«Big data»: ¿qué hacemos con millones de datos que se generan cada día?

En el rubro de las tecnologías de la información (TI), cada vez se habla más de «Big data«, pero muchas personas siguen sin entender qué es y para qué sirve.

Básicamente se refiere a almacenar y clasificar masivas cantidades de datos, que al ser analizadas y compartidas se convierten en información útil. Cada clic “es una confesión” del usuario.

La clave está en aprender a traducirlas para profundizar el conocimiento de la audiencia y así poder brindarles mejores soluciones, productos y servicios.

«Big data» es un diamante en bruto que las empresas deben pulir para que pueda brillar.

Pero no es sólo para las empresas. Como usuarios, cada persona participa de un modo activo y colectivo, generando y consumiendo datos.

Para comprender mejor de qué se trata, el concepto de «Big data» se resume en tres «V»: Volumen, variedad y velocidad.

En primer lugar, se refiere al desmesurado volumen de información que debe ser procesado: algunos expertos afirman que el 90 por ciento de los datos existentes se generaron durante los últimos dos años.

En segundo lugar, se trata de variedad, ya que es necesario ordenar e interpretar diferentes tipos de información de forma simultánea.

Para ello, es fundamental traducir y clasificar los datos para que sean comparables y se puedan cruzar a fin de potenciar y segmentar finamente las campañas de publicidad y marketing, por ejemplo.

El último punto es la velocidad. Deben utilizar los datos de manera oportuna para que no se vuelvan obsoletos y actualizarlos de forma constante para que se mantengan vigentes.

Se trata de una gran cantidad de información, que se deben registrar, ordenar y clasificar para que pueda resultar de utilidad.

Como decía el filósofo y científico inglés Francis Bacon, “la información es poder”.

Además de saber encontrar el dato clave, es aún más importante conocer qué se puede hacer con él y poder aplicarlo para potenciar el negocio.

Para implementar una estrategia de «Big data» exitosa, además de buena tecnología, es imperioso realizar un cambio cultural.

Luego de descubrir patrones de conducta de sus clientes y sus sentimientos hacia la marca, la empresa debe estar dispuesta a modificar sus productos y servicios para satisfacer las necesidades y gustos de sus clientes.

También implica la contratación de empleados con capacidades de programación, matemática, estadística y hasta «management», que suelen ser difíciles de conseguir.

Es un compromiso permanente que requiere mucho trabajo y hay que estar dispuesto a hacer para optimizar la toma de decisiones, alcanzar el éxito y continuar creciendo.

La gran mayoría de las empresas que implementaron políticas de utilización de «Big data» aseguran que les ayudó a tomar mejores decisiones estratégicas.

Es necesario comprometerse con este nuevo paradigma y establecer políticas y procedimientos orientados a incorporar el concepto en el día a día de la organización.

El proceso cubre desde temas específicos como programación para la obtención de data, infraestructura para almacenamiento y proceso, algoritmos para la interpretación, e interfaces para visualizarla, hasta la adopción y familiarización de los involucrados en la toma de decisiones para que se sientan cómodos y confiados en basarlas en esta fuente de información.

Finalmente, no es más que la consecuencia lógica de la aplicación de tecnología al marketing (medir, medir y medir) y la evolución tecnológica misma, tanto en recursos, empresas y en la humanidad.

Nico Casco

Director general ejecutivo de D’arriens.

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