Esquí para todos


La Fundación INVAP diseñó una silla para la práctica de esquí adaptado con materiales que se pueden conseguir en la Argentina y que tiene un costo menor a las que hoy se traen desde otros países.

Las sillas modificadas para la práctica de esquí adaptado posibilitan que personas con alguna limitación puedan desarrollar nuevas habilidades mediante la práctica de este deporte en contacto con la naturaleza.

A partir de una propuesta de la Asociación Argentina de Instructores de Ski y Snowboard (AADIDES), como parte de su programa Challenge Argentina, la Fundación INVAP diseñó una silla de con materiales que se pueden conseguir en el país.

Hasta ahora, la práctica del esquí adaptado en la Argentina se hacía con sillas que los esquiadores compraban en Europa o los Estados Unidos, o con sillas prestadas por organizaciones de otros países, que se trasladan en cada temporada.

El objetivo principal del proyecto era lograr un diseño que se pudiera producir localmente, tanto en lo que hace a sus materiales como a su proceso de fabricación.

El dispositivo debía poder utilizar esquíes convencionales y de costo accesible, y poder cumplir con todas las condiciones de seguridad que exige la práctica de este deporte de riesgo.

Además, el mantenimiento y las reparaciones debían ser factibles de hacerse en el mercado local.

Otro de los objetivos del proyecto era que el costo final de fabricación, en series pequeñas de no más de 10 unidades, estuviera por debajo del costo que sillas similares pudiesen tener en Europa o Estados Unidos, meta que fue lograda con éxito.

La silla se puede usar con uno o dos esquíes dependiendo de la experiencia y capacidad del esquiador.

Este era uno de los requerimientos de diseño que exigió AADIDES y el hecho de que sea fácilmente configurable como mono o bi esquí, y que utilice esquíes y fijaciones comerciales, hacen que la silla sea versátil en comparación con otros modelos que actualmente se utilizan.

Durante el proceso de fabricación del prototipo, la mayoría de los componentes se compraron o construyeron en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, mientras que unos pocos debieron ser adquiridos en Buenos Aires.

La silla tiene una estructura tubular de caños de acero al carbono —el agregado de carbono al acero aumenta su resistencia a la tracción y a las bajas temperaturas— que es fuerte y liviana.

El asiento y el apoyo para los pies es de fibra de vidrio, mientras que la amortiguación está inspirada en la que utilizan las bicicletas de descenso de montaña.

La silla puede ser plegada de forma rápida mediante tiradores accionados por un un cable de acero para acceder a los medios de elevación.

El diseño fue registrado como de bien público, por lo que cualquier persona que quiera construir una silla para uso personal o para donar —sin fines de lucro— puede hacerlo libremente.

La Fundación INVAP es una organización sin fines de lucro (ONG) creada para socializar el conocimiento generado en la empresa estatal rionegrina INVAP, y en este caso fue la responsable de gestionar el proyecto.

Además de INVAP, en la construcción participaron varias organizaciones de Bariloche, como el FabLab de la Municipalidad, la Escuela Cooperativa Técnica Los Andes (ECTLA), y artesanos y técnicos de la ciudad.

También colaboró Catedral Alta Patagonia, la empresa que opera el Centro Catedral, ya que su referente de seguridad colaboró en la definición de los requerimientos de seguridad, y prestaron las pistas y medios de elevación para hacer las pruebas del prototipo.

“Hubo una multiplicidad de actores que no siempre se entienden entre sí, pero pudimos coordinar un equipo de trabajo multidisciplinario que cuando tiene un objetivo común puede llegar a buen puerto”, dijo a la agencia TSS Verónica Garea, directora ejecutiva de la Fundación INVAP.

Los conocimientos de la empresa fueron esenciales no sólo en el diseño de la silla, sino también en la gestión de los conocimientos y necesidades que plantearon los diferentes actores intervinientes.

Esto permitió que se reflejaran en este proyecto años de aprendizaje de los instructores de montaña, de los talleres de reparaciones locales y del diseño de los técnicos de INVAP.

El prototipo de la silla se exhibe en la Feria Internacional de Turismo en Buenos Aires, que se realiza en el predio de exposiciones La Rural hasta el 31 de octubre.

En Bariloche consideran que este desarrollo podría abrirle a la ciudad la posibilidad de convertirse en un centro de turismo para el esquí adaptado, algo que sería único en el hemisferio sur.

Además, la intención de AADIDES es replicar la experiencia en diversos centros de esquí de la Argentina.

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