Skip to main content

Las oficinas de América latina atraviesan un cambio silencioso en la forma de controlar quién entra y quién sale. La tarjeta plástica, símbolo del control de acceso durante décadas, pierde terreno frente a una alternativa que ya está en el bolsillo de cualquier empleado, el teléfono móvil.

Credenciales móviles, huella digital, reconocimiento facial e inteligencia artificial (IA) se combinan hoy para vigilar el ingreso a oficinas, plantas industriales y edificios corporativos con más precisión que antes.

Para entender hacia dónde avanza esta tendencia, entrevisté a Rogerio Coradini, director comercial de control de acceso físico de la empresa HID para América latina, quien repasó el retorno de inversión que consiguen las compañías al abandonar el plástico, la llegada de las credenciales a Apple Wallet y Google Wallet, y el papel que cumplen la biometría y la inteligencia artificial en la protección de las organizaciones.

Qué es la identidad conectada y por qué gana terreno en las oficinas

El especialista de HID explicó que el control de acceso a oficinas dejó de ser un conjunto de dispositivos aislados para integrarse dentro de una red mucho más amplia de identidad conectada.

Hoy conviven, dentro de una misma infraestructura de seguridad, credenciales físicas y móviles, biometría, lectores, sistemas de gestión de identidad, plataformas en servidores de acceso remoto y tecnologías de autenticación. Todo ese conjunto trabaja de manera coordinada para definir quién puede acceder, a qué recursos y bajo qué condiciones en oficinas.

Ese avance responde a una necesidad de las organizaciones de sumar soluciones más flexibles y capaces de crecer según la demanda. La identidad puede administrarse desde un punto central, sumar distintos factores de autenticación y adaptarse a escenarios diferentes, desde el ingreso a una planta física hasta el acceso a determinados recursos digitales.

El control de acceso se convirtió así en un elemento central de la infraestructura corporativa y en el punto donde se conectan la seguridad física, la seguridad digital y la experiencia de cada usuario.

Coradini adelantó que el próximo paso pasa por construir redes de identidad interoperables, con capacidad de integrar tecnologías diferentes y acompañar a cada organización a medida que cambian sus operaciones. Según describió, el mercado ya muestra menos interés por productos aislados y busca cada vez más soluciones convergentes dentro de una misma arquitectura.

Por qué una credencial móvil protege más que una tarjeta inteligente

Consultado sobre si el celular ofrece más resistencia al fraude y a la clonación que una tarjeta inteligente tradicional, Coradini aclaró que una credencial móvil no es, por sí sola, más segura que cualquier tarjeta con chip.

La solidez depende de la tecnología elegida y de cómo se diseñó toda la arquitectura detrás. Lo que sí suma el entorno móvil es la posibilidad de combinar distintas capas de protección y de administrar la identidad de manera mucho más dinámica.

A esto se agrega una ventaja de gestión relevante, ya que la organización puede emitir una credencial a distancia y también eliminarla a distancia si el equipo se extravía, si cambia el puesto del empleado o si esa persona deja la compañía. Ese mecanismo mantiene actualizado, durante todo el ciclo de vida de la credencial, el vínculo entre la identidad y los permisos otorgados.

Los celulares actuales suman, además, mecanismos propios de autenticación como biometría, códigos de acceso y componentes seguros de almacenamiento.

La credencial móvil queda así integrada en una estructura de seguridad de varias capas, donde se combinan la identidad, el dispositivo y las políticas de acceso definidas por la organización. El valor central está en esa combinación, proteger la credencial, proteger el equipo y sostener la capacidad de administrar los permisos durante todo su recorrido.

Qué sectores invierten más en identidad segura

Más que un sector que lidere la inversión, Coradini identificó una necesidad transversal en todas las actividades donde validar correctamente quién accede a personas, bienes, información, oficinas o infraestructura tiene impacto directo sobre la operación diaria.

Entre los rubros con aplicaciones relevantes mencionó a la banca y servicios financieros, industria, educación, salud, gobierno e infraestructura, además de empresas de distintos tamaños.

Cada sector tiene necesidades propias, pero comparten un punto en común, la identidad se convierte en una pieza fundamental de cualquier estrategia de seguridad.

El directivo de HID también señaló una oportunidad creciente en organizaciones medianas, que buscan sumar altos niveles de protección pero adaptados a una escala de implementación menor. Ese movimiento forma parte de un cambio más amplio, la identidad segura empieza a interesarle a un número cada vez mayor de organizaciones y de casos de uso.

Cuánto ahorra una empresa al dejar de emitir tarjetas físicas

Para justificar la inversión frente a un CFO, Coradini propuso apoyarse en indicadores concretos. El primero es el costo asociado a todo el recorrido de una tarjeta física, producción, personalización, distribución, reposición, almacenamiento y administración. Cuando la credencial se entrega en forma digital, buena parte de esos procesos se simplifica y puede manejarse a distancia.

