Mi River campeón, en Madrid y en New York


En 2018 no pude cumplir mi tradición de ver en el estadio Monumental a mi querido River Plate campeón de la Copa Libertadores de América, una sana costumbre que inicié en 1986 y continué en 1996 y 2015. Pero comencé ese año otra tradición alegre fuera de la Argentina, ligada al club más grande de mi país.

No pude conseguir una entrada para la final que se iba a jugar el 24 de noviembre contra Boca Juniors y que se suspendió por incidentes a medio kilómetro del estadio “millonario”.

Un amigo mío me ofreció como gentileza su par de entradas para el 25 de noviembre, cuando se disputaría el partido postergado.

El partido no se disputó porque Boca incumplió el compromiso pactado el día anterior para jugar el encuentro.

Igualmente si se hubiera jugado, no podía aceptar las entradas de mi amigo, porque ese mismo día viajaba a la noche desde Buenos Aires hacia la ciudad estadounidense de Las Vegas.

Cuando la Conmebol definió que la final se jugaría el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid, en la ciudad española de Madrid, consulté mi agenda y vi que ese día estaría en la ciudad estadounidense de New York.

Me contacté de inmediato con la filial de simpatizantes de River Plate en la Gran Manzana a través de su página en Facebook y pregunté dónde y cuándo se reunírían para ver el partido.

Me respondieron a los pocos minutos: el lugar sería el Legends Bar, un cálido pub irlandés repleto de televisores que se encuentra en el 6 de la calle 33 oeste de Manhattan, a pocos metros de la Quinta Avenida y enfrente del famoso edificio Empire State.

También me recomendaron ir con dos horas de antelación, porque el lugar se iba a llenar de hinchas. La final comenzaría a las 14.30, hora de New York.

Me vestí con la remera tradicional de River y en medio de una tarde helada en New York llegué a las 12.30 al bar, donde ya había miembros de la peña decorandolo con banderas y globos rojos y blancos.

New York es la ciudad más cosmopolita del mundo, y esa característica se reflejaba en el Legends.

Había simpatizantes de clubes europeos como el Chelsea británico y el Juventus italiano que miraban en algunos televisores los partidos de sus equipos.

Me senté en un cómodo sillón en un entrepiso frente a un televisor muy grande, pero al rato llegó un grupo de estadounidenses y me dijeron que ese espacio estaba reservado para ver un partido de fútbol americano.

Me levanté y fui a un extremo del bar, en una silla con respaldo frente a una mesa alta ante la cual había un televisor.

Antes de empezar la final me tomé una autofoto en el salón principal del bar, que como casi todo en New York estaba decorado con luces por las fiestas de fin de año.

Junto a un par de colombianos, un argentino residente en New York hincha de San Lorenzo de Almagro y su novia colombiana y un par de mexicanos vimos el partido, acompañados por hamburguesas, tacos mexicanos y abundante cerveza.

El bar se había llenado de argentinos residentes en New York, todos vestidos como yo con la camiseta de River y alentando confiados a nuestro equipo.

Pese a la apertura del marcador por Boca cerca del final del primer tiempo, nunca cesaron los gritos de aliento, acompañados por un par de redoblantes.

El bar explotó con el empate a cargo de Lucas Pratto en el segundo tiempo. Los estadounidenses dejaron de ver el partido de fútbol americano para tomar fotos a los 300 hinchas de River que festejamos el gol, en mi caso con personas que hasta una hora y media antes eran absolutos desconocidos.

Cuando Juan Fernando Quintero marcó el 2-1 en el tiempo suplementario, la locura fue total. Pero el paroxismo llegó con la corrida final y solitaria de Gonzalo “Pity” Martínez hacia el arco rival para sellar el 3-1.

La coronación con la entrega de la Copa fue celebrada en medio de las canciones tradicionales que gritamos en nuestro estadio.

Al retirarme, me despedí de uno de los coordinadores de la peña, y lo felicité porque se cumplió lo que me había dicho antes de iniciar el partido: el Legends Bar es el segundo mejor lugar en el mundo para ver a River, luego del Monumental.

Salí a la calle 33 y me tomé una autofoto con el Empire State detrás y luego caminé por las calles de Manhattan al hotel donde me había alojado, gritando por River campeón y por la copa más importante ganada en su inmensa historia.

En el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy tomé la habitual foto de la parejita viajera con una camiseta alternativa de River, que vestí al día siguiente mi regreso en Buenos Aires.

Te comparto a continuación una lista de videos que tomé en el Legends Bar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.