La memoria colectiva de una nación suele anclarse en grandes monumentos o en escenarios de batallas históricas que el tiempo glorificó. Sin embargo, en la Argentina, el registro del terrorismo de Estado que ocurrió en la última dictadura cívico-militar entre 1976 y 1983 habita en una escala mucho más íntima y perturbadora: la escala del barrio.
El plan sistemático de aniquilación que ejecutó la dictadura no requirió la construcción de fortines lejanos en parajes inhóspitos; se valió de la infraestructura urbana preexistente para ocultar el exterminio a la vista de todos.
Este artículo recorre 50 sitios emblemáticos donde la arquitectura del terror convivió con la normalidad de la vida cotidiana. El infierno de la dictadura funcionó a la vuelta de la casa de cualquier ciudadano.
La categoría de Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) define un espacio físico de reclusión ilegal de la dictadura y una metodología que fracturó la confianza social al convertir instituciones de protección y educación en trampas de muerte.
Se trata de un mapa federal del silencio. Una cartografía que recupera los nombres de aquellos lugares que, bajo la apariencia de comisarías, escuelas, talleres mecánicos o clubes, formaron parte de una red de la dictadura que administró la vida y la muerte de miles de compatriotas.
Tucumán: el laboratorio de la experimentación del horror de la dictadura
La provincia de Tucumán ocupa un lugar central en esta historia porque allí se inauguró el primer centro clandestino de detención sistémico del país.
El Operativo Independencia, que comenzó en 1975 bajo un decreto del gobierno de María Estela Martínez de Perón, permitió que las fuerzas armadas ocuparan el territorio y ensayaran las tácticas que luego se extenderían a todo el territorio nacional tras el golpe de 1976. En esta región, la industria azucarera y el sistema educativo actuaron como pilares sobre los cuales se edificó el terror de la dictadura.
1. La Escuelita de Famaillá
Ubicada en la intersección de la ruta 301 y la calle Caseros, este edificio tenía un diseño de escuela primaria, pero su destino inicial fue el de sede de tortura de la dictadura.
El Ejército ocupó el predio en febrero de 1975, antes de que los niños pudieran ocupar sus bancos. Las aulas mutaron en celdas y el patio en un helipuerto donde aterrizaban figuras emblemáticas de la dictadura como Jorge Rafael Videla para supervisar las operaciones.
2. Ingenio Lules
En el predio de esta fábrica azucarera funcionó un centro de detención donde mantuvieron a obreros y delegados sindicales. La integración de la estructura productiva al esquema represivo de la dictadura muestra una complicidad que excedió lo militar.
3. Ingenio Fronterita
Situado en Famaillá, este complejo industrial cedió sus instalaciones de seguridad para interrogatorios bajo tortura de la dictadura. La justicia investigó la responsabilidad de los directivos que facilitaron vehículos y listas de personal para los secuestros.
4. Ingenio Nueva Baviera
Tras el cierre de su actividad industrial unos años antes, el predio fue reconvertido en una base militar y lugar de cautiverio masivo en la dictadura.
5. Ingenio Santa Lucía
En la localidad de Santa Lucía, el ingenio albergó una base militar que funcionó como un centro de detención masivo para los habitantes de las comunas rurales del pie de monte.
6. Facultad de Educación Física (UNT)
En San Miguel de Tucumán, la sede universitaria de educación física de la Universidad Nacional de esa ciudad se transformó en un centro de detención urbana.
7. Escuela de Comercio de Famaillá
Este establecimiento educativo también fue partícipe del esquema represivo; sirvió de alojamiento y lugar de tránsito para personas secuestradas en el área de influencia del Operativo Independencia.
8. Escuela de frontera de Lules
Ubicada en una zona estratégica, esta escuela sirvió como punto de apoyo logístico para las fuerzas que operaban en el sector central de la provincia.
9. Escuela de Caspinchango
En una zona rural del sur tucumano, esta escuela funcionó como base operativa para el control de los trabajadores de los surcos de caña 8.
10. Jefatura Central de Policía de Tucumán
En el centro de la capital provincial, la Jefatura fue el núcleo de la inteligencia policial y militar. Mientras los ciudadanos realizaban denuncias comunes en la mesa de entrada, en los subsuelos se torturaba y se decidía el destino final de los detenidos.