También hay un efecto importante en la administración diaria. Una compañía puede incorporar a una persona nueva y asignarle su credencial sin fabricar ni entregar una tarjeta física. De la misma manera, cuando un empleado cambia de función o deja la organización, su credencial puede modificarse o anularse a distancia.

Por eso, según el ejecutivo, la cuenta debería considerar el costo total de administrar la identidad durante todo su recorrido y no limitarse a comparar el precio de una tarjeta contra el de una credencial digital. Ahí aparecen las ganancias en emisión, distribución, reposición y gestión.

A esos números se suma un beneficio ambiental que también puede medirse. Un análisis de ciclo de vida independiente realizado sobre HID Mobile Access determinó que las credenciales móviles generan un 75% menos de emisiones de carbono y consumen un 83% menos de recursos fósiles que las tarjetas de PVC analizadas.

El caso de negocio, entonces, combina ahorro operativo, eficiencia administrativa, seguridad y objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). La sustentabilidad ya forma parte de la cuenta económica de muchas decisiones tecnológicas, sobre todo cuando llega acompañada de eficiencia y comodidad para el usuario.

Qué biometría se impone entre huella, rostro, iris y venas de la mano

Coradini descartó que una sola modalidad domine todos los escenarios. La biometría es una herramienta importante, pero siempre tiene que responder a un problema concreto. El nivel de seguridad necesario, el entorno de uso y la experiencia de cada usuario son los factores que definen qué tecnología conviene en cada caso.

El reconocimiento facial, el iris, la huella dactilar y otras modalidades cumplen funciones complementarias dentro de una misma arquitectura de identidad.

Las tecnologías sin contacto, agregó, tienen una oportunidad interesante porque combinan una experiencia rápida y natural con altos niveles de seguridad. Ese equilibrio resulta especialmente útil en aeropuertos, servicios financieros, salud, gobierno y otros entornos donde se necesita verificar la identidad de un número alto de personas de manera eficiente.

En reconocimiento facial, HID observa una expansión hacia un número mayor de proyectos. La compañía trabaja en forma constante con distintas modalidades biométricas y considera que la evolución del sector estará ligada a la capacidad de integrar esas tecnologías dentro de plataformas de identidad más amplias, donde la biometría funcione como una capa de autenticación dentro de una estrategia integral.

El objetivo, sostuvo, es poder elegir la modalidad adecuada para cada necesidad y lograr que todas esas formas de autenticación convivan de manera segura.

Cómo ayuda la inteligencia artificial a anticipar incidentes de seguridad

El directivo señaló una adopción cada vez mayor de agentes de inteligencia artificial para optimizar los procesos de seguridad. Se trata de un avance relevante porque ayuda a las organizaciones a aprovechar mejor la información que ya generan sus propios sistemas y a volver más eficientes ciertas tareas.

Las herramientas de analítica y video producen grandes volúmenes de datos, y uno de los desafíos consiste en convertirlos en información útil sin poner en riesgo su seguridad ni la privacidad de las personas. La tecnología puede mejorar ese procesamiento, pero la calidad de los datos y la forma en que se configura cada sistema siguen siendo determinantes.

Por eso, Coradini insistió en que sumar inteligencia artificial requiere un objetivo concreto y un abordaje responsable. Automatizar más procesos no mejora la seguridad por sí solo si la información de base no está bien gestionada. Cualquier avance tecnológico, sostiene, debe mantener como prioridad la protección de los datos y la confiabilidad de la solución.

La inteligencia artificial puede volverse una herramienta valiosa para los procesos de seguridad, aunque su aporte real depende de que se apoye en una arquitectura sólida y en información correctamente resguardada.

Cómo protegen los datos biométricos de los empleados

La confianza, dijo Coradini, tiene que estar en el centro de cualquier estrategia de identidad. Cuando se trabaja con biometría, las organizaciones necesitan combinar tecnología, seguridad, privacidad y reglas de gobierno de datos definidas desde el arranque del proyecto.

Eso implica establecer con precisión para qué se recopila la información, quién puede acceder a ella, cómo se protege y durante cuánto tiempo se conserva, siempre según la normativa vigente en cada mercado. También resulta importante incorporar principios de privacidad y seguridad desde el diseño mismo de cada solución.

La arquitectura elegida también ayuda a reducir la exposición de esos datos. Para las empresas del Cono Sur, este enfoque permite avanzar en la incorporación de biometría de manera responsable y generar confianza tanto en los usuarios como en las propias organizaciones.

Coradini remarcó que la postura de HID es definida, si una implementación no puede hacerse de forma segura y protegiendo correctamente la información, no debería avanzar. La protección de una identidad depende tanto de la tecnología como de la manera en que esos datos se administran durante todo su recorrido.

