivos vinculados, proteger la copia de seguridad y ocultar el contenido de los mensajes en la pantalla bloqueada.

Qué hacer si ya compartiste el código con un estafador

Si esto te pasó, intentá reinstalar WhatsApp cuanto antes y pedir un código nuevo: en muchos casos alcanza para desconectar al atacante. Si ya llegó a activar la verificación en dos pasos, es posible que tengas que esperar unos días para recuperar el acceso. Mientras tanto, avisa enseguida a tus contactos, a tu banco y a tus billeteras virtuales.

Cómo saber si alguien más está usando tu WhatsApp Web

Debes ir a Ajustes, después a Dispositivos vinculados, y fijarte si aparece algún navegador o ciudad que no reconozcas. Si encuentras uno, tócalo y elegí cerrar sesión: la desconexión es inmediata.

Qué aprendí después de perder el control de mi cuenta de WhatsApp

La seguridad digital no depende solo de aplicaciones y sistemas de cifrado, sino de los hábitos con los que las usamos todos los días. En la Argentina, donde WhatsApp funciona como agenda familiar, canal de trabajo y hasta billetera informal, perder el control de la cuenta puede convertirse en minutos en una estafa que llega a decenas de personas.

Por eso, ante cualquier llamado, mensaje o pedido urgente, la regla que me quedó de esta experiencia es simple: cortar, verificar por un canal oficial y no compartir nunca un código.

Nota de R.: Este artículo acerca de WhatsApp fue publicado originalmente en iProfesional


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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