Fabrican ladrillos a partir del reciclaje de plástico de botellas

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El Centro Experimental de la Vivienda Económica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) firmó un convenio de transferencia tecnológica con la provincia de Santiago del Estero para la fabricación de ladrillos a partir del reciclaje de plástico de botellas. El objetivo es obtener una alternativa ecológica, de calidad y bajo costo para construir viviendas sociales.

En la Argentina, se desechan unos 12 millones de botellas plásticas por día. Esto representa un problema importante ya que el porcentaje de reciclaje de plásticos es muy bajo: no supera el 10% de la cantidad que se produce. Por eso, la mayor parte va a parar a basurales a cielo abierto o a predios donde los entierra. Si se tiene en cuenta que los plásticos tardan alrededor de 450 años en descomponerse, no hace falta hacer muchas cuentas para entender que el problema es de largo plazo.

Para aportar una solución a este problema y, al mismo tiempo, atender el déficit habitacional que tiene el país, el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, Conicet/AVE), de Córdoba, trabaja desde 20 hace años en la elaboración de componentes constructivos a partir del reciclaje de plástico de botellas. Su tarea es desarrollar la tecnología para fabricar ladrillos ecológicos y económicos para transferirla a municipide reciclaje de plástico de botellas os, cooperativas y otras entidades que lo soliciten.

En ese marco, el 17 de febrero, el Conicet firmó un convenio de transferencia tecnológica con el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU) de la provincia de Santiago del Estero. “Por un lado, se colabora en la descontaminación del medioambiente porque se reduce la cantidad de un residuo que es muy abundante y, por otro lado, se provee de un material de calidad y bajo costo para destinar a viviendas sociales y otro tipo de construcciones”, dijo a la agencia TSS la doctora en Ciencias del Diseño Rosana Gaggino, investigadora del Conicet y directora del CEVE.

Se trata de un proyecto de triple impacto: ambiental, social y productivo. Esto es porque reduce la acumulación en basurales, es una tecnología que permite el mejoramiento del hábitat y genera posibilidad de emprendimientos productivos para la fabricación de componentes. La idea surgió hace dos décadas y, en el año 2006, el CEVE consiguió el certificado de aptitud térmica de la Secretaría de Vivienda de la Nación, lo que le permitió poder ofrecer el producto. Además, en 2008 obtuvieron la patente para el ladrillo de PET (tereftalato de polietileno), con lo que pudieron empezar a transferirlo a grupos que quisieran montar emprendimientos productivos.

Hasta el momento, los investigadores del CEVE han dictado unos 35 cursos de capacitación, principalmente a municipios, cooperativas y fundaciones, pero también a algunas empresas y particulares. “Para mí, lo más gratificante es el trabajo de investigación, aunque estos últimos años me ha llevado bastante tiempo la actividad de gestión. Tengo un equipo interdisciplinario de investigadores muy sólido, donde hay arquitectos, ingenieros civiles, químicos y diseñadores industriales, así que la investigación es mérito de todo el equipo”, remarcó Gaggino.

Además del beneficio ambiental y económico, los ladrillos PET también ofrecen la ventaja de una mejor aislación térmica que los tradicionales de tierra cocida. “Gracias a esa cualidad, podemos construir las paredes exteriores de una vivienda utilizando la mitad del espesor que se requiere para las construcciones con ladrillo común. Otra ventaja es que son más livianos: pesan 1,4 kilo, contra los 2,5 de los de tierra cocida”, indicó la arquitecta. Estas cualidades también reducen los costos porque se usan menos ladrillos y menos cantidad de mortero de unión, y requiere de cimientos más chicos.

El procedimiento para obtener los ladrillos es muy sencillo, similar al de la fabricación de los bloques tradicionales, solo que, en vez de utilizar arena, se usa como materia prima principal el plástico PET molido. Eso se incorpora a una mezcla cementicia que tiene diversos aditivos y se utiliza una hormigonera para hacer la mezcla. Después se hace la postura de ladrillos con una máquina, se dejan para que se endurezcan y quedan listos para usar.

A partir del convenio firmado con la provincia de Santiago del Estero, el municipio homónimo podrá empezar a usar la tecnología para construir viviendas sociales. Además, anunciaron que próximamente también se sumará el municipio de La Banda. Otro trabajo que realiza el CEVE es el de supervisión y control de calidad de cada transferencia que realizan, para corroborar que el procedimiento que se utiliza y la calidad de los ladrillos es la misma que la desarrollada por el centro. Otros convenios realizados en el último tiempo fueron con el gobierno de la provincia de Chubut, el municipio de Crespo (Entre Ríos) y la Fundación Ecoinclusión de Alta Gracia, Córdoba.

El área de Nuevos Materiales del CEVE trabaja en otras líneas de investigación a partir de materiales reciclados. Entre ellos, han desarrollado tejas con neumáticos fuera de uso y ahora están encarando proyectos para reciclar aparatos eléctricos y electrónicos. “El PET tiene otras posibilidades de reciclado dentro de la industria, como en la elaboración de fibras textiles, pero los residuos electrónicos son difíciles de reciclar porque tienen sustancias tóxicas en su composición. Por eso, primero hay que neutralizar esas sustancias y después fabricar los elementos constructivos. En eso, estamos”, concluyó Gaggino.

Nadia Luna

Agencia TSS.

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