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El celular ya no sirve solo para llamar o escribir o tomar fotografías y videos o hacer transacciones como compras y ventas y pagos. Cada vez más casas en la Argentina lo usan como control remoto: activa la alarma, muestra lo que graban las cámaras, avisa si pasa algo raro, abre la puerta y ayuda a coordinar una respuesta rápida ante una emergencia.

En ese cruce entre conectividad móvil, inteligencia artificial, video y monitoreo profesional se está reacomodando todo el mercado de la seguridad residencial.

ADT es un ejemplo para ver este proceso de cerca. La empresa lleva más de 26 años operando en el país y hoy administra una red grande de equipos, señales y técnicos repartidos en todo el territorio.

Quien conduce esa operación es Darío Boldrin, director de innovación, tecnología y operaciones de la empresa para la Argentina y Uruguay. Lleva 22 años en la compañía y pasó por atención al cliente, áreas administrativas, servicio técnico, monitoreo y conducción operativa.

En la sede de la compañía, en la localidad de Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires, entrevisté a Blodrin, quien tiene a cargo 425 personas entre las áreas técnica y de monitoreo.

Se trata de dos sectores que a primera vista parecen mundos separados pero que funcionan pegados uno al otro: lo que se programa, instala y configura en el trabajo técnico termina siendo, ni más ni menos, lo que después se observa desde el monitoreo.

Por qué las cámaras ya son parte de la rutina en los hogares

La demanda de estos sistemas se inclina hacia las viviendas particulares. Según los datos de la empresa, el 98% de los clientes nuevos pide cobertura para su casa. En verano esa demanda se agranda: las señales reales de emergencia suben 18%, justo cuando muchas viviendas quedan vacías por las vacaciones.

La llegada de las cámaras cambió la forma de leer cada alerta. En el último año y medio, siete de cada diez ventas nuevas incluyeron al menos una cámara. Y el 20% de toda la cartera ya tiene, al menos, un equipo de este tipo instalado en su casa.

Ese salto se apoya en una alianza con Alarm.com, el proveedor que permitió sumar video con inteligencia artificial al sistema. Antes, la central dependía únicamente de señales de sensores magnéticos o detectores infrarrojos: una señal aislada podía significar una falla técnica o un evento menor, mientras que varias señales seguidas encendían la sospecha de un robo.

Hoy el operador puede confirmar lo que pasa con imagen y contexto real. Según Boldrin, antes había que imaginar la situación a partir de señales y llamados telefónicos, mientras que ahora, gracias a las cámaras y la inteligencia artificial, se puede ver en el momento lo que está pasando.

Eso permite decisiones más precisas, baja el margen de error y ayuda a manejar mejor el impacto emocional de los eventos críticos.

El sistema de inteligencia artificial identifica si lo que se mueve es una persona, un vehículo o un animal. Esa lectura reduce las falsas alarmas y da información útil en segundos. Además puede leer patentes, lo que sirve para diferenciar un auto conocido de uno que no está registrado.

Qué cambia cuando la cámara procesa la información en el momento

La privacidad es una de las primeras preguntas que aparecen cuando una cámara entra en la vida doméstica. Ahí gana peso el procesamiento local de datos, conocido como Edge Computing: la cámara analiza parte de la información en el mismo equipo y reduce la necesidad de mandar imágenes todo el tiempo a servidores externos.

Boldrin lo explica de forma simple: la inteligencia artificial deja de vivir en la nube y pasa a estar en la propia cámara, lo que agiliza levemente el análisis de cada imagen. Para un sistema pensado para emergencias, ganar esos segundos extra a la hora de procesar el evento es una ventaja central.

La regla de acceso también es puntual: el operador no puede mirar una cámara cuando se le ocurra. Solo entra al sistema cuando hay un evento real, con la alarma activada. Fuera de esos casos, la cámara queda para el uso personal del cliente, según detalló Boldrin.

Cómo funcionan las cámaras solares que no dependen de un enchufe

La vigilancia en el exterior de una casa choca a menudo con un problema práctico: no hay tomas cerca y todo depende de la red eléctrica. Para resolver eso, ADT prepara cámaras con alimentación solar, batería propia y funcionamiento inalámbrico.

El equipo se carga con un panel solar chico y usa esa energía guardada durante la noche o en los días con poco sol. Así se puede instalar en jardines, frentes, patios o entradas sin necesidad de una obra eléctrica previa.

Boldrin planteó dos problemas típicos de los usuarios: querer poner una cámara y no tener una toma cerca, lo que obliga a hacer una instalación eléctrica extra; y la continuidad del servicio ante un apagón, para que un corte de luz no deje a la cámara sin funcionar.

La empresa también sumará cámaras con reflectores incorporados, pensadas para eventos nocturnos. La luz se enciende según reglas de grabación configuradas de antemano y mejora la imagen en las zonas exteriores.

