Todo está guardado en la memoria… informática


¿Qué hubieran hecho en el siglo XXI Ananías y Safira, los protagonistas de esta historia de la Biblia, para mentir acerca de la venta de su heredad? Seguramente habrían intentado el borrado de los datos de la operación registrados en una base de operaciones inmobiliarias y reemplazarlos por otros. 

La gran mayoría de los usuarios de Internet y de las computadoras cree en forma errónea que tendrá su pasado limpio de sospechas si elimina los archivos que no desea o las conversaciones o navegaciones que realiza por la red. No saben que los datos digitales rara vez desaparecen, aunque se borren.

Es extremadamente difícil borrar en forma completa todas las pruebas de un disco duro. Las investigaciones digitales -recuperación y análisis de la información digital- se han convertido en una importante herramienta judicial.

Una captura de pantalla de la aplicación de software de minería de datos Teradata. Fuente: Wikimedia.
Una captura de pantalla de la aplicación de software de minería de datos Teradata. Fuente: Wikimedia.

Por ejemplo, en junio peritos informáticos revisaron las computadoras de Ángeles Rawson, la adolescente porteña cuyo asesinato el 10 de junio conmovió a la Argentina, y de su madre, María Elena “Jimena” Adúriz, para encontrar posibles pistas del móvil que desencadenó el crimen. No se difundieron, al momento de escribir esta nota, los resultados de esas pesquisas importantes, si se tiene en cuenta que la víctima era muy activa en redes sociales como Facebook y AskMe.

Borrar un documento de una computadora es un concepto pero no una realidad. Un archivo no se borra; sólo se elimina su nombre de una base de datos.

Los archivos sólo se pueden hacer irrecuperables si se sobrescriben sus datos con unos y ceros, y mediante una tecnología que implica muchas horas o hasta día enteros de trabajo.

Todo está guardado en la memoria informática. En rigor no, todavía no, pero cada vez habrá menos registros de nuestras actividades que estén fuera de las computadoras.

En el fondo, como en el caso de Ananías y Safira, se trata de acciones que pueden llegar a estar ocultas para los hombres y de los sistemas de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero no para los ojos de Dios.

Nota publicada originalmente en la edición 238 de Pulso Cristiano.

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