Córdoba: la represión en el nudo estratégico
Córdoba representó un objetivo estratégico para la dictadura debido a la combatividad de su movimiento obrero y estudiantil. La provincia desarrolló una red de centros que abarcó desde grandes predios militares hasta pequeñas casas en localidades serranas e integró la geografía turística al sistema de desaparición.
11. La Perla
Situado sobre la ruta 20 que une la capital con Villa Carlos Paz, fue el mayor centro clandestino fuera del área metropolitana de Buenos Aires.
Operado por el Destacamento de Inteligencia 141, contaba con un edificio conocido como «la cuadra», donde los prisioneros permanecían en colchonetas de paja. Los automovilistas que transitaban hacia las sierras pasaban a pocos metros de este centro de exterminio.
12. Campo de la Ribera
Este predio militar en las afueras de la ciudad funcionó como un centro de distribución de prisioneros. El lugar permitía ocultar de manera efectiva los métodos de terror antes del envío de los detenidos a su destino final o su fusilamiento en el mismo predio.
13. Departamento de Informaciones (D2)
Ubicado en el Pasaje Santa Catalina, al lado de la Catedral de Córdoba y a pocos metros de la Plaza San Martín, el D2 fue el centro de la represión policial urbana.
El horror ocurría en el corazón turístico y religioso de la ciudad. Charlie Moore, un sobreviviente, relató cómo los integrantes de esta brigada salían desde este punto céntrico a buscar nuevas víctimas en operativos a plena luz del día.
14. Casa de Hidráulica
En las cercanías del dique San Roque, esta vivienda oficial se utilizó para el cautiverio y la tortura. El contraste entre el paisaje natural del lago y el sufrimiento humano en su interior ejemplifica la perversión de los espacios públicos.
15. Comisaría de Unquillo
En la localidad de Unquillo, esta dependencia policial funcionó como un centro de detención ilegal. Los vecinos que acudían para realizar trámites cotidianos convivían con la presencia de personas secuestradas trasladadas en vehículos civiles.
16. Destacamento caminero de Pilar
Ubicado sobre la ruta nacional 9, este puesto de control vial se transformó en un nodo de reclusión ilegal.
17. Cárcel de Encausados
Este edificio penitenciario formal también albergó a prisioneros políticos que pasaban meses en condiciones infrahumanas antes de su «blanqueo» o desaparición.
18. Alcaidía de Córdoba
Utilizada como centro de tránsito, la Alcaidía fue parte del circuito que alimentaba a los grandes campos de concentración como La Perla.
Buenos Aires: la densidad del horror urbano
La Capital Federal y su cordón urbano presentaron el desafío de ocultar el exterminio en zonas con una altísima densidad poblacional. La solución fue la mimetización: el uso de garajes, sótanos de edificios públicos y casas que parecían oficinas administrativas.
19. Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)
En la Avenida del Libertador, uno de los sectores más prósperos de la ciudad, la ESMA albergó a miles de detenidos. El Casino de Oficiales era el núcleo del horror; el sótano y los altillos denominados «Capucha» y «Capuchita» servían de alojamiento forzado. La ESMA funcionó como una verdadera microciudad de la muerte integrada al paisaje porteño.
20. Club Atlético
Ubicado en el sótano de un edificio de la Policía Federal en la Avenida Paseo Colón, fue demolido para construir la autopista 25 de Mayo. Esta demolición buscó borrar las evidencias físicas del centro donde funcionaron salas de tortura y celdas denominadas «tubos».}
21. Olimpo
En el barrio porteño de Floresta, un antiguo predio de tranvías de la Policía Federal se convirtió en el CCD Olimpo. El ruido de los colectivos y la actividad comercial de la zona servían de camuflaje para el ingreso de camiones con secuestrados.
22. Automotores Orletti
Este centro funcionó en un garaje de la calle Venancio Flores, también en Floresta, bajo la fachada de un taller mecánico. Fue el eje central del Plan Cóndor, donde operaron fuerzas de seguridad de diversos países sudamericanos. La persiana metálica que subía y bajaba diariamente era indistinguible de la de cualquier otro taller del barrio.
23. Virrey Cevallos
En una casa de la calle Virrey Cevallos al 600, en el barrio porteño de Monserrat, la Fuerza Aérea operó este centro de detención. El edificio mantenía la apariencia de una vivienda familiar, lo que permitía que los grupos de tareas entraran y salieran con total impunidad en una calle de tránsito peatonal constante.