Qué otras funciones suma la aplicación además de la seguridad

El próximo paso apunta a funciones de comodidad y automatización del hogar. Boldrin adelantó que la empresa está por lanzar una cerradura automática, que va a permitir trabar y destrabar puertas desde el celular, sin necesidad de entregar llaves físicas a familiares, personal doméstico o gente que trabaja en la casa.

La misma aplicación también podrá manejar equipos de climatización. Según contó el directivo, ya existe la posibilidad de prender o apagar el aire acondicionado desde el celular, un paso que corre el eje de la seguridad hacia la comodidad general del hogar.

La meta es terminar con la dispersión actual, en la que cada función vive en una aplicación distinta. En vez de saltar entre siete u ocho apps para manejar la casa, el usuario va a tener todo centralizado en un único lugar del celular.

En paralelo, la compañía prevé sensores exteriores con capacidad para tomar fotos. No transmiten video de manera continua, sino secuencias de imágenes cuando detectan un movimiento sospechoso en el perímetro de la casa, con la idea de anticipar una intrusión antes de que alguien llegue a una puerta o una ventana.

Cómo viven los operadores el momento de ver una emergencia en vivo

Detrás de las cámaras, los sensores y los algoritmos hay un equipo de personas que trabaja sin parar. El área de monitoreo funciona las 24 horas, los siete días de la semana, con 85 operadores repartidos en cuatro turnos. En el 95% de los casos, la empresa entra en contacto con la emergencia en menos de 60 segundos, con una efectividad promedio del 97,6% durante ese primer minuto.

La llegada del video modificó la carga emocional de la tarea. Antes, el operador interpretaba señales y hablaba por teléfono. Ahora puede ver robos, intrusiones o escenas de violencia en tiempo real.

Esa exposición hizo necesario reforzar la capacitación y el acompañamiento interno, que se apoya en tres puntos: procedimientos precisos, recertificación anual junto al proveedor tecnológico y asistencia psicológica para el equipo.

Dónde crece más la instalación de cámaras

La adopción de estos sistemas ya no se limita a las casas grandes o a las zonas de countries y barrios cerrados. Después de la pandemia del coronavirus, la demanda creció fuerte en los partidos del área metropolitana de Buenos Aires. Barrios porteños como Caballito, Villa Urquiza, Saavedra, Villa Devoto, Villa del Parque, Palermo y Recoleta están entre las zonas con mejores números de prevención.

En la Capital Federal, el 13% de los clientes tiene al menos una cámara instalada. En el Gran Buenos Aires, ese número sube al 17%. Parte de ese crecimiento tiene que ver con el cuidado de las mascotas: muchas instalaciones apuntan a patios, balcones y zonas por donde circulan perros y gatos.

Ahí la inteligencia artificial cumple un rol práctico: al distinguir animales de personas o autos, evita alertas innecesarias y deja que los dueños revisen rutinas o hechos puntuales a distancia.

Qué pasa si se corta la luz o falla el wifi en casa

Para que el sistema funcione sin cortes, la conectividad tiene que sostenerse incluso cuando algo falla. Los paneles de control usan el wifi de la casa, pero también tienen una tarjeta SIM de datos como respaldo celular, que se puede conectar a distintas operadoras y elegir la señal más estable disponible en ese momento.

El respaldo energético completa la cobertura: las baterías internas del panel mantienen el sistema funcionando durante un corte de luz. La combinación entre wifi, red celular y batería busca que una alarma nunca quede aislada por un problema eléctrico o de Internet.

Por qué el Mundial 2026 impulsa el uso de la ubicación familiar

El Mundial de fútbol masculino 2026 también funciona como una ocasión para usar las herramientas de localización familiar. Entre los partidos que se miran en casa, las juntadas en lo de amigos y las salidas de noche, la empresa proyecta más demanda de funciones de seguimiento privado desde el celular.

La función My Circle permite compartir la ubicación en tiempo real dentro de un grupo familiar, recibir avisos de llegada o salida y coordinar los movimientos del día a día. Así, el cuidado de las personas se suma al control a distancia de la vivienda.

Darío Boldrin

Darío Boldrin

Cómo se resume el cambio en la seguridad del hogar

El hogar argentino suma cada vez más capas digitales de protección: cámaras con inteligencia artificial, procesamiento local, energía solar, sensores exteriores, cerraduras conectadas y control de la climatización desde una misma aplicación. El celular concentra cada vez más decisiones que antes dependían de llaves, cables o llamados telefónicos.

Para cerrar, Boldrin planteó una idea de fondo: la seguridad de una casa ya no se resuelve solamente puertas adentro. Lo que marca la diferencia es la capacidad de anticipar un problema, mirarlo en el instante en que ocurre y reaccionar en pocos segundos, gracias a la suma de tecnología, monitoreo profesional y personal capacitado.

Nota de R.: Este artículos sobre el uso del celular en la seguridad hogareña fue publicado originalmente en iProfesional


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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