Mayores impuestos al tabaco para salvar más vidas

En el día mundial sin tabaco, que se celebró el 31 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) exhortó a los países a aumentar los impuestos sobre el tabaco para animar a los consumidores a dejar de fumar y evitar que otras personas se conviertan en adictos al tabaco.

Basándose en los datos de 2012, la OMS estima que un aumento del 50% en los impuestos al tabaco en todos los países reduciría el número de fumadores en 49 millones en los próximos tres años y, en última instancia, salvaría 11 millones de vidas.

Actualmente, cada seis segundos muere una persona debido al consumo de tabaco. El tabaco mata a la mitad de sus consumidores. También ocasiona gastos considerables para las familias, las empresas y los gobiernos.

El tratamiento de las enfermedades relacionadas con el tabaco, entre ellas el cáncer y las cardiopatías, es costoso.

Además, dado que las enfermedades y las defunciones relacionadas con el tabaco suelen afectar a las personas al inicio de su vida laboral, la productividad y los ingresos se reducen.

Tabaco e impuestos. Fuente: OPS/OMS.

«Aumentar los impuestos sobre el tabaco es la manera más eficaz de reducir el consumo y salvar vidas», afirmó la directora general de la OMS, Margaret Chan.

«Una medida decidida sobre la política fiscal relativa al tabaco golpea a la industria donde más le duele», señaló.

En América, varios países han avanzado en implementar medidas para aumentar los precios y los impuestos sobre el tabaco, y dos países son reconocidos en relación con la campaña del día mundial sin tabaco de este año.

Panamá promulgó en 2009 su legislación de control del tabaco que no sólo aumenta los impuestos al tabaco, sino que también destina los ingresos resultantes para el control del tabaco y otras iniciativas relacionadas con la salud.

Costa Rica aprobó una ley integral de control del tabaco, que aumentó los impuestos al 71,5% del precio final al consumidor (con aumentos automáticos adicionales cada año).

La norma establece también que todos los nuevos recursos recaudados se destinen a programas de control del tabaco y otras iniciativas de salud.

Sin embargo, «hay mucho trabajo por hacer en la región, donde pocos países han alcanzado el nivel impositivo recomendado por la OPS y la OMS del 75% sobre el precio final de los productos de tabaco», consideró Adriana Blanco, asesora de la OPS/OMS para el control del tabaco.

«En muchos países, los precios del tabaco siguen siendo bajos y asequibles, especialmente para los jóvenes, lo que es motivo de especial preocupación», señaló.

Los precios elevados son particularmente eficaces para disuadir a los jóvenes, que suelen tener ingresos más limitados que los adultos, de comenzar a fumar.

También alientan a los fumadores jóvenes a reducir el consumo de tabaco o dejar de fumar por completo.

«Los aumentos de precios son dos o tres veces más eficaces para reducir el consumo de tabaco entre los jóvenes que entre los adultos», señaló Douglas Bettcher, director del Departamento de Prevención de las Enfermedades No Transmisibles de la OMS.

«Toda política fiscal puede ser controvertida, pero esta es una subida de impuestos que todos pueden apoyar. En la medida en que aumentan los impuestos al tabaco, disminuyen la muerte y la enfermedad», afirmó.

La OMS calcula que si todos los países aumentaran los impuestos al tabaco en un 50% por paquete, los gobiernos podrían incrementar sus ingresos globales en 101.000 millones de dólares.

«Esos fondos adicionales podrían, y deberían, utilizarse para promover la salud y ejecutar programas sociales», agregó Bettcher.

Países como Francia y Filipinas ya vieron los beneficios derivados de la fiscalidad elevada sobre los productos de tabaco.

Entre 1990 y 2005 Francia triplicó los precios de los cigarrillos ajustados a la inflación. Esto dio lugar a una disminución de las ventas de más de un 50%.

Unos años más tarde, el número de jóvenes que morían de cáncer de pulmón en Francia comenzó a descender.

En Filipinas, un año después de aumentar los impuestos, el Gobierno recaudó más ingresos de los previstos, y planea utilizar el 85% de esos ingresos en servicios de salud.

El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de defunción en todo el mundo.

El tabaco mata a casi 6 millones de personas cada año, de los cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno.

Si no se adoptan medidas, para 2030 el tabaco matará a más de 8 millones de personas cada año, de las cuales más del 80% serán habitantes de países de bajos y medianos ingresos.

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