María Eva Duarte de Perón: la habitante más famosa del cementerio de la Recoleta


El cementerio de la Recoleta es el más famoso de Buenos Aires y de la Argentina, por las personas inhumadas en esta necrópolis, que van desde premios Nobel hasta deportistas, pasando por políticos y artistas, hasta ex presidentes y héroes de la Patria, además de su arquitectura y arte religioso.

Por ejemplo, en este lugar se encuentran las tumbas de los premios Nobel Luis Federico Leloir y Carlos Saavedra Lamas; los escritores José Hernández, Miguel Cané, Victoria Ocampo, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares, Estanislao del Campo, Oliverio Girondo, Carlos Guido Spano y Paul Groussac; los médicos Cosme ArgerichFrancisco Muñiz y Guillermo Rawson; los artistas Blanca Podestá, Armando Bó y Zully Moreno; y el boxeador Luis Angel Firpo.

También hay políticos y militares como Federico Brandsen, Cornelio Saavedra, Guillermo Brown, Juan Manuel de Rosas, Juan Lavalle y Juan Facundo Quiroga; y los ex presidentes Raúl Alfonsín, Marcelo Torcuato de Alvear, Nicolás Avellaneda, Victorino de la Plaza, José Figueroa Alcorta, José María Guido, Arturo Humberto Illia, Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, Julio Argentino Roca, Luis Sáenz Peña, Roque Sáenz Peña, Domingo Faustino Sarmiento e Hipólito Yrigoyen.

Una disgresión: Si vives en Buenos Aires habrás reconocido que casi todos los nombres mencionados hasta ahora figuran también como denominaciones de avenidas y calles porteñas. Cuando uno recorre el cementerio de la Recoleta hace un viaje imaginario por esos lugares…

La persona más famosa que se encuentra en esta necrópolis es María Eva Duarte de Perón, más conocida como “Evita”.

Cientos de turistas extranjeros que recorren Buenos Aires visitan la tumba, que está unos 200 metros hacia la izquierda de la entrada del cementerio.

En la bóveda de la familia Duarte están los restos de esta mujer que murió el 26 de julio de 1952 a los 33 años afectada de cáncer.

Su cuerpo fue embalsamado y tras el golpe de Estado de 1955 fue secuestrado por los militares y estuvo desaparecido durante 16 años.

Los restos reaparecieron enterrados bajo otro nombre en un cementerio en Italia, hasta que fueron devueltos en 1971 a su última pareja, el ex presidente Juan Domingo Perón, quien fue inhumado en el cementerio de la Chacarita.

El cuerpo fue repatriado en 1974, y desde entonces permanecen a cinco metros bajo tierra en el segundo sótano de la bóveda.

La bóveda es de una tendencia art decó. Su puerta es de bronce con festones flores y hojas sirven de fondo a una cruz latina. La parte superior tiene un brasero símbolo de la eternidad.

Segunda disgresión: una buena oportunidad de practicar idiomas es colocarse cerca de la bóveda y traducir a los extranjeros los textos de las placas de homenaje que hay en el lugar.

Hay dos fechas claves de concentración de multitudes en el lugar: el 7 de mayo, el día del cumpleaños de Evita, y el 26 de julio, aniversario de su muerte.

No visité esta tumba ninguno de esos dos días, si no el 31 de enero de 2017 para probar la cámara monocromática del teléfono Huawei Mate 9.

La visita fue improvisada, sin un recorrido planificado, por el mero placer de pasear sin rumbo por los pasillos del cementerio.

Entre los temas que fotografié estuvo la bóveda de la habitante más famosa del cementerio más famoso de Buenos Aires y uno de los epicentros del turismo extranjero.

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