A partir del 1 de febrero de 2027, YouTube modificará las condiciones de ingreso a su Programa de Socios. El piso pasará de 4.000 a 8.000 horas de reproducción anuales, mientras que el umbral de visualizaciones válidas en Shorts subirá de 10 a 20 millones dentro de un período de 90 días.
En un contexto como el argentino, donde generar ingresos en dólares resulta atractivo para buena parte de los creadores, la noticia reabre el debate sobre el futuro de la producción independiente en la región.
Para entender qué implica este endurecimiento de YouTube, cómo afecta a los creadores que recién arrancan y qué caminos de monetización quedan por fuera de la publicidad tradicional, entrevisté a Natalia Alfonso, directora de estrategia de Be Influencers, agencia de publicidad especializada en cultura de la influencia.
¿Cómo cambia el camino para los creadores que recién empiezan en YouTube?
Para Alfonso, el nuevo esquema de YouTube eleva la barrera de entrada al programa de monetización, aunque esto no necesariamente reducirá la cantidad de personas interesadas en convertirse en creadores de contenido. Lo que cambia, según su lectura, es el punto de partida con el que arrancan quienes hoy inician un canal.
Durante años primó la idea de que construir audiencia en YouTube terminaba llevando, casi de manera natural, a la monetización. Ese camino ahora se extiende y obliga a pensar, desde el primer video, en un modelo de negocio que no dependa únicamente de la publicidad de YouTube. «Lo que sí puede cambiar es la expectativa con la que empiezan», resumió la especialista.
En la región, agregó, pocas veces la monetización de la plataforma alcanza por sí sola para sostener un proyecto, así que es esperable que aparezcan creadores que combinen distintas fuentes de ingreso desde etapas mucho más tempranas de su carrera.
¿Pierden protagonismo los micro influencers frente a las marcas?
Alfonso sostuvo que integrar o no el programa de monetización de YouTube no define el valor de un creador para una marca. El efecto más concreto, dijo, se sentirá en la capacidad de esos perfiles para reinvertir de manera temprana en la calidad de su producción.
Ahí, señaló, «aparece una oportunidad interesante para las marcas», que pueden convertirse en uno de los primeros sostenes económicos de un creador, incluso antes que la propia plataforma.
¿Este cambio en YouTube empuja a los creadores hacia TikTok?
Consultada por el efecto de la suba en los Shorts, Alfonso descartó un éxodo masivo hacia la competencia. «No creo que veamos una migración masiva de talento de una plataforma a otra», afirmó, ya que los creadores suelen repartir sus formatos entre varias plataformas al mismo tiempo.
Lo que sí podría ocurrir es que un creador que recién empieza elija dónde poner más energía según en qué red encuentra antes audiencia, crecimiento o posibilidades económicas. Más que una migración, la especialista anticipó creadores cada vez más pragmáticos a la hora de definir qué rol cumple cada plataforma dentro de su negocio.
¿Por qué ganan terreno los videos largos frente a los clips cortos?
Para acumular 8.000 horas de reproducción en un año, la retención de la audiencia en cada video pasa a ser un activo central. Alfonso observó en esto una señal que coincide con algo que ya se venía notando: «una revalorización de los formatos más largos y de contenidos con mayor desarrollo narrativo».
Incluso en publicidad, agregó, vuelven a aparecer piezas extensas y con construcción de historia, como se vio en campañas recientes de marcas deportivas alrededor de un Mundial de fútbol.
Los últimos años estuvieron marcados por una lógica de contenido corto y rápido, pensado para captar la atención en pocos segundos. Esa sobreproducción, dijo Alfonso, generó cierta saturación. Por eso, más que imaginar creadores estirando sus videos únicamente para sumar horas, la especialista estimó que habrá una búsqueda de mayor profundidad en los contenidos.
¿Se concentrarán los presupuestos publicitarios en los grandes influencers?
Ante la consulta sobre si el camino más difícil para los nuevos jugadores podría concentrar los presupuestos en los macro influencers ya consolidados, Alfonso respondió que no necesariamente. «La monetización nativa de YouTube es una relación entre el creador y la plataforma», explicó.
El valor de un creador para una marca depende de otras variables, como la relevancia de su comunidad, la afinidad, la credibilidad, la capacidad creativa, el contexto cultural y los objetivos de cada campaña. Incluso podría darse lo contrario: si a un creador chico se le complica obtener ingresos directos de la plataforma, los acuerdos con marcas podrían ganar todavía más peso dentro de su modelo económico.
¿Cómo quedará la economía de los creadores a mediano plazo?
Este endurecimiento es el ajuste de políticas más fuerte de la última década en la plataforma de video más grande del mundo. Mirando el mediano y largo plazo, Alfonso consideró que la economía de los creadores evolucionará de un modelo centrado en monetizar contenido hacia uno más parecido a construir pequeños negocios de medios.
El creador que logre una carrera sostenible, sostuvo, probablemente «no dependa de una única plataforma ni de una única fuente de ingresos», sino que construirá audiencia en distintos espacios, trabajará con marcas y desarrollará productos o servicios propios.
Cuanto más suben las plataformas sus propias barreras de monetización, cerró Alfonso, más peso gana lo que el creador construye por fuera de ellas: «su identidad, su comunidad y su capacidad de influencia».
Nota de R.: Este artículo acerca de los cambios en YouTube fue publicado originalmente en iProfesional.
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