24. Garage Azopardo
Este centro, ubicado en una dependencia policial en la calle Azopardo, resalta la importancia de la logística de vehículos robados para los operativos de secuestro. Los talleres mecánicos fueron piezas fundamentales en el engranaje represivo.
25. Obrero Núñez (Almagro)
En el corazón del barrio porteño de Almagro, un portón de garaje marrón en la cortada Obrero Roberto Núñez ocultaba un centro operado por el Batallón de Inteligencia 601. Frente a una escuela primaria, los vecinos veían movimientos de personal de civil en autos sin identificación.
26. Casa de la calle Franklin 943
Una vivienda en el barrio porteño de Caballito fue utilizada como lugar de cautiverio ilegal. El uso de inmuebles particulares muestra que el terrorismo de Estado no reconoció fronteras entre lo público y lo privado.
27. Comisaría 1ª de la Capital Federal
Situada en pleno centro porteño, esta comisaría integró la red de centros donde se realizaban los interrogatorios iniciales tras los secuestros en la vía pública.
El Gran Buenos Aires y la Provincia: los pozos y las quintas
En la provincia de Buenos Aires, el terror adoptó la forma de circuitos policiales y bases militares de gran escala. Los centros se ubicaron tanto en zonas industriales densas como en propiedades rurales apartadas, creando una malla que cubría todo el territorio provincial.
28. Mansión Seré
Ubicada en la ciudad de Castelar, en el oeste del Gran Buenos Aires esta casona conocida como «Atila» fue un centro clave de la Fuerza Aérea.
Rodeada de un entorno residencial, la mansión permitía que los gritos fueran amortiguados por su amplio parque. En 1978, cuatro jóvenes lograron una fuga heroica, lo que llevó a los militares a dinamitar el lugar para borrar las pruebas.
29. El Vesubio
Situado en el partido de La Matanza, cerca de la Autopista Ricchieri, este predio del Servicio Penitenciario Federal fue uno de los centros más cruentos. La estructura administrativa del servicio penitenciario se puso al servicio del exterminio.
30. Pozo de Banfield
Ubicado en una dependencia de la Brigada de Investigaciones de Lomas de Zamora, en el sur del Gran Buenos Aires, este centro funcionó como una maternidad clandestina y lugar de reclusión para las víctimas de la Noche de los Lápices. La arquitectura policial estándar servía de fachada para el robo de bebés nacidos en cautiverio.
31. Pozo de Quilmes
Similar al de Banfield, funcionó en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en el sur del Gran Buenos Aires. Estos «pozos» eran terminales de un circuito que trasladaba prisioneros de un punto a otro para dificultar su localización.
32. El Infierno (Avellaneda)
En pleno centro de Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires, la Brigada de Investigaciones de Lanús operó este centro de detención. Su ubicación en una zona comercial y de alto tránsito subraya la impunidad de los grupos de tareas.
33. COTI Martínez
El Centro de Operaciones Tácticas de Martínez funcionó en una dependencia policial en el norte del Gran Buenos Aires. Fue un nodo central para la represión contra los trabajadores de las fábricas del norte del Gran Buenos Aires.
34. Comisaría 5ª de La Plata
Esta dependencia policial en la capital bonaerense fue parte fundamental del circuito represivo platense. Sus calabozos alojaron a cientos de estudiantes y militantes políticos.
35. Destacamento de Arana
Ubicado en una zona semi rural de La Plata, este destacamento fue utilizado para ejecuciones y enterramientos clandestinos de la dictadura. Las investigaciones arqueológicas revelaron restos óseos y evidencia de la incineración de cuerpos.
36. El Campito (Campo de Mayo)
Dentro de la inmensa guarnición militar de Campo de Mayo, en el noroeste del Gran Buenos Aires, funcionó «El Campito», uno de los mayores centros de exterminio del país durante la dictadura. Por allí pasaron más de 5 mil personas. Su ubicación dentro de un predio militar restringido garantizaba un secreto casi total.
37. Base naval Mar del Plata
En la principal ciudad balnearia de la Argentina, la base naval funcionó como centro de detención ilegal de la dictadura. Mientras los turistas disfrutaban de las playas, a pocos metros se torturaba a sindicalistas y abogados.
