La máquina del té


Un consorcio formado por la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y una empresa metalúrgica desarrolló una cosechadora de té para facilitar la seguridad de los trabajadores y mejorar el proceso de recolección de brotes. El prototipo fue realizado con financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva (MINCYT), fue exportado a Ecuador y está en trámite de patentamiento.

La Argentina está entre los grandes productores de té del mundo y ocupa el noveno lugar en ese escalafón.

El 95% de la producción se exporta y más del 90% se concentra en la provincia de Misiones.

En la Argentina hay unos 6.800 productores, pero cuatro empresas misioneras concentran el 60% de las ventas al exterior, según datos de la Dirección de Comercio e Integración de la provincia de Misiones.

Muchas de las plantaciones surgieron en la década del 50, tras la prohibición a la importación de té por parte del Gobierno peronista.

La forma usual de cosechar el té es mediante una maquinaria montada en tractores modificados, un esquema que requiere de varios operarios.

En general, cada máquina tiene un conductor y dos o tres cosechadores montados en la parte trasera, que manipulan los brotes cortados y los acomodan en bolsas llamadas ponchadas.

El hecho de que la máquina funcione sobre un tractor modificado hace imposible su homologación.

Por lo tanto, los trabajadores no pueden contar con cobertura contra riesgos de trabajo y esta clase de manipulación de los brotes de té genera un producto de calidad irregular.

En 2007, se conformó el Aglomerado Productivo del Té de Misiones, una organización que agrupa a empresas, cooperativas, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Unam con sede en la ciudad de Oberá, con el objetivo de mejorar la productividad del sector.

En conjunto formularon un plan estratégico, en el cual se reconocía la necesidad de desarrollar maquinaria para la cosecha del té.

A partir de esa diagnóstico se hizo una presentación al programa Fontar de la Agencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT), y se obtuvo un aporte no reembolsable (ANR) para desarrollar la maquinaria. Este tipo de subsidios financian un prototipo a escala real y su construcción demandó alrededor de dos años.

La cosechadora, bautizada JDL 1000, fue desarrollada por la Metalúrgica Lory y la Facultad de Ingeniería de la Unam.

La máquina requiere de un solo trabajador para su operación, que lo hace desde una cabina con aire acondicionado y controles hidráulicos.

El diseño de la cosechadora se hizo desde cero y el chasis se construyó a medida.

Esto permitió su homologación y los operadores debieron ser capacitados para su uso.

Del proyecto participaron por parte de la universidad docentes, estudiantes y graduados.

La ingeniera María Dekun, integrante del proyecto por parte de la Unam, dijo a la agencia TSS:

“Teníamos una fuerte decisión de desarrollar tecnología e innovación en el territorio. Queríamos hacer un proyecto a partir de la vinculación con una empresa y trabajamos mano a mano con ellos, lo que permitió que en tiempo récord tuviéramos un prototipo funcionando en el campo. Se hizo con fondos públicos y se logró la innovación”.

El desarrollo tiene una patente en trámite con titularidad compartida entre la empresa metalúrgica y la Unam.

La cosecha del té suele hacerse en horas de la madrugada, ya que se evita hacerlo bajo los rayos del sol para evitar su fermentación.

Con la nueva cosechadora la tarea de recolección fue automatizada para garantizar la inocuidad y calidad del brote de té obtenido.

Los brotes a granel son acumulados en una caja con una capacidad de 1000 kilos, que posteriormente puede ser volcada en la caja de un camión para su traslado a la planta de procesamiento.

Los tiempos de cosecha se bajaron porque se redujo el trabajo manual y por la capacidad de maniobra que le dan a la cosechadora sus controles hidráulicos, un factor clave en los suelos misioneros, que tienen importantes declives y requerían muchas maniobras.

La máquina está orientada a quienes prestan servicios de cosecha así como para consorcios de productores o cooperativas, por lo que tiene una gran capacidad de carga para hacer el trabajo más rápido.

La máquina fue probada tanto en Misiones como en Corrientes, donde está en operación, en campos de una empresa elaboradora de té en la localidad de San Carlos.

Además, la metalúrgica Lory hizo una adaptación de este modelo para exportarlo a Ecuador, donde se requería una versión más liviana por el tipo de suelo.

El resultado fue la cosechadora MTH 500, hoy utilizada por la Companía Ecuatoriana de Té.

La empresa está en tratativas con otros productores locales interesados en modernizar la cosecha del té.

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