Los cuentos en pijama y taza de leche de Gabriela Fabrizio


“Cuentos en pijama y taza de leche” es un libro escrito por la relacionista pública Gabriela Fabrizio, que incluye relatos “disparadores”, para “ampliar la creatividad de los grandes y desarrollar la imaginación de los chicos”, según explicó la autora, una muy buena profesional y mejor persona.

Gabriela presentó el libro y firmó ejemplares el 11 de mayo en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, una actividad a la que estaba invitado pero que no pude concurrir por culpa de un vuelo en el que viajaba y que salió demorado de los Estados Unidos.

Publicado por Editorial Autores de Argentina, el libro tiene esta página en Facebook, donde se puede pedir información de sus lugares de ventas, y se publicaron las fotografías que ilustran esta nota.

También en esa página se publicó el siguiente cuento que forma parte del libro.

Buddi, el cóndor que no se animaba a volar

Había una vez un cóndor muy esbelto, de color gris, negro y blanco, con una gran marca dorada en su pecho.

Casi único en su especie, era aclamado por su club de fans por su belleza exterior, pero también amado por su gran corazón y bondad interior.

Buddi era un cóndor bueno. De los más buenos de su especie. Buen compañero, solidario, divertido y de muy buen carácter.

Sólo tenía un pequeño gran detalle: Buddi no sabía volar.

Mm… en verdad, sí sabía. Todas las aves, por instinto, saben volar. Pero Buddi no se animaba a hacerlo.

Resulta que una vez, hace muchos muchos años, Vídeo se había caído en un cielo, y por el gran susto decidió evadir el placer de elevar sus alas.

A pesar de las insistencia, no había caso. Su miedo era mayor a su valor de afrontarlo.

Pero como todo lo que se evita, vuelve una y otra vez en la vida, para mirarlo de frente y superarlo, la posibilidad de volar o tocó nuevamente su puerta.

Su gran amiga Sole, una ardilla pícara y soñadora, había quedado atrapada en la cumbre y después de estar desaparecida casi un día, la Policía de la jungla descubre su paradero.

Sólo alguien podría rescatarla, y ese era Buddi.

No hizo falta ni consultarle. Sin pensarlo, Buddi desplegó sus alas de un momento a otro, y con un aleteo jamás olvidado y siempre presente, llegó rápidamente a la cumbre, a rescatar a su más entrañable amiga.

Cuando está trayendola de regreso, allí se da cuenta que involuntariamente, sin pensarlo y sólo con el objetivo de ayudar – algo que era siempre su bandera – había dejado un obstáculo atrás: volar, ya no era un miedo.

Fue así que Buddi comenzó a explorar los cielos, descubrir paisajes y disfrutar de las alturas como nunca antes.

¡Bien por Buddi que enfrentó su miedo con valentía!

¡Y colorín colorete, este cuento se acabete!

Felicito a Gabriela por su libro, necesario en estos tiempos donde la lectura de libros en papel lucha por no ser expulsada de las familias ante la competencia de otros soportes de comunicación que no tienen  el poder transfiormador de un buen libro, y le deseo éxitos en esta carrera literaria, que demuestra otra faceta más de la pasión de ella por la buena comunicación humana.

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