Las ventajas de entender el consumo de clientes a través de la tecnología

Leemos a diario noticias acerca del «big data«, la nube informática y ciertas tecnologías que cambiaron la manera de hacer negocios, en algunos casos creando un «antes y después».

Ya hemos visto que el solo hecho de que una tecnología esté disponible y su uso nos permita realizar un consumo más rápido y/o más barato, no significa que la gente salga corriendo a usarla.

Ejemplos como el uso del «e-commerce«, que si bien crece lo hace ayudado por los días de descuentos como «Hot sale» o «Cyber monday«, prueban que no todo pasa por acceder a la tecnología.

La comunicación cumple un rol fundamental. Las personas en general y los argentinos en particular tendemos a adoptar la tecnología muy rápido, pero más cuando se trata de lo lúdico: Facebook, Twitter, Instagram, etc.

En lo que respecta a los negocios, todas las empresas venden un producto o servicio, y si bien pueden acceder a datos sobre cómo actúan sus consumidores, pareciera que nunca tienen tiempo para analizar esa información. Es como si por no ser algo urgente, no fuera importante.

A diferencia de las encuestas, donde el encuestado muchas veces responde lo que “cree” que es correcto, hoy podemos ver con una certeza del 100% qué consumieron, cuando, donde, y cuando volvieron a consumirlo.

Ciertamente no tiene sentido usar esa información para una conversación filosófica, sino para adelantarnos a un nuevo consumo, ofreciendo algún beneficio que fidelice a ese consumidor.

En la película de ciencia ficción «Minority report» protagonizada por Tom Cruise, éste interpreta a un policía que se convierte en fugitivo, escapando de sus jefes.

Su problema es que siendo polizón, ingresa a un «shopping», y los carteles, los avisos publicitarios, «leen» el iris de sus ojos.

Por ende cuando pasa delante de cada cartel el aviso le habla, de manera personalizada: «Buenos días sr. Cruise, esta crema es perfecta para su tipo de piel» dejándolo en evidencia y robándole su anonimato.

Si bien es una película y de ciencia ficción, esa tecnología se aplica hoy en la Argentina, no a través de los ojos, sino del celular.

Cuando un cliente ingresa a un bar, se conecta automáticamente al Wi-Fi, y el sistema les pide un e-mail.

Al conectarse, el sistema le ofrece acceder a promociones a cambio de datos personales. El 90% acepta, y de esa manera el bar registra sus consumos.

Cuando ese cliente vuelve al bar o simplemente pasa cerca, a través de su teléfono recibe ofertas: «Hola Juan, hoy tenemos un 2×1 en cafetería pagando con la tarjeta X».

Ese bar sabe que Juan consumió café y medialunas últimamente, y para tentarlo le ofrece una promoción en conjunto con algún medio de pago.

Las personas hemos consumido cafetería en los bares durante varios siglos literalmente, pero ahora los dueños de esos bares pueden provocar futuras visitas a través de descuentos, promociones o beneficios.

Lo novedoso es la información de qué consumió cada uno.

Las tarjetas de crédito sólo conocen el importe final, no qué fue lo que consumió. Además, el pago en efectivo es más común en consumos bajos.

El celular es ya parte de cada uno de nosotros, y es personalizado 100%.

Como decíamos al comienzo, esta información es valiosa si se la usa para «traccionar» más visitas de esos clientes al salón, al local.

La tecnología está disponible, los hábitos de consumo existen y son «trackeables», sólo queda «juntar las puntas».

Rafael Baeza

Director general ejecutivo (CEO) de Codabox.

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