YouTube ya pasó los 2.000 millones de usuarios activos por mes y, según cálculos del sector, podría estar cerca de los 2.500 millones. Pero el dato que mejor explica su momento actual no tiene que ver con cuántas personas la usan, sino con dónde la usa: cada vez más personas encienden el televisor para ver YouTube, y lo hacen justo en el horario donde antes mandaba la televisión abierta.
La plataforma nació en 2005, cuando tres jóvenes en California subieron un video de apenas 19 segundos grabado en el zoológico de la ciudad de San Diego. Un año después, Google pagó 1.650 millones de dólares para quedarse con el sitio, una cifra enorme para la época y minúscula si se la compara con lo que YouTube genera hoy en un solo trimestre.
Según datos de la propia compañía, hoy se suben más de 500 horas de video por minuto, unas 720.000 horas de contenido nuevo cada día, y el archivo acumulado ronda los 14.000 millones de videos.
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Elena Neira, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigadora en nuevos modelos de distribución audiovisual, sigue de cerca este fenómeno.
Para ella, la clave estuvo en la apuesta de YouTube por dar una buena experiencia en las televisores conectados a Internet, algo que terminó convirtiendo a la plataforma en una alternativa de peso frente a la televisión y al streaming. Como resume la autora de «La carta semanal del streaming», un libro editado por Barlovento Comunicación, YouTube ofrece «una televisión a medida que no tiene competencia».
Por qué YouTube funciona en cualquier pantalla
YouTube es, en el fondo, un lugar simple: subís un video y lo compartís. Esa sencillez explica buena parte de su éxito y su capacidad de adaptarse a cualquier pantalla, del celular a la tele del living. Para Neira, la palabra «televisión» terminó pareciéndose más a un tipo de pantalla que a un tipo de contenido, y Google entendió ese punto a la perfección.
El desembarco en el living no fue solo un tema técnico. La compañía abrió la puerta a la televisión tradicional para meter ahí sus propios contenidos, tanto programas completos para ver cuando cada usuario quiera como los clips cortos que después explotan en redes sociales.
Ese movimiento también dio lugar a un tipo de creador cada vez más profesional, con una oferta de contenido hecha a medida y sin rival directo, según describe la investigadora. Son producciones cuidadas pero mucho más flexibles que un programa de tele tradicional, apoyadas en una economía de creadores que no apunta solo al público joven.
Todavía hay quien imagina YouTube como el lugar de los videos caseros grabados por chicos en su cuarto, pero esa imagen quedó vieja. La oferta actual va mucho más allá del gato gracioso o de alguien jugando al Minecraft: la economía de creadores se volvió sofisticada y logró conectar con una porción enorme de la población, explica Neira.
Los números lo confirman. En los Estados Unidos, YouTube llega a 244 millones de personas mayores de 18 años en todos los dispositivos, según datos de la empresa Nielsen difundidos por Think with Google. En España, la cifra es de 33,5 millones de usuarios adultos por mes, de acuerdo con la empresa ComScore.
Si se tiene en cuenta que los Estados Unidos tiene cerca de 350 millones de habitantes y España ronda los 50 millones, la penetración de YouTube toca el 70% en ambos países, es decir, siete de cada diez adultos usan la plataforma.
El cambio de fondo pasa por dónde ve la gente YouTube. En España, más de la mitad de los usuarios ya lo mira desde el televisor, con preferencia marcada por la noche, justo en el horario donde la televisión tradicional concentraba a más audiencia. Para Neira, el concepto de televisión terminó ampliándose mucho más allá de lo que era en un principio.
Qué cambió en la publicidad cuando llegó YouTube
Durante décadas, la publicidad audiovisual tuvo en la televisión su lugar central. Las audiencias masivas, la variedad de público frente a la pantalla y la capacidad de las cadenas para producir contenidos que enganchaban a personas de todas las edades garantizaban el ingreso de dinero.
Internet vino a desarmar ese esquema, y hace tiempo que la torta publicitaria dejó de depender solo del modelo de la tele, según la profesora de la UOC.
YouTube saca mucho provecho de la economía de creadores, porque los anuncios que hacen tienen una conversión altísima. Eso les da a las marcas una eficacia y una fidelidad de público que la tele no logra ofrecer, apunta Neira.
Cuánto factura YouTube y por qué paga tan bien a los creadores
En 2025, YouTube facturó cerca de 60.000 millones de dólares entre publicidad y suscripciones pagas, una de las principales fuentes de ingresos de Google. Buena parte de ese resultado tiene que ver con la apuesta central de la compañía por los creadores de contenido, a quienes les paga de forma mucho más generosa que cualquier otra plataforma digital.
Ser creador en YouTube deja mucho más dinero que hacer lo mismo en Instagram, sostuvo Neira, quien ve en esa generosidad uno de los puntos fuertes de la plataforma para dejar atrás a cualquier competidor.
Ese reparto de plata con los creadores es la base de todo. YouTube construyó un imperio audiovisual apoyado en contenido que no produce la propia compañía, y a cambio comparte lo que generan los anuncios en cada video.
Esas publicidades cada vez se parecen más a las tandas de la televisión tradicional, con bloques cortos y distintos formatos que ya no siempre se pueden saltear, salvo que pagues YouTube Premium. La diferencia con la televisión es que acá el anuncio apunta a una persona específica gracias a los datos y los algoritmos.
Qué fracasos tuvo YouTube antes de encontrar su fórmula
El camino no fue siempre para arriba. YouTube abrió una división de producciones originales que llegó a estrenar series como Cobra Kai, la continuación de Karate Kid, e intentó cobrar por ese contenido igual que Netflix o Prime Video. El público no respondió como esperaban, la plataforma terminó liberando todos los episodios de forma gratuita y, con el tiempo, dejó esa idea de lado.
Volvió a concentrarse en lo que realmente es YouTube, un espacio donde cualquier persona puede compartir un video y, sin planearlo, terminar convertida en una estrella inesperada de la pantalla.
Así, sin proponérselo, YouTube terminó ganándose un lugar en el living sin convertirse en un canal de televisión más, justamente por no serlo.
Lo que más se pregunta sobre YouTube y la televisión
¿Por qué YouTube se convirtió en una alternativa a la televisión?
Porque ofrece contenido variado, personalizado y accesible desde cualquier dispositivo, mejoró la experiencia en los televisores con conexión a Internet y profesionalizó su oferta de contenidos.
¿Cada vez más personas ven YouTube desde el televisor?
Sí. El consumo desde la pantalla del living creció sobre todo en el horario de más audiencia, acercando los hábitos de uso a los de la televisión tradicional.
¿Qué papel juegan los creadores en el crecimiento de YouTube?
Son el centro del modelo de negocio. La plataforma les da herramientas para monetizar y reparte con ellos los ingresos publicitarios, lo que impulsa contenido cada vez más profesional.
¿Cómo modificó YouTube el mercado de la publicidad audiovisual?
Metió una publicidad mucho más segmentada y personalizada gracias a los datos y los algoritmos, y les permitió a las marcas llegar a comunidades fieles a través de creadores con alto poder de influencia.
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