Cómo migrar sin reemplazar toda la infraestructura de seguridad

La mayoría de las organizaciones de la región no puede cambiar toda su infraestructura de seguridad de un día para el otro, reconoce Coradini. Por eso, la migración más eficiente es la que avanza de manera progresiva y aprovecha las inversiones que la organización ya hizo.

En muchos casos no hace falta reemplazar todo al mismo tiempo, sino sumar lectores, credenciales móviles, conectividad y nuevas capacidades de gestión en forma gradual.

Este punto resulta especialmente sensible en América latina, donde todavía funcionan muchas instalaciones con tecnología heredada, algunas de ellas vulnerables a la clonación. La prioridad, según el ejecutivo, pasa por identificar dónde están esos riesgos y trazar una hoja de ruta hacia alternativas más sólidas.

Los estándares abiertos cumplen un papel fundamental en ese proceso porque favorecen la interoperabilidad entre marcas. El protocolo OSDP, por ejemplo, se desarrolló para mejorar la comunicación entre lectores y controladores y suma capacidades de comunicación en ambos sentidos junto con más seguridad.

Se trata además de un ejemplo de trabajo conjunto dentro de la industria, su primera versión surgió de HID Global, Mercury Security y Lenel Systems International, y más tarde los derechos de la especificación pasaron a la Security Industry Association para ampliar su adopción y continuar con su estandarización.

HID mantiene un compromiso activo con este estándar y cuenta con líneas de producto verificadas bajo el programa SIA OSDP Verified. Una modernización bien planificada permite elevar el nivel de protección sin convertir cada actualización en un reemplazo total de la infraestructura.

Cuánto plástico ahorra una empresa al pasarse a la credencial móvil

La sustentabilidad gana un peso cada vez mayor en las decisiones tecnológicas de las empresas, y las credenciales móviles aportan un beneficio ambiental que se puede medir, explicó Coradini.

Ese tema, agregó, aparece muy ligado a otra demanda del mercado, la comodidad. Las organizaciones buscan soluciones más simples para sus usuarios y, al mismo tiempo, alternativas que les permitan reducir su impacto ambiental. Al digitalizar la credencial, una compañía reduce la necesidad de producir, trasladar, almacenar y reemplazar tarjetas físicas.

La migración hacia credenciales móviles puede integrarse, entonces, dentro de una estrategia ambiental más amplia, sobre todo en organizaciones que ya tienen objetivos de este tipo y buscan medir el impacto de sus decisiones tecnológicas.

Cuando ese beneficio ambiental llega junto con eficiencias operativas y una mejor experiencia para el usuario, deja de ser solo una charla sobre sustentabilidad y pasa a formar parte de la cuenta de negocio.

Rogerio Coradini

Rogerio Coradini

Qué tan cerca está la convergencia entre seguridad física y digital

La convergencia entre la seguridad física y la seguridad de sistemas ya avanza hacia una experiencia de identidad unificada, describió Coradini. El objetivo es que una misma identidad digital sirva para interactuar con distintos recursos de la organización, desde entrar a un edificio hasta acceder a determinados sistemas, dispositivos, impresoras o servicios.

Las billeteras digitales son un paso concreto en esa dirección. HID ya permite sumar credenciales a Apple Wallet y a Google Wallet y, en el caso de Google Wallet, esa credencial sirve para acceder a edificios, ascensores, molinetes, impresoras y redes informáticas. Según el ejecutivo, esto demuestra que la identidad móvil puede ir más allá del acceso físico e integrarse con distintos servicios corporativos.

En América latina ya hay ejemplos concretos. En enero de 2026, HID anunció junto con Sharry un proyecto de credenciales en Apple Wallet y Google Wallet para los edificios corporativos de Buró Property, en la ciudad de México, donde miles de usuarios pueden usar su teléfono o su reloj inteligente para acceder a molinetes, ascensores, estacionamientos y áreas comunes.

El siguiente paso, anticipó Coradini, es profundizar esta convergencia y lograr que la identidad corporativa sea cada vez más portátil, interoperable y segura, acompañando a cada trabajador sin importar el entorno en el que necesite autenticarse.

Uno de los cambios más profundos que se vienen, resume, es dejar de pensar en una credencial distinta para cada recurso y avanzar hacia una identidad confiable que acompañe a la persona en todo su entorno laboral.

Nota de R.: Este artículo acerca de tecnologías aplicadas al acceso de personas fue publicada originalmente en iProfesional


Si te gustó o sirvió algo que publiqué, te ofrezco dos alternativas para agradecer y permitir la continuidad de mi trabajo en Bahía César:


Te invito a suscribirte gratis al boletín semanal de Bahía César para recibirlo en tu correo electrónico. Ingresa tu e-mail aquí.

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

Deja un comentario