Mujeres y periodistas: Patricia Cravero

Con motivo del día internacional de la mujer, que se conmemorará el 8 de marzo, realicé una encuesta entre periodistas mujeres de la Argentina y América latina, con el propósito de conocer y difundir la situación laboral que ellas viven y los desafíos que enfrentan en su trabajo cotidiano, en el contexto de sociedades donde se registran desigualdades de género.

Debajo, las respuestas que me compartió Patricia Cravero. Al final de la nota encontrarás una ficha personal de ella.

-En cuanto a situaciones de discriminación de género, ¿qué puedes decir acerca de lo que ocurre en el medio donde trabajas o en el medio al cual tu trabajo periodístico como “freelance”?

– No creo que haya medio de comunicación que escape al machismo, y, por lo tanto, a las distintas maneras en las que se expresa, algunas más sutiles y otras más categóricas y visibles. Creo que el aspecto más importante en el que se expresa la brecha de género en las redacciones es en la escasa presencia de mujeres en los niveles superiores de conducción y liderazgo.

– ¿Persiste el machismo en las redacciones, en las asignaciones de notas y en las coberturas periodísticas?

– Creo que lo que sigue pasando de manera notoria es que hay más mujeres en las áreas consideradas “blandas”, como Sociedad y Espectáculos, que en las consideradas “duras”, como Política y Economía. Ni que hablar de Deportes, donde la presencia de mujeres sigue siendo muy escasa.

– ¿Existe discriminación de género en el salario que recibe la periodista por su trabajo?

– Es difícil afirmarlo categóricamente, porque rara vez esas situaciones salen a la luz o son expuestas con claridad. Pero creo que el periodismo no escapa a la tendencia general. En Córdoba, un estudio provincial hecho en 2014 reveló que las mujeres cordobesas en general perciben un sueldo entre 25 y 30 por ciento inferior al de los varones. Si nos sinceráramos más, creo que también encontraríamos esas diferencias dentro del mundo periodístico.

– ¿Se le presta o no atención al tema de la discriminación de género en los medios, dentro y fuera de ellos?

– Creo que es una preocupación de muchas periodistas mujeres, pero no un cuestionamiento generalizado dentro de los medios. Lamentablemente, cuando estos temas se plantean, muchas veces sobrevuela la idea de que las mujeres los sobredimensionamos –alimentando el estereotipo de “mujeres exageradas y susceptibles”, por cierto-.

– ¿Existen normas sobre perspectivas de género durante el proceso de producción periodística en el medio donde trabajas o al cual entregas tu trabajo como “freelance”?

– No existen normas explícitas, en gran medida depende de las subjetividades que intervienen en el proceso. Pero creo que se ha avanzado muchísimo. Hay una clara perspectiva de género instalada en las coberturas de los temas de violencia contra las mujeres. Creo que el desafío es llevar esa perspectiva a todas las áreas temáticas.

– ¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres en cargos directivos de medios de comunicación, cuando sucede lo contrario en el ámbito de las relaciones públicas o comunicación organizacional?

– Si bien el machismo está presente en todos los espacios, porque tiene que ver con una matriz cultural de años, hay ámbitos más machistas que otros. Creo que el periodismo es uno de estos últimos. De todas maneras, es una realidad que los espacios sociales donde las mujeres ocupan cargos directivos son los menos. Lo que me pregunto (y desconozco la respuesta) es qué pasa en ámbitos como los de las relaciones públicas y la comunicación organizacional que van en contra de la tendencia general. Me parece que la escasa presencia de mujeres en cargos directivos tiene que ver con varios factores, como la arraigada matriz cultural, la subestimación y discriminación de género al interior de las organizaciones (el famoso techo de cristal, transparente pero imposible de traspasar), y las escasas políticas públicas y privadas para ayudar a revertir esa situación. A las mujeres nos resulta mucho más difícil compatibilizar nuestro desarrollo profesional con nuestro desarrollo personal y familiar. Para empezar, sobre nosotras se posan exigencias culturales muy pesadas. Un padre ausente por motivos laborales suele ser un hombre que se sacrifica por el bienestar de su familia. Una madre ausente por motivos laborales suele ser una mala madre que descuida a su familia. Pero si salimos de la esfera de las presiones culturales, uno de los temas centrales pasa por la cantidad de tiempo que las mujeres dedicamos al llamado trabajo no remunerado en el hogar. En la medida que las mujeres no podamos compartir de manera equilibrada esas responsabilidades con nuestros pares varones, va a ser muy difícil que podamos apostar a nuestro desarrollo profesional del mismo modo que ellos. Para que haya más mujeres en cargos directivos se necesita políticas empresariales y públicas que ayuden a revertir las asimetrías (licencias por paternidad más extensas, igualdad de ingresos, etc.), y por sobre todas las cosas, un compromiso serio y consciente para desterrar el machismo de las prácticas organizacionales.

Patricia Cravero

Soy periodista. Trabajo en La Voz del Interior. Formo parte de @NiUnaMenosCba.  Córdoba,  Argentina.

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