38. Baterías (Bahía Blanca)
Cerca de la ciudad de Bahía Blanca, en el complejo naval militar de Puerto Belgrano, este sitio operó bajo el mando de la Armada. La lejanía de los centros urbanos y el control total de la fuerza naval sobre el área permitían operaciones que permanecieron ocultas durante décadas.
39. Quinta de Méndez (Tandil)
Esta propiedad rural en las afueras de la ciudad de Tandil fue cedida por civiles para el funcionamiento de un centro de detención de la dictadura. Este caso ilustra la colaboración de sectores de la sociedad civil y terratenientes con el aparato militar.
Federalismo del control
El mapa del silencio se extendió por todo el país. Desde las bodegas de Mendoza hasta los aeropuertos de la Patagonia, la red de centros clandestinos de la dictadura garantizó un control total.
40. Quinta de Funes (Santa Fe)
Ubicada sobre la ruta 9, cerca de la ciudad de Rosario, esta casa de descanso fue el centro de una operación de inteligencia para infiltrar a la organización terrorista Montoneros.
41. Batallón de Comunicaciones 121 (Rosario)
En Rosario, este batallón militar funcionó como un nodo central de la represión de la dictadura en el Litoral.
42. La Calamita (Granadero Baigorria)
Este antiguo chalet en las afueras de Rosario se convirtió en un centro de detención y tortura de la dictadura. La degradación de un espacio de fin de semana en un sitio de sufrimiento muestra la perversión de los lugares de ocio por parte de la dictadura.
43. Regimiento de caballería de tanques 6 (Concordia)
En Entre Ríos, este regimiento albergó celdas clandestinas donde se interrogó a militantes sociales de la región.
44. Comisaría «El Brete» (Paraná)
Una comisaría en la capital entrerriana fue utilizada como sitio de tránsito para detenidos antes de su traslado a centros de mayor permanencia o cárceles federales.
45. Base Aeronaval Almirante Zar (Trelew)
Famosa por la masacre de 1972, durante el golpe de 1976 volvió a funcionar como un centro de control y detención ilegal en la Patagonia.
46. Delegación Neuquén de la Policía Federal
En el Alto Valle, las dependencias de las fuerzas federales fueron los puntos centrales de la represión de la dictadura contra docentes, estudiantes y trabajadores estatales.
47. Alcaidía de Resistencia (Chaco)
En el noreste argentino, esta alcaidía fue un sitio de detención masivo para los miembros de las ligas agrarias y opositores políticos de la región.
48. Brigada de investigaciones de Corrientes
Esta dependencia policial integró el circuito represivo del noreste y vinculó su accionar con centros de Chaco y Misiones.
49. Jefatura de Policía (Mendoza)
El Departamento de Informaciones (D-2) en el Palacio Policial fue el centro más importante de la provincia, con un rol central en la estructura represiva cuyana de la dictadura.
50. La Escuelita (Bahía Blanca)
Ubicado detrás del V Cuerpo de Ejército, fue el principal centro de exterminio del sur bonaerense durante la dictadura. Se trataba de una edificación precaria que había servido para guardar caballos militares.
Un apunte personal: Mi tío Braulio Raúl Laurencena, hermano menor de mi madre, fue privado de su libertad por represores ilegales del V Cuerpo de Ejército entre el 18 y el 19 agosto de 1976 en su departamento en Bahía Blanca. Fue alojado primero en el gimnasio del Batallón de Comunicaciones 181 y luego en una habitación cercana en La Escuelita. Recuperó su libertad el 6 de septiembre de 1976.
Reflexiones sobre la normalidad del horror
La revisión de estos 50 sitios permite comprender que el sistema represivo argentino de la dictadura no fue un evento aislado de la sociedad; se incrustó en su geografía cotidiana.
El uso de edificios escolares como La Escuelita de Famaillá o talleres mecánicos como Automotores Orletti muestra una intención deliberada de la dictadura de corromper los espacios de la vida civil.
Este mapa federal describe un país donde el infierno de la dictadura estaba a la vuelta de la esquina. La arquitectura del terror no requirió grandes innovaciones estéticas, bastó la adaptación del hormigón y el ladrillo de las instituciones barriales para ocultar el crimen.
Los 50 lugares aquí descritos son marcas en el suelo que nos recuerdan que el silencio fue el mejor aliado del horror de la dictadura.
«Memoria 50» es una serie de artículos por el 50° aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, que se conmemorará el 24 de marzo de 2026. Puedes leer el resto de los artículos aquí.
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