La generación que nunca había pasado a la semifinal de un Mundial de fútbol

Mi hija Agustina nunca había escuchado bocinazos por llegar a semifinales de un Mundial de fútbol, hasta este 5 de julio de 2014, cuando salimos a las calles del norte del Gran Buenos Aires, luego de gozar con el triunfo de la Argentina sobre Bélgica en los cuartos de final de la Copa del Mundo en Brasil y el pase a las semifinales, después de 24 años de frustraciones.

Agustina nació en Buenos Aires en 1993, y tenía menos de un año de edad cuando a Diego Maradona le «cortaron las piernas» en el Mundial de fútbol de EE.UU.

En 1998 ella tenía tres años cuando oyó bocinazos luego que Carlos Roa dejara afuera en los penales a los ingleses en los octavos de final en el Mundial de Francia.

En 2002 Agustina dormía profundamente esa madrugada argentina cuando Suecia eliminó al equipo de Marcelo Bielsa en el trasnochador Mundial de Japón-Corea.

En los Mundiales de 2006 y en 2010 por culpa de los alemanes continuó la sequía de manifestaciones populares.

Pero este 5 de julio, Agustina escuchó y vio por primera vez cómo los argentinos salían a las calles a festejar un triunfo deportivo con bocinazos de sus vehículos, con cornetas y silbatos y hasta golpeando cacerolas, esas mismas que miles de personas usaron en 2012 para reclamar cambios al Gobierno nacional.

Lionel Messi, antes del partido entre la Argentina y Bélgica por el Mundial de fútbol, 5 de julio de 2014. Foto tomada en La Sede, Martínez, Buenos Aires.

Agustina forma parte de una generación descripta por mi colega Ezequiel Scher desde Brasilia como «los que nunca fuimos semifinalistas» de un Mundial.

En una nota publicada en el diario Familia Mundial que escribe junto a su padre Ariel Scher en Facebook (más sobre este cuaderno de bitácora mundialista en esta nota), Ezequiel describe así su a generación, la de él y la de Agustina:

«Aquí estamos, los que empezamos a ver el fútbol por la televisión porque todos los jugadores que salen a la cancha juegan en un continente lejano, los que padecemos los comentarios de ‘fútbol era el de antes’, los que no vimos a Pedernera, a Di Stéfano, a Kempes, a Ardiles, a Bochini, a Alonso, a Maradona, a Burruchaga, a Batista, y qué querés que haga si no nací antes.

Aquí estamos, en realidad, los de esta parte que es la parte sin Maradona, los que nacimos después de cuando había que nacer, los que ahora debutamos en las semifinales, los que conocemos a Menotti y a Bilardo como dos viejos, los que vamos a ver siete partidos por primera vez, los que vamos por la final más épica de las épicas contra los brazucas para que el Maracanazo sea propio y contra eso nadie nos va a poder decir que no lo vimos».

Te invito a leer la nota completa aquí, además de otras notas de los Scher, seas o no integrante de la generación de argentinos que debutará en la semifinal de un Mundial de fútbol.

Debajo, un video del final del partido entre la Argentina y Bélgica en La Sede, Martínez, Buenos Aires. Si lo miras con atención, comprobarás que la mayoría de los espectadores son de la generación que generó esta nota.

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